Roberto RodríguezBarcelona 12/07/2026 17:57 Actualizado a 12/07/2026 18:22 El Tour reclama siempre a sus grandes campeones. Pero incluso para las leyendas una victoria en Grande Boucle es prácticamente un objetivo vital. Así sucede con Mathieu Van der Poel, diseñado genéticamente para volar sobre la bicicleta, el clasicómano por excelencia, campeón de casi todo y varias veces además. Pero el Tour… ¡Ay el Tour!. Solo dos victorias de etapa aparecían en su currículum cuando va camino de los 32 años, escaso botín para el nieto de Poulidor. Por si fuera poco, el diseño de esta edición había dejado casi sin oportunidades al neerlandés. Pero en medio de las tinieblas había un rayo de luz. Un infierno de 150 kilómetros con un muro a 25 de la meta en Ussel. Una tortura con constantes subidas y bajadas. Perfecta para los clasicómanos. Ideal para Matheu van der Poel.Si al neerlandés se le señala como uno de los cinco grandes de su generación es porque cuando las piernas le responden, hasta el mismísimo Pogacar tiene que apartarse. Ayer fue uno de esos días. El de Alpecin tuvo que ejercer un gobierno absoluto de la carrera en el día más difícil para ello. Batalló contra todo y contra todos, primero liderando una escapada de 16 corredores, después manteniendo a raya al UAE y al Ineos, siempre incómodos rivales. Más tarde fue él quien hizo la selección definitiva en el muro de la jornada, el Mont Bessou (900 metros al 7,3% de desnivel),. Tuvo que aguantar el empuje del grupo perseguidor hasta los últimos kilómetros para terminar atacando con una bestia a falta de 600 metros. El clásico festival de Mathieu van der Poel. Un lujo para el Tour. Una bendición para el ciclismo.”No estaba muy seguro en la parte final de si llegaríamos, me ha costado mantener la distancia con la fuga. Además hemos tenido viento de cara todo el día. Pero he peleado por ello. Ha sido un día de festival. Ha sido día muy bonito”, decía el neerlandés en la meta con una amplia sonrisa de satisfacción.Hasta hoy su carrera había sido la de un gregario, no había podido más que hacer el trabajo sucio para un Jasper Philipsen claramente fuera de forma. “Ha sido un día súper duro. El comienzo del Tour no ha sido genial para nosotros, pero hemos mantenido la calma. Creíamos que podíamos darle la vuelta. He sufrido mucho estos días, me costaba recuperarme en los días más fáciles. Pero hoy he encontrado las piernas para ir a por ello”, confesó.Roberto Rodríguez Díaz (Salvatierra de Miño) es licenciado en Periodismo (UPSA) y máster por la BCNY (UB-CU). Trabaja en La Vanguardia desde 2008 donde ha cubierto desde el Mundial de Sudáfrica en 2010 hasta el Tour de Francia de 2025. Siguiendo al Espanyol desde 2020. En Twitter: @Roberto_roda