El coste asciende a 34.000 millones de euros anuales, repartido entre la Seguridad Social y las empresas. El Banco de Espa�a admite el problema y pone el foco en los procesos de larga duraci�n.El planteamiento del presidente del PP, Alberto N��ez Feij�o, cuestionando que un trabajador que est� de baja cobre lo mismo que cuando est� activo, y las posteriores reacciones airadas desde el Gobierno y los sindicatos, han hecho estallar un debate a nivel nacional sobre el impacto econ�mico del absentismo, pero tambi�n en las empresas, las propias plantillas y la productividad. Desde la patronal han tratado de amortiguar las palabras del l�der de la oposici�n en las �ltimas horas, si bien han celebrado que el l�der de los populares haya sacado a la palestra el que se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los empleadores en los �ltimos a�os.Tal es la presi�n que est� ejerciendo el aumento desbocado de las bajas laborales para el tejido empresarial y para las arcas p�blicas -entre ambos asumen una factura anual de 34.000 millones de euros- que el propio gobernador del Banco de Espa�a, Jos� Luis Escriv�, reconoci� en el d�a de ayer la existencia de un problema de fondo que merece atenci�n y actuaciones para contenerlo. El que fuera ministro de Seguridad Social reconoce la necesidad de hacer una "reflexi�n", ya que existe "falta de coordinaci�n" entre administraciones, en lo que asegura que la competencias "no est�n bien delimitadas". Un an�lisis muy alineado con el realizado el pasado mes de febrero por la Airef, que detect� importantes deficiencias en la gesti�n de las bajas laborales.Escriv� reconoce en este punto que el absentismo laboral y las bajas de larga duraci�n se han disparado, sobre todo a partir de la pandemia, y asegura que el gasto de la Seguridad Social se ha incrementado hasta un nivel "sin parang�n" en la Uni�n Europea.Factura anualEl primer indicador del impacto descontrolado del absentismo es econ�mico. En este plano, tanto las empresas -que costean la prestaci�n por incapacidad temporal entre el d�a 4 y 15- como la Seguridad Social -que se encarga del pago a partir del d�a 16- se ven afectadas. Adem�s, al coste de las empresas se a�aden los complementos que pagan en muchas ocasiones para que el trabajador perciba el 100% del salario.Seg�n los datos de ejecuci�n presupuestaria de la Seguridad Social, al cierre de 2025 se destinaron 18.413 millones de euros a prestaciones por incapacidad temporal. La cifra es un 55% superior al desembolso realizado en 2020 (11.887 millones) en plena pandemia y pr�cticamente ha triplicado al de hace una d�cada (+199%), con un gasto de 6.149 millones en 2015.Por su parte, el �ltimo balance realizado por la patronal de las mutuas de accidentes de trabajo, AMAT, cifra en 16.115 millones el coste para las empresas en el pasado ejercicio. Lo que supone el doble que en pandemia (+102%), con 7.954 millones en 2020, y m�s del triple (+235%) que en 2015 cuando se situaba en 4.805 millones.En suma, la factura del absentismo asociado �nicamente a la incapacidad temporal por contingencias comunes, es decir, las bajas por enfermedad o patolog�as fuera del centro de trabajo, se situ� el pasado a�o en 34.520 millones, un 96% m�s que en pandemia (17.553 millones) y un 240% m�s que hace una d�cada (10.146 millones).Los procesos se disparanUno de los factores que esgrimen desde el Gobierno es que el fuerte aumento del empleo experimentado en los �ltimo a�os ha tenido asociado una profusi�n de los casos. Sin embargo, el aumento proporcional de los casos de bajas es sustancialmente mayor que el de la ocupaci�n. Respecto a 2015, Espa�a cuenta ahora con casi cinco millones de ocupados m�s (un crecimiento del 28%) alcanz�ndose los 22,3 millones de trabajadores en la �ltima revisi�n de la Encuesta de Poblaci�n Activa del INE del primer trimestre del a�o.Sin embargo, el n�mero de bajas iniciadas registradas por la Seguridad Social han crecido de forma exponencial en estos diez a�os, pasando de 3,93 millones en 2015 a 9,16 millones en 2025. Esto es, un incremento del 133% en el n�mero de