El absentismo laboral se ha convertido en el nuevo campo de batalla de los sindicatos y la patronal agrupada en torno a la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). Trabajadores y empresarios coinciden en afrontar el creciente fenómeno de las bajas laborales por incapacidad temporal —conocidas también como IT—, pero lo hacen desde planteamientos antagónicos. La patronal dice abordarlo como "una crisis sanitaria", aunque desliza permanentemente la sospecha de que detrás hay cierta picaresca por parte de los trabajadores. Por contra, los sindicatos abren el foco e invocan la precariedad laboral, el ritmo de trabajo, el envejecimiento de la población y el deterioro de la sanidad pública, con listas de espera cada año más abultadas, como los principales factores que impulsan el número de bajas laborales.PublicidadLas estadísticas más recientes indican que el absentismo laboral ha crecido de forma significativa en la última década en España y también en toda Europa. Desde los mínimos que marcó en el año 2013 (por la crisis económica), en España su tasa ha pasado, en términos generales, del 3,8% al 7,68% en 2025 —su máximo histórico—, según los últimos aportados por el informe anual que elabora Adecco (PDF), la multinacional especializada en recursos humanos.Según los cálculos de Adecco, entre 1,6 y 1,7 millones de personas faltan a su puesto de trabajo cada día, 1,27 millones con baja médica. Todo ello supone que cada trabajador pierda de media 10,9 horas al mes. No solo hay más bajas, sino que también duran más.A esas cifras se agarra la patronal para reclamar una actuación contundente contra el absentismo laboral. Lo lleva haciendo desde hace tiempo, pero esta última semana ha recrudecido su ofensiva. El martes 16 de junio, la CEOE organizó una jornada bajo el elocuente título de Absentismo por incapacidad temporal: un problema de país en la que puso toda la carne en el asador para denunciar "el coste social y económico" de este fenómeno.Este evento fue en la práctica una cumbre de patronales sectoriales y territoriales. Según explicó Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, sirvió para "alzar la voz y poner en evidencia esta realidad". PublicidadEn ese foro se escucharon voces de destacados dirigentes de la patronal que pidieron recuperar el despido por absentismo, cuya eliminación fue la primera medida que adoptó Yolanda Díaz en 2020 nada más estrenar el cargo de ministra de Trabajo. Otra petición fue vincular los complementos salariales que abonan las empresas durante las bajas al nivel de absentismo general o que incluso se suspendan cuando la baja sea repetitiva —según los datos de la Airef, el 25% de los trabajadores concentra el 55% de los procesos de incapacidad temporal—, corta o "cuando el trabajador no colabore". La mayoría de las medidas que propone la CEOE caminan en la dirección de aumentar el control y la vigilancia, y, de paso, rebajar la factura económica del absentismo: las principales son incrementar el número de inspectores, potenciar el papel de las mutuas y adelantar los controles médicos de los trabajadores de baja a los tres, seis y nueve meses, en lugar de a partir del año como ocurre ahora. En este sentido, la patronal también exige que las empresas dejen de estar obligadas a costear las cotizaciones sociales en las bajas de larga duración, de más de 365 días de duración. En la actualidad deben costear hasta el día 545 de baja.Sin embargo, la propuesta estrella de la patronal es que la Seguridad Social asuma el pago íntegro de los primeros 15 días de la baja. Los empresarios asumen el pago de la prestación y las cotizaciones entre el cuarto y el decimoquinto día de las bajas. La patronal se queja de que un alto porcentaje de las mismas, en torno al 66%, tienen una duración no superior al medio mes y que son ellas las que cargan con el grueso de la factura. PublicidadDiscurso polémicoLa polémica, sin embargo, llegó de la mano de Ángel Nicolás, presidente de CEOE en Castilla-La Mancha (Cecam). Su intervención en el foro contra el absentismo laboral lo dinamitó todo tras llamar "memos" a los trabajadores más jóvenes, un colectivo especialmente afectado por bajas laborales por causas de salud mental. "Es un problema de educación y de fortaleza mental. Ahora tenemos una baja no porque la empresa le haya maltratado, sino porque le ha dejado la novia. Tenemos una población joven que no es comparable a la nuestra. Sin ánimo de ofender, son unos memos", dijo Nicolás. Estas declaraciones causaron tanto revuelo que hasta el mismo Garamendi tuvo que desmarcarse de ellas, pese a que en el pasado el jefe de la patronal ha realizado declaraciones sobre el absentismo incluso más extemporáneas. El propio Nicolás tuvo que pedir disculpas por sus manifestaciones. Mónica García, ministra de Sanidad, respondió a Nicolás al día siguiente con la misma contundencia. Sus declaraciones escenifican el abismo que existe respecto a esta cuestión entre los empresarios, por un lado, y el Gobierno y los sindicatos, por otro."La patronal se dedica a banalizar y a escurrir el bulto porque parte de los problemas de salud mental y de las condiciones laborales son las que ponen las propias empresas. Hay que hacer un buen diagnóstico de la situación, dejemos de banalizar los problemas de salud y de salud mental y dejemos trabajar a los profesionales y los sanitarios como deben", replicó la ministra de Sanidad.Garamendi tampoco se ha mordido la lengua esta semana. Pese a su intento de matizar las palabras de su hombre en Castilla-La Mancha, su discurso se sitúa en las antípodas del de Mónica de García, aunque intenta reformularlo como "un problema sanitario". Un día después del foro contra el absentismo, la CEOE celebró su Asamblea General. En su discurso de clausura, Garamendi retomó sus ataques contra las bajas laborales: "Hemos dado la voz de alarma, sin complejos, ante lo que es una