Se entiende que muchos bajen la guardia cuando un d�a s� y el siguiente tambi�n se descubre una nueva conducta corrupta.Ala vuelta de la esquina est� esa temporada de "Virgen a Virgen", la del Carmen y la de la Asunci�n, cuando habr� al menos tanta gente dedicada a su asueto estival como gente que sigue ocupada con sus labores. Y junto a los veraneantes estar�n unos once o m�s millones de extranjeros, ingleses y franceses, los m�s, que una vez m�s han elegido las playas bajo el sol hispano para sus vacaciones anuales. M�rese por donde se mire hay mucha gente con enormes ganas de olvidarse de lo que ocurre en el entorno y quitarse de en medio.Lo que est� a la orden del d�a en la mente de gran parte de la poblaci�n adulta, la de aqu� y la de all�, es desengancharse todo lo que se pueda durante el m�ximo tiempo posible. Lo que se respira y se palpa es un profundo desencanto con unas �lites gobernantes, poco o nada ejemplares, que en lugar de asegurar estabilidad y solucionar problemas exacerban contrariedades al mentir y polarizar la pol�tica.La reacci�n, que equivale a la de la avestruz que ante la alarma hunde su cabeza en la tierra, es comprensible pero es tambi�n censurable. No son tiempos propicios para despreocuparse. Sin embargo se entiende que se baje la guardia cuando un d�a s� y el siguiente tambi�n los medios tradicionales y, sobre todo, las redes que acaparan la conversaci�n de tantos "descubren" una nueva conducta corrupta y "anuncian" una grave imputaci�n m�s.Desde hace demasiado tiempo se vive un "nuevo normal" y para explicarlo los polit�logos profesionales suelen citar la ventana de Overton, llamada as� en honor de Joseph Paul Overton, un ilustre norteamericano de su gremio que a finales del siglo pasado teoriz� sobre c�mo la sociedad cambiaba el marco de sus juicios sobre determinados comportamientos. La "ventana" por la cual se asoma la opini�n p�blica se mueve y lo que era aceptable deja de serlo, y al rev�s.Esto puede ocurrir con el perverso proceso de putrefacci�n que se prodiga en las altas esferas de la vida p�blica. La gente puede acabar "tolerando" la desenfrenada degeneraci�n de las �lites porque no espera otra cosa; porque, en definitiva, es algo "normal". Se dir� que siempre ha sido as� y esto puede muy bien ser cierto. La diferencia es que ahora la depravaci�n est� en boca de todos porque las redes se encargan de airearlo.En los debates sobre el "nuevo normal" se suele recurrir tambi�n a la historia de la rana que est� dentro de una cazuela que se llena de agua y se pone a calentar. Seg�n aumenta la temperatura, la rana se va adormilando y acaba cocida. Sin embargo si se echa el bicho a un perol de agua hirviendo pega un salto y se pone a salvo. La moraleja es obvia: mientras que la corrupci�n sea vista como algo normal y corriente, la sociedad seguir� peligrosamente adormecida. No reacciona.Ante este penoso panorama no faltan quienes citan al angloirland�s Edmund Burke, el biempensante pol�tico del XVIII que era un l�cido cr�tico de los "gobiernos de amiguetes" y fue uno de los pocos ilustrados de su tiempo que desde el principio denunci� la Revoluci�n Francesa como t�xica portadora del germen de la tiran�a. Burke dec�a que el mal siempre prevalecer� si la gente buena "no hace nada".Un gran mal para Burke era el populismo y la demagogia, y hoy le caer�a fatal Marine Le Pen, la l�der de la derecha "patri�tica" francesa y eterna candidata al El�seo. La presidenta de la Agrupaci�n Nacional encabeza c�modamente todas las encuestas de intenci�n de voto en el pa�s vecino y se podr� presentar a las elecciones presidenciales en abril del a�o que viene porque la Corte de Apelaci�n en Par�s ha reducido estos d�as una condena que le hab�a sido impuesta por apropiaci�n indebida de fondos p�blicos.�Podr� la veterana pol�tica asegurar estabilidad y solucionar problemas, que es lo que no ha conseguido un impopular Emmanuel Macron que ahora comienza sus �ltimos d�as en el Fort de Br�gan�on, el imponente castillo medieval en la Costa Azul, que en Francia es la residencia vacacional de la jefatura de Estado? Es la pregunta pertinente porque, sobre el papel, Le Pen abre de par en par la "ventana" de la radicalidad. Se la dejar� hacer porque la atontada rana se habr� dejado cocer.La nacida en la Isla de Francia en el fat�dico a�o de 1968 no es precisamente la campeona de una burkiana democracia liberal. Y, como tambi�n se sabe, cuando Francia estornuda, Europa se constipa. Si Le Pen, que es una euroesc�ptica de pro, se pone a toser en el El�seo, el resfriado en el Viejo Continente est� asegurado.Pero la gente cruza los brazos y no hace nada. Toca el dolce far niente de "Virgen a Virgen".
Tiempo de 'dolce far niente'
Ala vuelta de la esquina est� esa temporada de "Virgen a Virgen", la del Carmen y la de la Asunci�n, cuando habr� al menos tanta gente dedicada a su asueto estival...