bajas, cinco veces superior al aumento del n�mero de trabajadores.Duraci�nPor otro lado, otro de las conclusiones que arroja la radiograf�a del absentismo en Espa�a es una cierta estabilizaci�n de la duraci�n media de los procesos. Seg�n los datos de AMAT, la baja dur� 43 d�as de media en 2025, una cifra inferior a los 53,7 d�as registrado en 2020 con la pandemia y similar a la de hace diez a�os, con 42,3 d�as en 2015.Ahora bien, s� que se encuentran cifras relevantes en lo que Escriv� califica como procesos de larga duraci�n. Seg�n la estad�stica, en 2019 hab�a en Espa�a 35.000 trabajadores con procesos superiores a un a�o de duraci�n. Esta cifra alcanz� el pasado ejercicio los 155.203 procesos, lo que supone que estas bajas de muy larga duraci�n se han incrementado en un 343% en apenas seis a�os -m�s del cu�druple-.Comparativa con la OCDEEn este punto resulta relevante la comparativa con los pa�ses de la OCDE, donde Espa�a se sit�a a la cabeza del absentismo le�do como el n�mero medio de semanas de trabajo perdidas por un empleado a lo largo de un a�o.Un reciente estudio de los t�cnicos de la OCDE entregado al Ministerio de Seguridad Social con el objetivo de ofrecer al Gobierno v�as de actuaci�n para mejorar el sistema de incapacidad temporal en base a las experiencias de otros pa�ses de la organizaci�n, sit�a a Espa�a como el tercero de 24 analizados con un mayor volumen de semanas de trabajo perdidas a los largo del a�o por bajas. Concretamente, 4,9 semanas al a�o de media por empleado, solo superado por las 6 semanas que registra Noruega y las 5 semanas de Finlandia. Aunque la comparativa entregada al departamento de la ministra Elma Saiz corresponde a cifras de 2024, da cuenta de c�mo siendo una cuesti�n estructural a muchos de los pa�ses ya que parte de los motivos est�n asociados a una demograf�a de fuerza de trabajo cada vez m�s envejecida, Espa�a se muestra especialmente afectada. Otro pa�ses como Francia (4,2 semanas), Alemania (3,5 semanas), Suecia (3,3 semanas), Austria (3,2 semanas), Pa�ses Bajos (2,6 semanas) o Italia (1,1 semanas) muestras una incidencia menor.Qui�n hace los controlesEn este punto, uno de los aspectos que desde las organizaciones empresariales han trasladado al Gobierno tras constatarse los problemas de gesti�n en torno a la incapacidad temporal es la necesidad de aumentar los controles. Especialmente, porque una de las cifras reveladas por el reciente estudio de la Airef es la concentraci�n de las bajas en un reducido grupo de trabajadores. El 25% de las personas acumulan m�s de la mitad de los procesos (eran el 51 % en 2017 y ascienden al 55% en 2024). Mientras que el 50% de las personas concentran el 77% de los episodios en 2024, cuatro puntos m�s que en 2017. Lo que, a ojos de la Autoridad Fiscal, evidencia un uso intensivo del sistema por parte de un segmento reducido de la poblaci�n.CEOE ha reclamado que, a diferencia de lo que ocurre ahora, en donde el servicio p�blico de salud o al mutua es el encargado del seguimiento en los primeros 365 d�as de la baja, la Inspecci�n de la Seguridad Social pueda llevar a cabo actuaciones desde el primer momento, y no solo a partir del a�o -como est� actualmente regulado-.Posibles solucionesEn este punto cualquier soluci�n en este delicado y pol�mico campo deber� de adoptarse de forma tripartita entre el Gobierno, la patronal y los sindicatos. As� lo volvi� a defender en sus �ltimas declaraciones el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, reclamando un di�logo entre todos los agentes sociales.Sobre esta negociaci�n, un prolijo informe publicado ayer por el Consejo General de Graduados Sociales, se�al� como una causa del problema el envejecimiento de la poblaci�n y la apuestan por un modelo de reincorporaci�n progresiva que supere la dicotom�a de alta o baja absoluta. Un planteamiento en la l�nea de la propuesta del Ministerio de Seguridad Social de altas progresivas, que los trabajadores con bajas de m�s de 180 d�as puedan compaginar durante un mes el cobro de la prestaci�n con la mitad del salario -trabajando media jornada-.