La Universidad de Cambridge identifica nueve perfiles principales de procrastinación y propone estrategias concretas para abordar cada uno, según investigaciones interdisciplinarias recientes

(Imagen Ilustrativa Infobae)En las últimas décadas, el desafío de la procrastinación atravesó fronteras, edades y ocupaciones. Se trata de uno de los hábitos más extendidos y, al mismo tiempo, menos comprendidos de la vida cotidiana. Ante esta realidad, surge un nuevo análisis divulgado por la Universidad de Cambridge que identifica nueve formas principales de procrastinar e, incluso, advierte estrategias concretas para abordar cada una, a partir de hallazgos interdisciplinarios y del aporte de expertos de distintas universidades.La propuesta actualiza la mirada clínica y social sobre un problema que afecta desde la salud mental hasta la economía personal, ya que durante mucho tiempo, postergar tareas fue interpretado casi exclusivamente como un síntoma de debilidad de carácter o falta de disciplina. La evidencia reciente muestra que el mecanismo es mucho más complejo: involucra factores emocionales, hábitos inconscientes, contexto tecnológico y rasgos de personalidad diversos.PUBLICIDAD“La procrastinación no es solo una cuestión de motivación o mala gestión del tiempo. Estas son ideas erróneas muy perjudiciales… gira en torno a la lucha interna entre los elementos útiles de nuestro impulso a actuar y los elementos perjudiciales de nuestro impulso a postergar”, explicó Itamar Shatz, científico social y profesor asociado de la Facultad de Lenguas y Lingüística Modernas y Medievales, en un comunicado institucional de la Universidad de Cambridge sobre un reciente libro.Los puntos más destacados del análisis de la Universidad de Cambridge sobre los nueve perfiles de la procrastinación