Las grandes tecnológicas han entrado en una nueva vorágine de captación de recursos para hacer frente a las multimillonarias inversiones en infraestructuras de inteligencia artificial (IA). La sacudida es de calado porque en esta nueva oleada de petición de fondos a los inversores están compitiendo con SpaceX, que acaba de cerrar la mayor salida a Bolsa de la historia, con una recaudación de 75.000 millones de dólares, Anthropic y OpenAI, que también tienen en marcha estrenos bursátiles de varias decenas de miles de millones de dólares.La gran andanada fue protagonizada por Alphabet, que cerró hace dos semanas una ampliación de capital de 85.000 millones de dólares (unos 73.480 millones de euros), la mayor de la historia, y por encima de los 80.000 millones previstos inicialmente por la fuerte demanda inversora. En la transacción contó con el respaldo de Berkshire Hathaway, el holding fundado por Warren Buffett, que comprometió una inversión de 10.000 millones. La operación de la matriz de Google y YouTube ha desatado los nervios y la incertidumbre entre el resto de grandes tecnológicas. Según Financial Times, Meta está estudiando una posible colocación de acciones. De materializarse, según los analistas de Bloomberg Intelligence, la presión financiera en la industria tecnológica iría en aumento para hacer frente a las inversiones en IA. En el caso de Meta, el gasto de capital ascenderá este año a 145.000 millones de dólares, y llegar a 180.000 millones en 2027. La firma dirigida por Mark Zuckerberg ha mantenido una intensa actividad financiera en las últimas semanas. A principios de mayo, Meta cerró una emisión de deuda de 25.000 millones de dólares, la mayor de su historia, con vencimientos entre cinco y 30 años. En su conjunto, Meta ha recaudado 55.000 millones en deuda el año pasado, sin incluir la inversión de 27.000 millones por parte de Blue Owl. La firma carece del impulso que supone la monetización externa de la nube de Alphabet, además de no contar con la aportación de la adopción de una herramienta de IA como Gemini, que ya cuenta con 900 millones de usuarios. Amazon también está actuando con rapidez para captar fondos. La pasada semana, firmó un acuerdo para obtener un préstamo de 17.500 millones de dólares de varias entidades financieras, entre las que figuran Citigroup, JP Morgan Chase, RBC Capital Markets, Wells Fargo, HSBC, Goldman, Morgan Stanley, BofA Securities y los españoles BBVA y Santander, entre otros. En este caso, se trata de un préstamo a plazo con desembolso diferido, lo que significa que Amazon puede disponer de los fondos según su propio calendario, en lugar de recibir la suma total por adelantado, lo que le brinda flexibilidad en cómo y cuándo se utiliza el dinero.El préstamo llegaba apenas dos días después de que Amazon cerrase una emisión de bonos en Canadá, por un importe de 14.000 millones de dólares canadienses (más de 10.000 millones de dólares), en la que es la mayor operación de estas características de la historia en la divisa de Canadá. Entre las entidades participantes estaba BBVA, con una colocación total por un importe de 421 millones. En cualquier caso, Amazon captaba financiación por 31.500 millones en poco más de 48 horas. La empresa tiene previsto para este año un capex de 200.000 millones, además de haber comprometido una inversión de 50.000 millones en la última ronda de OpenAI, con una aportación inicial de 15.000 millones. Dentro de estas tensiones financieras, Oracle desveló la pasada semana los planes en este ámbito para el próximo ejercicio. La compañía fundada por Larry Ellison también anunció que recaudará 40.000 millones de dólares mediante una combinación de deuda y venta de acciones, para financiar la construcción de su centro de datos. El anuncio provocó una fuerte caída de las acciones de Oracle, por momento cercanas al 13%, ante las dudas En el año fiscal 2026, Oracle captó 43.000 millones de dólares en financiación mediante emisiones de deuda y 5.000 millones mediante capital. Según Bank of America, la intensidad del gasto de capital de Oracle se mantiene elevada; de hecho, podría alcanzar los 70.000 millones de dólares en 2027, respaldada por la cartera de contratos. Ahora los inversores miran a las próximas operaciones, en unos mercados de renta variable que están viviendo una oleada sin precedentes de nuevas emisiones de acciones. Una de las cuestiones se centra en saber si los inversores podrán absorber la oferta sin presionar las valoraciones generales. La citada ampliación de capital de Alphabet y la histórica salida a Bolsa de SpaceX, que captó 75.000 millones, pueden amenazar las operaciones futuras, o bien obligar a bajar precios. Y algunas ya están sobre la mesa. Tanto Anthropic como OpenAI han presentado la solicitud de salida a Bolsa de forma confidencial a la Comisión de Valores de EE UU (SEC). Y sus valoraciones en las últimas rondas, llevadas a cabo este año, se acercan al billón de dólares.