OpiniónEstamos frente a uno de los mayores desfalcos contra la salud. Y quienes lo provocaron tendrán que responder ante la justicia y ante la historia.12.07.2026 23:15 Actualizado: 12.07.2026 23:15 Hay gobiernos que abandonan obras a medio camino o endeudan al país. El de Gustavo Petro dejará algo peor: un rastro de corrupción y muerte. Un sistema de salud desmoronado, millones de enfermos atrapados en la agonía de la incertidumbre y la mayor EPS del país erigida como el símbolo supremo de la opacidad, el clientelismo y el saqueo político.Los estados financieros que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca obligó a publicar no revelan una crisis accidental. Revelan el desenlace previsible de una estrategia orientada a desmantelar el modelo de aseguramiento para concentrar más pacientes bajo el control de una Nueva EPS, intervenida por el Gobierno. El famoso video del “shu, shu, shu” que tantos intentaron minimizar terminó siendo mucho más que una imprudencia: fue la confesión de un proyecto político.Primero vino la asfixia financiera. Una Unidad de Pago por Capitación insuficiente, pagos retrasados y decisiones que hicieron inviable la operación de numerosas EPS. Después llegaron las intervenciones y liquidaciones. SaludVida, Coomeva, Medimás, Asmet Salud y muchas otras desaparecieron o fueron intervenidas. Finalmente, millones de afiliados fueron trasladados a una Nueva EPS incapaz de absorber semejante carga. Solo con el Decreto 0182 recibió más de 2,6 millones de usuarios adicionales, un incremento cercano al 22 %. Hoy, más del 70 % de los afiliados del sistema están bajo control estatal directo o indirecto. La concentración del poder dejó de ser una sospecha para convertirse en una política pública.Los resultados eran previsibles. Bajo la intervención de Jorge Iván Ospina, la Nueva EPS pasó de ser la principal aseguradora del país a convertirse en un paciente terminal. En 2024 registró pérdidas por 4,8 billones de pesos, deudas por 22,5 billones, patrimonio negativo de 11,9 billones y un incremento del pasivo del 265 % en apenas un año. A hospitales y clínicas les adeuda más de 4,2 billones de pesos, mientras decenas de instituciones prestadoras sobreviven financiando con su propio flujo de caja lo que la EPS dejó de pagar.Pero lo más grave no fue únicamente la ineficiencia. Fue la corrupción. El propio interventor denunció presuntas coimas y prácticas de amiguismo para autorizar pagos a clínicas. Cuando el poder se concentra, desaparecen los contrapesos y los recursos públicos terminan convertidos en botín político. La promesa de acabar con las EPS privadas derivó en uno de los mayores escándalos de corrupción en la historia reciente del sistema de salud.Las víctimas tienen nombre. Son los pacientes que esperan una cirugía, un medicamento oncológico o una cita con un especialista. Las tutelas contra la Nueva EPS crecieron más del 300 %, y los pagos derivados de esas decisiones judiciales pasaron de 15.004 millones de pesos en 2023 a casi 108.000 millones en 2024. Detrás de cada cifra hay una persona sufriendo.Bajo la intervención de Jorge Iván Ospina, la Nueva EPS pasó de ser la principal aseguradora del país a convertirse en un paciente terminalQue esta radiografía no haya surgido de una rendición de cuentas del Gobierno sino de una orden judicial dice todo sobre la cultura de opacidad que rodeó la intervención. Y que Daniel Quintero haya sido designado superintendente de Salud completa el retrato de un sector donde las consideraciones políticas parecieron pesar más que el mérito.El gobierno que encabezará Abelardo de la Espriella no solo recibirá un sistema quebrado. Recibirá la obligación moral de descubrir qué ocurrió con los recursos de la salud. Se necesita una auditoría forense, establecer el verdadero tamaño del déficit y llevar las investigaciones hasta sus últimas consecuencias. Porque si los recursos destinados a salvar vidas terminaron alimentando redes de corrupción, ya no estamos frente a un fracaso administrativo. Estamos frente a uno de los mayores desfalcos contra la salud. Y quienes lo provocaron tendrán que responder, más temprano que tarde, ante la justicia y ante la historia.LUIS FELIPE HENAO Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. 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Se robaron la Nueva EPS
Estamos frente a uno de los mayores desfalcos contra la salud. Y quienes lo provocaron tendrán que responder ante la justicia y ante la historia.