auténtica crisis sanitaria. Durante 2025, 1,4 millones de personas no fueron ni un día a trabajar por bajas de contingencias comunes, no por accidentes de trabajo", enfatizó.PublicidadLa música sonaba bien, pero Garamendi cambió de melodía enseguida para hablar de números. En cuanto pudo, empezó a hablar de lo que realmente importa a los empresarios: lo que ellos consideran un coste económico desproporcionado del absentismo laboral. "El absentismo laboral nos cuesta 33.000 millones al año, de los que 17.000 los pagan las empresas", dijo Garamendi. "Es un impuesto añadido", añadió el jefe de la patronal. Los 16.000 millones de euros restantes los paga la Seguridad Social. Relaciones cada vez más tensasTodas estas declaraciones han disparado la tensión entre la patronal y los sindicatos. Detrás de esta actitud de los empresarios, las organizaciones sindicales detectan una campaña contra los derechos de los trabajadores.Eso es lo que piensa Sara García, secretaria de Acción Sindical y Salud Laboral de USO: "Desde USO vemos con gran preocupación esta última maniobra de la CEOE para generar un estado de opinión favorable y ejercer presión sobre el Gobierno actual y, sobre todo, sobre la oposición".Publicidad"Con la complicidad de medios afines, los empresarios llevan colando en la opinión pública desde hace unos años el mensaje de que más de un millón de trabajadores no pisan su puesto de trabajo, que el absentismo arruina a las empresas, que hay que reducir el número y la duración de bajas... Todo esto aderezado con una sombra de sospecha de fraude que recae sobre los facultativos del Sistema Nacional de Salud y los trabajadores, dejando caer que las bajas se dan, se cogen y se alargan alegremente", abunda la representante de USO. Sara García (USO): "Si eso lo hacen delante de un micrófono, es fácil imaginar cómo se trata a los trabajadores cuando no hay testigos"García apunta que estos ataques no son nuevos, pero al mismo también advierte de que esta semana se ha producido un giro de tuerca: "En esta ocasión ya han rizado el rizo proponiendo que sea la Seguridad Social la que se haga cargo de los primeros 15 días, pidiendo que vuelva el despido por ausencias justificadas, conocer la causa de la baja, reducir derechos si no colabora y alimentando el estigma de la salud mental, cuestionando la fortaleza mental de los jóvenes y llamándoles memos. Si eso lo hacen delante de un micrófono, es fácil imaginar cómo se trata a los trabajadores cuando no hay testigos".Sara García también denuncia que, en realidad, detrás de todos estos ataques subyace el aspecto económico, lo que Garamendi llama "costes económicos y sociales". "El enfoque [de los empresarios] en este tema siempre es de carácter economicista, sin tener en cuenta la salud o el bienestar de las personas trabajadoras, pero, si hay que hablar de costes, desde USO queremos recordar que dos personas mueren al día en España en su trabajo. Para nosotros ese coste es incalculable, irreparable y debe ser la prioridad de toda la sociedad", analiza García. Desde Comisiones Obreras (CCOO), Mariano Sanz, su secretario confederal de Salud Laboral y Medio Ambiente, se muestra igualmente crítico con esta nueva ofensiva empresarial contra las bajas laborales. "Raro es el mes que la CEOE o alguna organización afín a ellos no saca un informe pretendidamente sesudo sobre el impacto del absentismo. Es una campaña y este evento que han organizado los empresarios ha supuesto un punto de inflexión", señala el dirigente de CCOO. Publicidad"Detrás de todo esto hay es una insinuación de un uso frívolo de esta prestación. Los empresarios están insinuando que la gente se coge la baja como si fuese a un cajero automático a sacar dinero. No es así. La baja la da un médico de atención primaria", reivindica el dirigente de CCOO. Sanz concede que los empresarios pagan los primeros 15 días de baja pero porque en su día se acordó así. "Ellos ponen el foco en esta cuestión, pero se hizo así a cambio de bajarles de una manera muy importante las bases de cotización por contingencia común", ilustra Sanz.Intención políticaSanz también se muestra partidario de dialogar con los empresarios, pero poniendo desde el principio las cartas sobre la mesa. "Primero, habría que analizar qué es lo que los empresarios entienden por absentismo, porque tienden mucho a mezclar conceptos y a considerar absentismo, por ejemplo, el cuidado de los hijos. La gran mayoría de ausencias en el trabajo son involuntarias y justificadas, eso hay que tenerlo claro. No existe un abuso generalizado de esa prestación", especifica. En ese diálogo con los empresarios, Sanz apuesta por poner el foco es en un mejor reconocimiento de las enfermedades profesionales en España, sobre todo la salud mental. También cree que habría que darle una vuelta al tema de las mutuas. Sobre estas últimas, Sanz es muy claro: "Los empresarios quieren que sus mutuas sean las que den las altas. Es verdad que las mutuas son colaboradoras de la Seguridad Social, pero sus juntas directivas están compuestas por empresarios y sus comités de dirección los eligen ellos. ¿Cómo vamos a poner toda nuestra confianza en eso?".PublicidadPor último, Sanz también detecta una intención política en la actitud de la CEOE. "El mundo del trabajo ha cambiado mucho y hay nuevos riesgos. Ahora nos dan una visión sesgada que lo único para lo que sirve es para crear una alarma social y decir: Cuando vengan los nuestros ya nos harán el trabajo sucio", concluye Sanz, en clara referencia a un gobierno de PP y Vox.
Los sindicatos responden a la guerra de la patronal contra las bajas laborales: "Insinúan que la gente se las coge como si fuese a un cajero automático"
Los empresarios recrudecen sus ataques contra el absentismo y lo tachan de "impuesto añadido" ante la indignación de las organizaciones sindicales, que ven detrás una estrategia para recortar derec...












