Cuando Eric Stallard, actuario y académico, comenzó a investigar la incidencia de la demencia entre las personas mayores estadounidenses, quedó tan sorprendido por sus hallazgos que pospuso la publicación de su primer artículo sobre el tema durante dos años y medio, mientras volvía a comprobar minuciosamente su trabajo. “Quería estar absolutamente seguro”, recuerda, ya que las cifras desafiaban todas las expectativas.
En lugar de confirmar la idea generalizada de que Estados Unidos se enfrentaba a una plaga cada vez más grave de esta enfermedad, las cifras mostraban que la proporción de personas mayores que la padecían se estaba reduciendo rápidamente. “Me sorprendieron mucho esos descensos”, afirma.
Stallard lleva una década trabajando para corroborar este hallazgo.
Sus conclusiones, si cabe, se han vuelto aún más llamativas.
El año pasado, él y algunos colegas publicaron un estudio en la revista Journal of the American Medical Association que mostraba que, mientras que hace 40 años tres de cada diez estadounidenses de entre 85 y 89 años padecían demencia, en 2024 solo uno de cada diez la padecía.










