Con la llegada de las heladas, la mayoría de las lagunas atraviesa una marcada disminución en la actividad del pejerrey. Sin embargo, siempre existen excepciones capaces de romper esa regla. Ese es el caso de Melincué, en el sur de la provincia de Santa Fe, donde una salida encabezada por el guía Adrián Biaggini volvió a demostrar que, con una buena lectura del ambiente y la estrategia adecuada, el invierno también puede ofrecer jornadas memorables.

De una laguna olvidada a uno de los destinos más buscados

Hace apenas dos o tres temporadas, pocos pescadores pensaban en Melincué como destino de pesca. La histórica bajante había reducido considerablemente el espejo de agua y el panorama no era alentador. Sin embargo, la recuperación del nivel durante el último tiempo cambió completamente el escenario. El espejo comenzó a mostrar señales de mejoría y, desde marzo de 2026, las redes sociales empezaron a llenarse de fotografías de muy buenos pejerreyes, despertando nuevamente el interés de pescadores y guías.

Ese crecimiento fue tan evidente que varios prestadores trasladaron sus servicios hacia Melincué, convencidos del gran potencial que estaba mostrando la laguna.

Cardúmenes pegados a la costa