La incorporación de Vox a los gobiernos autonómicos en las cuatro comunidades donde ha habido elecciones este curso político 2025/2026 forma parte de un plan mucho más ambicioso de madurez del proyecto político que lidera Santiago Abascal. No es solo una cuestión de acceso al poder político a través de la gestión, sino de la búsqueda del pragmatismo y el acceso a los sectores influyentes de la sociedad. En esta estrategia hay un ámbito principal: el Ibex 35, como ha conocido este periódico y han confirmado desde la dirección de Vox. Y tres personas: Santiago Abascal, José María Figaredo e Ignacio Garriga. El concepto de este nuevo escenario que está afrontando Vox parte de una idea, según admiten fuentes del partido: "Somos un partido de Gobierno, estamos en primera división, pero tenemos que dejar de dar miedo". "Nos tienen que conocer de primera mano, no a través de lo que digan nuestros adversarios o lo que escuchen en las tribunas, sino de primera mano y salimos a explicar lo que somos a la vez que advertir del peligro de que Sánchez puede ganar las elecciones: no lo demos todo por hecho", afirman. Desde la formación de Abascal, entienden que al momento actual se llega después de tres fases previas: primero exclusivamente "la protesta", cuando el partido crece electoralmente construyendo un discurso de rechazo al Gobierno del PP con Mariano Rajoy y al de Pedro Sánchez en su primera legislatura, después. "Ahora, la consolidación/maduración: vamos a cambiar de verdad las cosas desde las regiones como anticipo, como previa del Gobierno de la nación" La segunda etapa fue la del "acercamiento a las instituciones" después de las elecciones autonómicas y municipales de 2023, cuando entraron en los gobiernos en cinco comunidades, aunque aquel plan se rompió abruptamente cuando pocos meses después decidieron salir de los ejecutivos con la excusa del reparto de los menores no acompañados. "Ante todo, coherencia para evitar problemas como los que tuvieron Ciudadanos y Podemos", subrayan. Como ha contado este periódico, Santiago Abascal siempre se miró en el espejo de los liderazgos de Pablo Iglesias y Albert Rivera, dos estilos muy personalistas y muy expuestos mediáticamente que subieron a la misma velocidad que desaparecieron. Más allá de sus intentos frustrados de sorpasar al PP, en Vox siempre ha habido un intento de construir un suelo sólido, que es lo que ahora consideran que ya han logrado. TE PUEDE INTERESAR Ahí comienza una tercera fase, explican en Vox, que fue de "transición". La segunda legislatura de Sánchez, esta con Sumar: rechazo absoluto a cualquier forma de connivencia con el Gobierno, aun a riesgo de caer en el desprecio a las instituciones. Y la cuarta, que es la que ahora están poniendo en marcha después de haber planteado nuevamente un reto al PP en las cuatro elecciones autonómicas de Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía: "Ahora estamos en la consolidación/maduración: vamos a cambiar de verdad las cosas desde las regiones como anticipo, como previa del Gobierno de la nación". "Todo el mundo se está reposicionando y asume que Vox va a gobernar España. Nosotros estamos aprovechando eso para explicar a la gente lo que somos, lo que queremos hacer y a la vez hacer partícipes a esas empresas del Ibex, para que nos cuenten. Todo se está trabajando previamente por si llegamos a un acuerdo con un socio, como pinta que puede llegar a ser el Partido Popular, si no le entra una 'operación PSOE bueno'. Por eso son importantes estas reuniones con empresas del Ibex, con sectores afectados, etcétera", argumentan, dando detalles de algunos de los ámbitos principales: industrial, bancario, energético, empresarial o del alto funcionariado. "Nosotros estamos aquí a disposición, intercambiamos opiniones y les pasamos la pelota: queréis cambiar tal cosa, pues pasadnos un papel", explican en Vox Esta estrategia de darse a conocer como un partido de Gobierno tiene referentes, especialmente el modelo de Javier Milei en Argentina, de Giorgia Meloni en Italia y de José Antonio Kast en Chile. "Nosotros estamos aquí a disposición, intercambiamos opiniones y les pasamos la pelota: queréis cambiar tal cosa, pues pasadnos un papel. Este es el modelo que han puesto en marcha Milei o Kast", subrayan. En este contexto, desde la perspectiva de Vox han adquirido especial significado los pactos de gobierno alcanzados con el PP en las cuatro autonomías que han ido a las urnas, y que les han dado un porcentaje de voto que establece su margen de poder: del 18,9% en Extremadura el 21 de diciembre al 13,8% en Andalucía el 18 de mayo. Según su criterio, el acuerdo en la comunidad andaluza es "mucho mejor" que los tres anteriores. "Ha sido un golazo por la escuadra, la verdad", subrayan revelando su estado de ánimo. TE PUEDE INTERESAR Dos giros en siete días En este contexto, en la última semana se han producido dos giros en el posicionamiento público de Vox, y ambos revelan un pragmatismo desconocido en la formación de Abascal hasta la fecha. El primero tiene que ver con la política internacional y con Donald Trump, y muy en particular con el desprecio del presidente de Estados Unidos a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. En una entrevista en Telecinco, Abascal dijo que “no es normal tratar a los aliados como vasallos”. Esa misma expresión fue utilizada horas después por la portavoz parlamentaria, Pepa Millán. Un salto cualitativo, porque Vox ha evitado siempre pronunciarse públicamente contra el líder norteamericano. Además, la palabra —"vasallos"— es la misma que ha utilizado la izquierda para atacar al PP y a Vox en la estrategia del Gobierno de confrontar con Trump. No obstante, en Vox no admiten que el giro sea total. "Es la matización de una postura que a lo mejor hasta ahora no hemos sabido explicar, pero que no es justa. Abascal o Buxadé se han desmarcado de los aranceles. Nosotros decimos que no queremos aranceles y vamos a defender a nuestros productores y nuestra industria, eso nunca ha cambiado. Pero esas descalificaciones, incluso hasta personales, no solo con una socia aliada, sino además con una amiga, requieren una matización si quieres ser más contundente. Pero estratégicamente no cambia nada". El segundo giro es la bajada de la tensión con el PP una vez sellados los cuatro acuerdos autonómicos. "Esta estrategia de reuniones con los sectores, esta estrategia de pactos y de no pegarnos con el PP pasa por la idea de que ganaremos si no damos miedo", afirman. "Esa es la clave, no dar miedo". Y por eso, Vox se ha lanzado a reunirse con el Ibex, con los sectores productivos y, según detallan, con los medios de comunicación.