Las bajas laborales son un terreno especialmente fértil para las insinuaciones malévolas y las salidas de tono sobre su supuesto uso fraudulento, hipótesis que siempre sobrevuela el mercado laboral, aunque no hay datos que la avalen. Que se piden los viernes y los lunes, es una frase recurrente del presidente de la CEOE, Antonio Garamendi; que “los jóvenes la solicitan cuando les deja la novia”, lo soltó el mes pasado el presidente de los empresarios de Castilla-La Mancha, Ángel Nicolás; y, por supuesto, la más reciente y más sonada es la de que son “un cáncer que no podemos pagar”, de Alberto Núñez Feijóo.Una comparativa médica desafortunada que desde su partido intentaron matizar y corregir, y que el mismo Antonio Garamendi quiso exculpar alegando que seguro que no era lo que pensaba Feijóo. Pero, además, el presidente del PP mostró un fondo del planteamiento desenfocado. Cuando apunta que los convenios dejen de complementar el salario durante los periodos de baja, olvida que esto es un tema de negociación entre patronal y sindicatos, un terreno donde en principio no se espera a los políticos. Y donde la patronal es especialmente celosa en mantenerlos alejados.En cualquier caso, son unas declaraciones que han trasladado el problema de las bajas del ámbito laboral, donde lleva años debatiéndose encarnizadamente aunque sin éxito, a la primera línea del debate político y, como es habitual en estos tiempos, con la agresividad poco constructiva que se estila. Le han dado notoriedad al debate a costa de avinagrarlo todavía un poco más.La sospecha sobre los efectos de los complementos que igualan la prestación por baja al sueldo habitualEs una batalla que la patronal lleva librando desde hace tiempo y en la que hay una base indiscutible: las bajas laborales están disparadas. Más de 9 millones en el 2025 y un coste de más de 18.000 millones a la Seguridad Social. Y 17.000 millones más a las empresas, según cálculos de la patronal. Se han convertido en un auténtico problema estructural. En algunas de las causas de este aumento hay consenso entre sindicatos y patronal, pero en el resto chocan.Coinciden en señalar al envejecimiento de los trabajadores, y aquí se suma el envejecimiento de la población en general, la prolongación de la vida laboral y el retraso en la jubilación efectiva. Todos los expertos plantean fórmulas y recomendaciones para alargar la vida laboral, es lo que corresponde en una sociedad con mayor esperanza de vida. En 2025 ya había 5,7 millones de afiliados con 50 años o más, muchos más que los 4,2 millones que el mercado laboral registraba en el 2019. Es lo que toca, prolongar la vida laboral, pero lo que toca también tiene consecuencias.Otra causa que señalan los agentes sociales es la incapacidad del sistema de salud para responder a una demanda creciente, lo que provoca que se prolongue la duración de las bajas por lentitud en la atención, mientras que el papel de las mutuas es limitado. Cuestión que suscita tanta aceptación en la diagnosis como desesperanza en la receta a aplicar.El envejecimiento de los trabajadores tiene su impacto en el incremento de las bajas Àlex Garcia / PropiasPero, a partir de ahí, todo son discrepancias sobre de quién es la culpa de lo que pasa, con la patronal al ataque y los sindicatos quejándose de que se criminaliza a los trabajadores enfermos. Lo cierto es que es una larga pugna que lleva la CEOE y de momento sin resultados. En el acuerdo marco de los convenios, el AENC del 2023, la patronal consiguió introducir el tema de las bajas. El problema es que desde entonces no se ha avanzado prácticamente. Los sindicatos aceptaron dar un mayor papel a las mutuas, sin llegar a admitir que puedan dar las altas, pero este mayor protagonismo depende de unos convenios de las comunidades autónomas con las mutuas que avanzan muy lentamente. Es por ello que en las últimas semanas la patronal ha acelerado la presión, con acusaciones a los sindicatos de que no son razonables en este terreno, que no colaboran.La CEOE también manda sus puyas al Estado, al que reclama que asuma una parte de la factura que ahora pagan las empresas. Son las peticiones de que las prestaciones por baja de los primeros 15 días, que ahora pagan los empresarios, las asuma el Estado. La tesis es que, mientras no resuelvan el problema de la atención médica y de unas inspecciones más eficaces, que al menos paguen.La cuestión de las bajas se va a convertir en la cuestión que rescate o hunda definitivamente la renovación del marco para la negociación salarial, el AENC para los próximos tres años, en el que hasta el momento la patronal no ha mostrado ningún interés en empezar a negociar. Y cuando arranque, previsiblemente pondrá sobre la mesa las bajas como tema esencial. No lo es para los sindicatos, que se quejan repetidamente de la criminalización interesada que se hace de las enfermedades de los trabajadores.El envejecimiento de los trabajadores y las limitaciones del sistema de salud lo han convertido en un problema estructuralUn diagnóstico global de la situación lo realizó la Airef en febrero, aunque despertó las críticas de CC.OO. y UGT que consideraron que apuntaba a un posible fraude sin elementos de base. En cualquier caso, aquel informe ofrecía una radiografía interesante. De entrada, sobre el aumento de las bajas. Las incapacidades temporales (IT) por contingencias comunes aumentan un 60% entre 2017 y 2024, y con la duración de los procesos incrementando de forma significativa en trastornos mentales y enfermedades musculoesqueléticas, que son las patologías de mayor gasto público.Lee tambiénDespués, la Airef añadía dos elementos que explicarían la aceleración del proceso. Por un lado, el incentivo que supone que muchos convenios contengan medidas que equiparen la prestación por baja con el salario habitual. (A esto se refería Feijóo). La mitad de los convenios sectoriales y dos tercios de los de empresa incorporan estas cláusulas, que aumentan sustancialmente la prestación y en muchos casos llegan a equiparar la prestación con el salario habitual.Y, por otro lado, la reforma laboral del 2021, que eliminó la figura del contrato por obra y servicio. Se ganó estabilidad en el empleo, y si se le añade el buen ciclo económico y la suposición de que, a mayor estabilidad, menos reticencia a pedir la baja, explicaría una parte del incremento de solicitudes de bajas.La autoridad fiscal apuntaba a deficiencias estructurales en la gestión de las bajas, básicamente, que quien paga (el INSS) no es quien da la baja (Sistema Nacional de Salud); una separación entre autoridad clínica y responsabilidad financiera agravada por la organización autonómica del sistema sanitario español. Una de sus recomendaciones es mayor control, y más inspecciones que se activen de forma más temprana y que se focalicen en los trabajadores con episodios reiterados de bajas.En definitiva, que estamos ante un problema estructural, de un coste excesivo pero complejo de abordar al tener que combinar la eficiencia del sistema con la protección de los más desvalidos, los trabajadores enfermos. * * * * * * * * *Por cierto, un detalle: lo del aumento de las bajas los lunes, que tan sospechoso suena de entrada, responde básicamente a una cuestión administrativa, porque es cuando se contabilizan parte de las acumuladas el fin de semana.Redactor jefe de la sección de Economía de La Vanguardia
La batalla de Feijóo y la CEOE contra las bajas
Las bajas laborales son un terreno especialmente fértil para las insinuaciones malévolas y las salidas de tono sobre su supuesto uso fraudulento, hipótesis que siempre sobrevuela el mercado laboral, aunque no hay datos que la avalen. Que se piden los viernes y los lunes, es...














