Soy la exfumadora perfecta, igual que soy la suegra perfecta. Me da igual si te fumas un paquete de Ducados (�siguen existiendo los Ducados?), un puro o una pipa de la paz en mi cara, no ser� yo quien te ponga alguna pega porque ahora me he hecho m�s integrista que el Papa, m�s sana que una manzana y m�s antihumo que el Febreze. De igual forma, a quien haya enarcado una ceja al leer el t�tulo de este art�culo, le advierto: mi veganismo no va a impedir que quede contigo a comer. T� te zampas el jam�n y yo el pan. Y ya que hablamos de tolerancia, ejem, a�adir que no puedo decir lo mismo en sentido contrario. Me explico. Corre por Instagram un comentario entre lo ir�nico y lo desesperado: cuando te haces vegano descubres repentinamente que todos tus amigos son nutricionistas. Todos ellos sin excepci�n saben qu� deficiencias nutricionales tienes, te diagnostican en un abrir y cerrar de ojos enfermedades horribles (presentes y �futuras!) y te expresan con vehemencia su oposici�n a una decisi�n que, sin duda, has tomado porque tienes la cabeza hueca (si no, no se explica). Y te lo dicen, capaces, mientras se comen un chorizo a la sidra, un torrezno king size, o cualquier otro plato del mismo cariz, san�simo. Bueno, pues ese pasillo llevo yo recorri�ndolo ya un mes, desde que me hice vegana. Cuando se lo cuento a alguien primero se queda un segundo en shock, con el labio inferior un poco caidito, y acto seguido empieza a darme lecciones sobre la s�ntesis de las prote�nas. La verdad es que con tantos nutricionistas a mano resulta chocante que en Espa�a m�s de uno de cada dos adultos pese m�s de lo recomendado, y casi uno de cada cinco viva con obesidad, �no? Digo yo.Mi proceso hasta llegar aqu� es largo en a�os y corto de contar. Fui vegetariana de coraz�n durante a�os y de facto a partir de una conversaci�n con una amiga en el S�nar de 2019 (gracias, Marta). Despu�s de un a�o empec� a flojear y acab� en el club de los flexitarianos, esas personas que se esfuerzan por comer la m�nima cantidad posible de alimentos animales, pero que al final lo siguen haciendo (en Espa�a, seg�n el informe The Green Revolution, de 2025, abrazar�an esta forma de alimentarse 3,8 millones de personas, el 9,1% de la poblaci�n adulta). Tir� para adelante as� varios a�os, hasta que... mientras preparaba un reportaje sobre el maltrato a los perros (que publiqu� en el anterior n�mero de YO DONA) y cotilleaba en Instagram a protectoras y activistas, el maldito algoritmo, como el cari�ena de Don Mendo, empez� a apoderarse de m�, l�ase mostrarme m�s y m�s posts con im�genes de crueldad contra animales de todo tipo: cerdos enjaulados en macrogranjas, visones y codornices en instalaciones tipo la casa del terror, vacas golpeadas, desnutridas, rotas, viviendo en condiciones indignas, pollitos triturados vivos nada m�s nacer, gansos alimentados a la fuerza con un tubo metido hasta el est�mago...Cuando eso cala ya no hay marcha atr�s. Alguien despu�s me aconsej�: busca otras cosas en Instagram para que no te salgan horrores de ese tipo. Demasiado tarde, man. Tengo claro que no puedo seguir colaborando al mantenimiento de un sistema capaz de ese tipo de atrocidades. Y la primera y m�s b�sica forma de bajarme de ese tren es dejar de alimentarme con animales. Yo. As� que podr�amos decir que soy vegana por la gracia del algoritmo, algo bueno ten�a que salir de �l. Aunque se ve que no lo suficiente, porque, al final, veganos y vegetarianos apenas representan el 2% de la poblaci�n espa�ola. Por mi parte, un mes despu�s de arrancar sigo convencida de que ha sido una buena decisi�n, m�s coherente con mi �tica que ese hacer switch off para comerme, pongamos por caso, un bocadillo de at�n. Uno que puedo sustituir f�cilmente por otro alimento rico que no obligue a matar a un animal para que mi paladar se divierta. El m�o. El veganismo, adem�s, ha tra�do bajo el brazo un efecto secundario inesperado: la resurrecci�n de mi inter�s por los fogones. He desempolvado mis recetarios de cocina oriental y extremooriental y me he embarcado en una exploraci�n del mundo green que a mi nevera la tiene llena de color y a m�, superentretenida con mis ensaladas de wakame, mis jud�as con tofu y salsa chraimeh, mis espaguetis con pepino, aceitunas y alcaparras, mi hummus caserito, mi mutabbal... A m�.En este camino ando muy bien acompa�ada, sobre todo de chicas. Una encuesta realizada en 2025 por ProVeg Internacional y VeganaGal en Espa�a revel� que el 87% de los vegetarianos y el 79% de los veganos son mujeres. �Ser� que entendemos mejor que zampar es algo que tambi�n se hace con el coraz�n y que como dijo Billie Eilish "no puedes decir que amas a los animales y com�rtelos"? A m� me parece de caj�n. Pero, insisto: a m�.
Un mes vegana. As� ha sido mi experiencia y por qu� quiero que siga si�ndolo
Por favor, resuenen trompetas, redoblen tambores, aplaudan manos y pies: esta periodista ha dejado de consumir productos animales... y no se arrepiente ni un poquito.








