Natalia Loizaga
13/07/2026 a las 01:06h.
Con un gesto de desdén, cerveza en mano, señala una valla frente al asiento improvisado que ha tomado para contar su historia, en lo alto de unas escaleras en forma de espiral. «Me tiras por ahí y sin movida, no me importaría», dice. Y es ... que Juan, aunque no lo delaten su actitud inquieta y genio vivo, está exhausto. No es solo la falta de descanso lo que le drena –«no duermo por las noches, hija»–, sino la vida en su conjunto. Hace once años que vive en un colchón en la parte superior del centro comercial El Caracol, en Orcasur, uno de los dos barrios con menor renta per cápita de Usera. Este hombre, de cuerpo menudo y sonrisa desdentada, convive con quienes pernoctan en los locales cerrados de las tiendas que no han sobrevivido al paso del tiempo.
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