Pocas enfermedades despiertan tanto temor como la demencia, cuya causa más común es el Alzheimer.
Esto se debe principalmente a su naturaleza insidiosa, ya que despoja a las personas de su sentido de identidad y deja a sus seres queridos al cuidado de un desconocido. “El Alzheimer es yo desmoronándome, perdiendo la confianza en mí mismo, convirtiéndome en el blanco de mis propias bromas y, en los días malos, capaz de jugar solo al ‘busca la zapatilla’ y perder”, escribió el difunto Sir Terry Pratchett, un novelista que padecía una forma rara de esta enfermedad. “Me sentía totalmente solo, con el mundo alejándose de mí en todas direcciones”.
También se teme porque muchos creen que se está volviendo mucho más común y que, por lo tanto, inevitablemente les afectará a ellos o a sus seres más cercanos.
Algunos epidemiólogos especializados en este campo parecen no hacer más que avivar esos temores.
Los modelos predicen que el número de personas que padecen demencia podría triplicarse hasta alcanzar los 153 millones en 2050, a medida que las sociedades envejecen.








