Las velas dejaban de servir cuando cada escala abría otro peligro y el regreso exigía sobrevivir antes de pensar en alcanzar la costa de casa. La Odisea relataba ese avance quebrado de Ulises, que pasaba de una prueba a otra porque cada decisión prolongaba el viaje y alejaba la vuelta.

La travesía estuvo lejos de ser tranquila, ya que el mar, los enemigos y las pérdidas convirtieron el retorno en una lucha prolongada. Por eso la palabra odisea acabó nombrando cualquier recorrido lleno de obstáculos, retrasos y giros que obligaban a cambiar de rumbo.

Dos investigadores sitúan la patria de Ulises en Paliki

Ese viaje sometido a continuos cambios también alcanza al lugar al que Ulises intentaba volver, porque una investigación publicada en Antigone plantea que la Ítaca homérica no era una isla independiente. James Diggle, profesor emérito de Griego y Latín de la Universidad de Cambridge, y John Underhill, profesor de la Universidad de Aberdeen, sitúan ese territorio en Paliki, la península occidental de Cefalonia. Su propuesta cuestiona la identificación tradicional con la actual isla de Ítaca y parte de la lectura del texto griego junto con el estudio del terreno.

La fecha del 17 de julio ha vuelto a poner sobre la mesa una duda que lleva siglos abierta. El estreno de la película de Christopher Nolan sobre la Odisea ha reactivado la búsqueda de la tierra de Ulises, justo cuando varios investigadores discuten si la Ítaca de Homero estaba realmente donde se ha dado por hecho durante generaciones. Diggle y Underhill creen que los poemas sitúan ese destino en otra parte del archipiélago jónico, lejos de la isla que hoy conserva el nombre de Ítaca.