Coronaciones, celebraciones y restos mortales de brit�nicos ilustres hacen �nico al edificio milenario.Es el �nico espacio de Reino Unido capaz de reunir toda la pompa propia de una coronaci�n real, el impacto que dan los centenares de celebridades enterradas y el asombro de contemplar una de las m�ximas expresiones del g�tico y neog�tico y asistir a conciertos de �rgano.La Abad�a de Westminster (no confundir con la catedral hom�nima, cat�lica) es quiz� el monumento por excelencia de Londres, en pie desde hace m�s de mil a�os y con plena vitalidad gracias a sus oficios diarios. Es el centro de las principales celebraciones del pa�s. No es una catedral ni tampoco una parroquia al uso, sino un "royal peculiar", lo que implica no depender de un obispo o de una di�cesis, sino responder exclusivamente al rey de turno.No podr�a hablarse de fortuna al referirnos a los dos monarcas que quiz� m�s impulsaron el recinto religioso. Uno fue Eduardo (conocido como san Eduardo, el Confesor), que estableci� su palacio junto al T�mesis, al lado de un monasterio benedictino fundado hacia el a�o 960. Se cree que en esa zona hab�a una iglesia levantada en el siglo VII.El monarca orden� una importante ampliaci�n del monasterio, que implic� tambi�n la construcci�n de una iglesia en honor de san Pedro ap�stol (de ah� que su nombre oficial sea el de iglesia colegiata de San Pedro en Westminster). Eduardo no pudo asistir a la consagraci�n del templo, en 1065, por problemas de salud y a los pocos d�as muri�.Reconstrucci�n g�ticaUn par de centurias despu�s, Enrique III opt� por reconstruir el templo con estilo g�tico. Era la �poca de las catedrales en Inglaterra: Winchester, Salisbury, Canterbury... El monarca no sobrevivi� para llegar a la consagraci�n, en octubre de 1269. S� que pudo trasladar desde Escocia ese mismo a�o la Piedra de Scone (del Destino o de la Coronaci�n), s�mbolo de la subyugaci�n de los escoceses (no se unieron a Inglaterra y Gales hasta 1707), que regres� a su origen en el a�o 1996.Da�os producidos en la linterna de la Abad�a de Westminster durante la II Guerra Mundial.De ese periodo nacieron los centenarios usos que han hecho de Westminster un templo cuya trascendencia va m�s all� de la religi�n. El m�s importante de ellos fue, el d�a de Navidad de 1066, la coronaci�n de Guillermo, el Conquistador. Comenzaba una tradici�n que ha llegado hasta Carlos III: la abad�a de Westminster es el templo donde se han coronado todos los monarcas ingleses, con las excepciones de Eduardo V (naci� en 1470 y muri� en 1483) y Eduardo VIII (1894-1972).Hasta ese momento no exist�a un lugar concreto. La elecci�n de Guillermo de ese espacio se interpreta como una manera de presentarse como sucesor leg�timo de Eduardo, enterrado inicialmente frente al altar mayor. Carlos III fue el 40� en ser coronado y en todas las ocasiones se sigue un r�gido protocolo, que se repite, con ligeras variaciones, desde el siglo XIV.Cient�ficos como Newton reposan en abad�a.�Por qu� Eduardo V y Eduardo VIII no fueron coronados pese a ser reyes? La ceremonia, a�n hoy, se produce meses despu�s de la proclamaci�n, de manera que circunstancias sobrevenidas pueden impedir que se llegue a ese d�a. El primero fue asesinado en la Torre de Londres y el segundo abdic� en 1936, a los once meses.Incluso hubo una coronaci�n doble, la �nica, en 1689, de Guillermo III y Mar�a II, primos hermanos. En el siglo XVIII hubo de todos colores y sabores: en la de Jorge III, parte de los asistentes que se pusieron a comer en medio del serm�n; Jorge IV no dej� pasar a la abad�a a su exmujer Carolina y la de Guillermo IV fue conocida como la "coronaci�n del penique", que apenas gast� tras ser casi arrastrado hasta Westminster.Con Isabel II millones de personas pudieron ser testigos en medio mundo a trav�s de la televisi�n, ya en 1953. Diecis�is bodas reales se han oficiado bajo el techo de Westminster; la �ltima, la de Guillermo y Catalina.Carlos III fue, en 2023, el 40� monarca en ser coronado en Westminster.Con San Eduardo el Confesor arranc� la costumbre de enterrar a reyes y m�s adelante a personalidades de todos los �mbitos de las que la naci�n se enorgullece. La reforma de Enrique III dot� a la abad�a de espacio para coronar y enterrar a monarcas. Existen 3.300 sepulturas entre la iglesia y el claustro, adem�s de 600 monumentos funerarios y la tumba del soldado desconocido, de obligada asistencia en las visitas oficiales.Reposo u homenajeEste es uno de sus hechos distintivos: pol�ticos, guerreros, poetas, m�sicos, cient�ficos... Cientos de celebridades reposan o tienen all� su homenaje, con un punto especial para el peregrinaje como es el Rinc�n de los Poetas, con presencia de m�s de un centenar de nombres como William Shakespeare, Jane Austen, Charles Dickens y las hermanas Bront�. Los deanes de Westminster deciden qui�n merece ese homenaje. El explorador David Livingstone, el m�sico H�ndel y el primer ministro Neville Chamberlain reposan all� y monumentos conmemoran al naturalista Charles Darwin, al f�sico Isaac Newton y al premier Winston Churchill.La vidriera del roset�n de la fachada sur se renov� en 1902.La abad�a que hoy conocemos fue construy�ndose por fases. Por ejemplo, la fachada con sus torres de 68 metros de altura fue erigida entre 1735 y 1740. La huella de la historia tambi�n ha atravesado Westminster, con la disoluci�n del monasterio medieval y las guerras religiosas tras la separaci�n de Roma, por no hablar del impacto de la Segunda Guerra Mundial.La majestuosidad es tambi�n otro de los reclamos de Westminster, como lo prueban algunos datos: 156 metros de longitud y 61 metros de anchura en los transeptos con una altura de la nave interior de 34 metros. Capillas, claustros, espectaculares vidrieras y dram�ticas perspectivas aumentan el atractivo del edificio, convertido quiz� en el mejor s�mbolo de la arquitectura, la realeza, la religi�n y las celebraciones sociales de todo un pa�s muy orgulloso de s� mismo.El claustro del este se us� en tiempos medievales para el lavatorio de Jueves Santo.EXPANSIONSi existe un Westminster es que hay un Eastminser: la catedral de San Pablo (anglicana), en pleno corazón de la City, con la Bolsa de Londres o la sede de Bank of America en la capital británica al lado mismo. Se cree que es la quinta iglesia levantada en el mismo lugar que ocupó en su momento el templo romano de Diana. La actual, con la segunda cúpula más grande del mundo -tras El Vaticano- se levantó tras la destrucción del Gran Incendio de Londres y aguantó los bombardeos nazis de la II Guerra Mundial. Sin competir con la abadía, es también lugar de reposo para los pintores Constable y Turner, Alexander Fleming y Lawrence de Arabia, así como los héroes locales Wellington y Nelson. "Lector, si requieres un monumento, mira a tu alrededor", reza una de las lápidas.
Westminster, el s�mbolo de un pa�s
Es el �nico espacio de Reino Unido capaz de reunir toda la pompa propia de una coronaci�n real, el impacto que dan los centenares de celebridades enterradas y el asombro de...










