En la tercera edad, bastan solo siete minutos diarios para activar el cuerpo, bajar de peso y hasta reducir en un 41 % el riesgo de demenciaFoto: Getty ImagesResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Casi la mitad de los casos de demencia en el mundo podrían prevenirse o retrasarse. Esa es una de las conclusiones que ha venido consolidando la evidencia científica en los últimos años, al identificar algo que los médicos llaman factores de riesgo modificables (como la hipertensión, la diabetes, la obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo, la pérdida auditiva, la contaminación del aire o el aislamiento social) sobre los que es posible intervenir.Sin embargo, eso no ha respondido otra duda: ¿cómo lograr que millones de personas cambien sus hábitos para proteger la salud de su cerebro? Una investigación publicada esta semana en la revista The Lancet buscó responder justamente ese interrogante. Es decir, aunque sabemos que si tenemos una vida con menos sedentarismo, sin tabaquismo y sin obesidad, podemos incluso evitar la demencia, no sabemos cómo lograr que las poblaciones conozcan y sean tan conscientes de eso como para cambiar sus hábitos. Mario Siervo, autor del estudio y perteneciente a la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Curtin (Australia), afirmó, citado en una nota de prensa difundida por la institución, que los resultados mostraban una clara brecha entre lo que la gente sabe y lo que hace. “Hasta el 45 por ciento de los casos de demencia están relacionados con factores modificables que podemos cambiar, como nuestro estilo de vida, estado de salud y entorno”, afirmó el profesor Siervo. “Pero no basta con informar a la gente sobre cuáles son esos riesgos; las campañas de concienciación son importantes, pero por sí solas rara vez conducen a un cambio de comportamiento significativo o duradero”.“Todavía existe la creencia generalizada de que la demencia es una parte inevitable del envejecimiento, lo cual no es cierto”, agregó, citado en la misma nota de prensa, Stephan Blossom Stephan, catedrática de Demencia en el Instituto enAble de Curtin y coautora del estudio “Pero incluso cuando las personas son conscientes de los riesgos, barreras como el tiempo, el coste y la motivación pueden impedirles realizar cambios en su estilo de vida”. El estudio no probó un nuevo medicamento ni evaluó un tratamiento experimental. En cambio, explican sus autores, realizó una revisión sistemática de la literatura científica para analizar qué tan efectivas han sido las intervenciones de salud pública diseñadas para prevenir la demencia a gran escala. Los autores recopilaron y compararon toda la evidencia disponible sobre campañas de comunicación, programas comunitarios, cursos educativos, plataformas digitales y otras estrategias dirigidas a la población general con el objetivo de aumentar el conocimiento sobre la enfermedad y promover cambios en los estilos de vida. Para ello, revisaron miles de publicaciones científicas publicadas hasta mayo de 2025 y actualizaron nuevamente la búsqueda en mayo de 2026. Después de aplicar criterios de selección, identificaron 12 estudios desarrollados en ocho países: Australia, Bélgica, Chile, China, Dinamarca, Estados Unidos, Puerto Rico y los Países Bajos. En conjunto, estas investigaciones incluyeron desde pequeñas intervenciones con poco más de 50 participantes hasta campañas nacionales que alcanzaron a más de 8.000 personas, lo que permitió comparar diferentes modelos de prevención en contextos muy distintos. Los investigadores evaluaron muchos tipos de estrategias. Algunas consistían en campañas masivas difundidas por televisión, radio, prensa escrita, redes sociales o sitios web; otras incluían cursos virtuales, programas de aprendizaje en línea, herramientas para calcular el riesgo individual de desarrollar demencia, exposiciones interactivas, talleres comunitarios o actividades lideradas por promotores de salud. Posteriormente analizaron si estas intervenciones lograban aumentar el conocimiento sobre los factores de riesgo, mejorar la percepción de que la demencia puede prevenirse, motivar cambios de comportamiento o reducir las barreras que impiden adoptar hábitos más saludables. Los resultados mostraron diferencias importantes entre unas estrategias y otras. Las campañas masivas consiguieron un amplio alcance poblacional, pero generaron mejoras relativamente pequeñas en el conocimiento sobre la prevención de la demencia. En cambio, las intervenciones más participativas (como los programas educativos personalizados, los cursos en línea o las iniciativas comunitarias que incluían una evaluación del riesgo individual) obtuvieron resultados mucho más consistentes. En varios de los estudios, los participantes no solo aprendieron a identificar mejor los factores de riesgo, sino que también aumentaron su actividad física, mejoraron su alimentación, redujeron el consumo de alcohol o buscaron atención médica para controlar enfermedades relacionadas con la salud cerebral. El programa con mejores resultados combinó una evaluación personalizada del riesgo de demencia con un curso estructurado sobre prevención. Tres años después de la intervención, los participantes de este tipo de estrategias habían logrado una mejora del 26 % en sus factores de riesgo modificables, el efecto más sólido observado entre todos los estudios analizados. “Cuando las personas comprenden su propio riesgo personal y se les brindan formas claras y prácticas de actuar, especialmente a través de redes comunitarias de confianza, es más probable que realicen cambios significativos”, resumió Siervo. No obstante, los autores advierten que todavía hacen falta investigaciones con seguimientos más prolongados para confirmar si estos cambios de comportamiento terminan traduciéndose en una reducción de nuevos casos de demencia en la población. “Dado que se prevé que las tasas de demencia aumenten significativamente en las próximas décadas, la prevención es una de las herramientas más poderosas de las que disponemos”, concluyó Stephan en la misma línea, “pero para lograrlo, necesitamos replantearnos cómo comunicamos el riesgo y cómo apoyamos a las personas para que actúen en consecuencia”. 👩⚕️📄¿Quieres conocer las últimas noticias sobre salud? Te invitamos a verlas en El Espectador.⚕️🩺 Conoce másTemas recomendados:
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