Noticia Exclusivo suscriptores Las cifras reveladas esta semana todavía no muestran la magnitud real de la crisis de la aseguradora ni del sistema de salud. Hablan expertos.La Nueva EPS es una de las entidades con mayor cantidad de afiliados en el país. Foto: Cortesía Nueva EPSSUBDIRECTOR VIDA11.07.2026 22:01 Actualizado: 11.07.2026 22:01

Una de las papas calientes que recibirá el nuevo Gobierno será un sistema de salud con unos estados financieros en cuidados intensivos, y cuya magnitud podría ser mucho más grave de lo que actualmente se conoce. Y es que, a pesar de los reportes sobre el enorme incremento en la deuda de las EPS en los últimos cuatro años, en especial en aquellas actualmente intervenidas por la administración del presidente Gustavo Petro, recién se conocen algunos estados financieros de Nueva EPS (la aseguradora más grande del país con 11,8 millones de usuarios), los cuales no solo son alarmantes e incluso peores de lo que expertos estimaban, sino que solo serían una parte del problema real, dado que aún no se conocen sus datos de 2025, mientras que las demás EPS ya han reportado datos parciales de 2026. LEA TAMBIÉN Precisamente la falta de información de Nueva EPS ha impedido conocer la radiografía real de la crisis del sector. Sin embargo, lo conocido esta semana (gracias a un fallo del Tribunal Administrativo de Cundinamarca) plantea un diagnóstico poco alentador.La aseguradora radicó tras años de espera sus estados financieros de 2023 y 2024. En ellos se evidencia cómo, en un lapso de dos años, su patrimonio (la diferencia entre activos y pasivos) pasó de tener un saldo positivo de 0,49 billones de pesos en 2022 a uno negativo de -11,9 billones de pesos en 2024.No es un número cualquiera. Para ese año, todas las demás aseguradoras en su conjunto presentaron un patrimonio negativo de -9,74 billones de pesos. Es decir, solamente Nueva EPS ese año ya arrastraba con un déficit mucho más grande que el resto del sistema combinado.Pero, como se dijo líneas arriba, la situación podría ser mucho más crítica. Hoy, con corte al primer trimestre de 2026, el déficit patrimonial de todas las aseguradoras, sin contar con Nueva EPS, ya asciende a -18,22 billones de pesos (en 2022 apenas era de -0,43 billones), según cifras de la Superintendencia de Salud recopiladas por el observatorio Así Vamos en Salud en su más reciente informe (de eso, 12,89 billones corresponden a EPS intervenidas).Es decir, su patrimonio negativo se duplicó desde 2024, lo que plantea una interrogante: ¿Si esto pasó con todo el resto del sistema, qué estará pasando con la Nueva EPS, cuyos estados financieros de 2025 y parciales de 2026 siguen siendo un misterio?Para Augusto Galán, exministro de Salud y director de Así Vamos en Salud, lo más probable es que el déficit de Nueva EPS también se haya incrementado considerablemente en ese periodo: “No es posible dar cifras estimativas, pero el comportamiento del sector, como el cierre de los servicios a los usuarios de esta aseguradora por parte de varias clínicas y hospitales durante el 2025, nos puede decir que seguramente veamos, cuando se conozcan las cifras, un mayor hueco en las finanzas de la Nueva EPS”. LEA TAMBIÉN Un paciente enfermoSegún Galán, lo ocurrido con la Nueva EPS y con el creciente hueco en las finanzas del resto de las EPS son tan solo síntomas de un paciente enfermo, como lo es el sistema de salud.“Este paciente está dando síntomas de lo que en medicina llamamos una falla multisistémica. Hay dificultades de acceso a la prestación de los servicios, de acceso a medicamentos. Hay dificultades de flujo de recursos, la circulación no funciona. Hay dificultades para aclarar las cuentas. Hay problemas de gobernabilidad y de gobernanza del sistema”, señaló el experto.Un claro ejemplo de ello es el de los reclamos en salud. De acuerdo con cifras de la Supersalud, el año 2025 fue en el que se han registrado más reclamos en toda la historia. Concretamente, se reportaron 2’182.211 PQRS. Esto implica una tasa de 421,99 reclamos por cada 10.000 afiliados. Se trata de una cifra mucho más alta que la que se reportó en 2022, cuando fueron 1’247.137 PQRS reportadas durante el año, y una tasa de 242,7 reclamos por cada 10.000 afiliados.Todo esto refleja una afectación directa