El invierno ya se hace sentir en los espejos de agua cordobeses y en el lago Los Molinos no fue la excepción. El embalse cordobés, uno de los destinos preferidos para los amantes del pejerrey, mostró en la jornada del 26 de junio que no es un ámbito fácil, el pique no está firme y la paciencia se convierte en la mejor aliada del pescador.
La salida comenzó en el pesquero Bahía El Negro, donde Sebastián Rodríguez, nuestro referente en la provincia mediterránea, embarcaron junto al servicio que brinda Pablo Silvanelli, reconocido por el alquiler de botes con motor y tracker en este importante embalse. La mañana se presentó extremadamente fría. Además, el lago lucía completamente planchado y una espesa bruma cubría la superficie, creando una postal invernal que lentamente fue desapareciendo con la salida del sol.
La primera búsqueda no dio resultados
En un primer intento, la embarcación se dirigió frente al club, entre el arroyo y el camino que desemboca junto a la isla. Allí, a unos 500 m de la costa y sobre una profundidad cercana a los 9 m, comenzó la pesca. Los pescadores utilizaron líneas de vuelo encarnadas con mojarra viva, apostando a una pesca de fondo. Sin embargo, durante casi dos horas los resultados fueron negativos para el pejerrey. Lo que sí apareció con gran actividad fueron los mojarrones y algunos dientudos, que constantemente atacaban las carnadas y dificultaban la tarea.






