La guerra entre los gigantes tecnológicos en la revolución de la inteligencia artificial (IA) se ha trasladado a los mercados financieros, en una carrera imparable por acaparar liquidez. Así, Amazon, Alphabet, Nvidia, Meta, Oracle y SpaceX han emitido bonos durante la primera parte del año por más de 182.000 millones de dólares (unos 159.195 millones de euros), un 1.300% más que en el mismo periodo del año anterior, porcentaje de épocas de burbuja. De hecho, ha habido este año siete emisiones de 25.000 millones o más, el mismo número que entre 2019 y 2025. Seis de estas siete operaciones fueron ejecutadas por las citadas compañías, representando casi el 15% del total del mercado de bonos de Estados Unidos, aportando más del 50% del crecimiento, y la séptima correspondió a Salesforce.Y el furor no se detiene. Esta misma semana, Amazon ha llevado a cabo una nueva emisión de bonos de 25.000 millones de dólares, por encima de los objetivos iniciales, que han elevado los recursos captados por la empresa fundada por Jeff Bezos durante este año por encima de los 106.000 millones.A estas operaciones en el mercado de deuda se unen multimillonarias salidas a Bolsa, como las protagonizadas en las últimas semanas por SpaceX, la mayor de la historia al captar más de 75.000 millones de dólares; SK Hynix, la mayor OPV de una empresa extranjera en EE UU; la mayor ampliación de capital de la historia, protagonizada por Alphabet en el mes de junio, que captó 84.750 millones, o los créditos con la banca, como los obtenidos por Amazon u OpenAI.En estas circunstancias, en el mercado empieza a extenderse la sensación de que hay fatiga entre los inversores a la hora de acudir a las grandes emisiones de deuda de los gigantes tecnológicos. En la reciente colocación de bonos de Amazon, la demanda fue de 1,6 veces el importe ofrecido, muy por debajo de la demanda registrada apenas cuatro meses atrás por la propia compañía, y también del promedio de este año. Según Bloomberg, la menor demanda refleja una creciente tensión en el mercado de deuda de compañías con grado de inversión.Otra señal de estas dudas fue mostrada por SpaceX, que colocó bonos en junio por 25.000 millones de dólares, tras recibir órdenes de compra por casi 75.000 millones. Poco después de la transacción, la deuda de la empresa de Elon Musk empezó a perder terreno en el mercado secundario. Las incógnitas se centran en saber dónde está el límite. Las grandes compañías de centros de datos de IA han duplicado su deuda en los últimos cinco años, para financiar las inversiones. Así, Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle sumaron en su conjunto cerca de 350.000 millones de dólares a sus obligaciones de deuda. Los hiperescaladores tienen en marcha planes de inversión en infraestructuras de IA por un importe, solo durante este año, cercanos a 700.000 millones de dólares. Las compañías presumen ante los inversores de su posición en estos negocios o bien han lanzado previsiones de fuerte crecimiento. En la presentación de los resultados del primer trimestre, Alphabet defendió la fortaleza de sus negocios al anunciar que los ingresos de Google Cloud crecieron un 63%, con una cartera de pedidos que casi se duplicó trimestre tras trimestre, superando los 460.000 millones de dólares. Las miradas se centran ahora en las cuentas del segundo trimestre, que se presentarán a finales de julio.Esta misma semana, Meta ha abierto la puerta a comercializar sus infraestructuras de IA a terceras compañías, en medio de los rumores del sector sobre su entrada en el negocio de cloud. Las compañías del sector buscan defender ante los inversores la rentabilidad de sus apuestas inversoras en la IA, en un momento en el que las dudas se mantienen ante la presión que sufren los balances de las empresas. Por ejemplo, el flujo de caja libre de Amazon entró en terreno negativo en el trimestre ante el esfuerzo inversor de la compañía, que tenía comprometida una inversión de 11.000 millones de dólares en la compra de Globalstar, además de otros compromisos contraídos en las rondas de financiación de Anthropic y OpenAI. De igual forma, S&P ha rebajado esta semana la calificación de Oracle a BBB-/A-3 desde BBB/A-2, a un solo escalón del grado de “bono basura” debido al aumento del riesgo empresarial y al menor flujo de caja como consecuencia de las inversiones en IA. “El rápido crecimiento del negocio de infraestructura de IA de Oracle está ampliando su riesgo crediticio general, lo que refleja nuestra visión más cautelosa del sector de infraestructura de IA, incluyendo el aumento de los requisitos de inversión de capital, la incertidumbre en el camino hacia la rentabilidad, la rápida evolución del sector y del panorama competitivo, y la alta concentración de clientes”, dice la agencia de calificación que, además del mayor riesgo empresarial, prevé un flujo de caja operativo libre (FOCF) menor en el ejercicio fiscal 2027, con un apalancamiento ajustado que se mantendrá por encima de cuatro veces durante los próximos dos años.Y el esfuerzo inversor va a seguir. A mediados de junio, Oracle comunicó que sus planes para este año pasan por una recaudación de 40.000 millones de dólares mediante una combinación de deuda y venta de acciones, para financiar la construcción de sus centros de datos.En la misma línea, Bloomberg Intelligence anticipa nuevas emisiones de deuda de Meta, recordando que en el primer trimestre elevó sus previsiones de gasto de capital para el conjunto del ejercicio a un rango de entre 125.000 y 145.000 millones de dólares.