a los usuarios, cuyos reclamos principalmente tienen que ver con la negación en la asignación de citas, la no prestación de servicios autorizados (como cirugías o exámenes) o la no dispensación de medicamentos.Otro síntoma es la insuficiencia de la UPC. Esto se evidencia, por ejemplo, en que en 2024 la Nueva EPS registró ingresos ordinarios por 22,2 billones de pesos. Sin embargo, el costo de la prestación de sus servicios ascendió a 26,4 billones, lo que le generó pérdidas de 4,8 billones. Esto mismo pasa al hacer el ejercicio con todas las demás EPS, que solamente en el primer trimestre de 2026 ya muestran un resultado operacional de -2 billones de pesos.El Hospital San Jorge de Pereira restringió servicios a cuatro EPS entre ellas la Nueva EPS. Foto:Laura SepúlvedaDe acuerdo con Ana María Vesga, presidenta de Acemi, “por esa razón una de las primeras tareas que tendrá el gobierno entrante, a partir del 7 de agosto, pasa por entender cuál es la realidad completa y poder establecer a partir de ahí y de ese diagnóstico, que incluirá sin duda, pues un análisis forense alrededor de los estados financieros y la realidad contable que ha habido durante estos años, establecer las medidas de salvamento, recuperación y todas aquellas que conduzcan a la estabilización de la atención para todos estos usuarios”.Esa visión es la de Galán, quien cree que antes de pensar en reformas o liquidaciones de las EPS, se requiere “estabilizar al paciente” para después sí tomar las decisiones que hagan falta: “Nosotros insistimos en la necesidad de estabilizar el sistema. Se debe empezar un plan de salvamento del sistema con recursos financieros focalizados en esos grupos poblacionales que en el sector los llamamos la ‘punta de la pirámide’, los pacientes que no son el grueso del sistema, pero que son los que más cuestan y los que financieramente están impactando más. Más allá de las EPS hay unas IPS, clínicas y hospitales, que posiblemente son también las más afectadas por esta crisis de liquidez”.De hecho, las cifras muestran que las clínicas y hospitales del país tienen cuentas por cobrar de más de 41 billones de pesos, de las cuales 38,5 billones (93 por ciento) presentan una antigüedad mayor a 60 días.Así mismo, diferentes análisis coinciden en que, por el momento, no es recomendable contemplar la posibilidad de liquidar a las EPS con los peores indicadores financieros. Uno de ellos es de la firma FrontierView, que considera que el próximo gobierno probablemente tendrá muy poco margen incluso para levantar las intervenciones sobre las principales EPS. LEA TAMBIÉN Uno de los principales hallazgos del análisis es que el sistema perdió la capacidad estructural para absorber el cierre simultáneo de varias EPS. Según FrontierView, más de 755 municipios del país tienen actualmente más del 50 por ciento de sus usuarios afiliados en EPS intervenidas por el Gobierno. Esto significa que cualquier proceso de liquidación obligaría a trasladar millones de usuarios hacia otras aseguradoras.“Hoy el principal problema del sistema no es solamente financiero; también es estructural. Colombia ya no cuenta con suficientes EPS financieramente sólidas para absorber un traslado masivo de afiliados si las entidades intervenidas fueran liquidadas. El resultado podría ser una presión aún mayor sobre un sistema que ya opera al límite de su capacidad, por lo que incluso las EPS en peores condiciones deben seguir operando hasta que haya un fortalecimiento que permita el traslado”, afirmó Santiago González, analista para la Región Andina de FrontierView.Y agregó: “La discusión para el próximo gobierno ya no será únicamente qué hacer con las EPS intervenidas, sino cómo financiar un sistema cuya crisis supera ampliamente la capacidad de cualquier medida aislada. Incluso combinando la toma de parte de la deuda por el gobierno Petro de 11 billones, y los 10 billones del plan de choque anunciado por el presidente electo De la Espriella, esto sería apenas la mitad de un déficit que ya supera los 41 billones de pesos. Salvar el sistema requiere de una reforma estructural para garantizar los recursos, y, por la capacidad fiscal de Colombia, esto debe ser pensado en términos de años”.REDACCIÓN SALUD Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.