Muchos negocios hoteleros, de pequeño tamaño y ajenos a las grandes cadenas del sector, no consiguen rentabilizar el creciente interés que existe por los destinos menos masificados. La profesionalización de la gestión continúa siendo una de las principales asignaturas pendientes en negocios de dicha índole.Mientras el turismo español continúa batiendo récords de visitantes, una parte esencial de la oferta alojativa afronta un futuro incierto. Los hoteles familiares situados en ciudades medias y pequeñas, que durante décadas han sostenido la actividad turística de numerosos municipios, se enfrentan a una combinación de factores que amenaza su continuidad. Según las estimaciones de la cadena digital hotelera, Gaiarooms, cerca del 40% de estos establecimientos tendrá dificultades para seguir operando durante los próximos diez años.

La ausencia de relevo generacional, el incremento de los costes, la creciente complejidad de la gestión y el retraso en la digitalización están poniendo en riesgo un modelo hotelero que representa buena parte del tejido turístico español. La situación resulta especialmente relevante porque más del 60% de los hoteles españoles cuenta con menos de 50 habitaciones y pertenece a familias, según datos de la cadena. Sin embargo, su capacidad para competir en un mercado cada vez más dominado por los canales digitales sigue siendo limitada. El propio subsector del alojamiento presenta un índice de madurez digital del 44,5%, de acuerdo con cifras del ministerio, lo que dificulta que muchos de estos negocios puedan aprovechar el crecimiento de la demanda turística.