Con la llegada de septiembre, muchos se proponen crear nuevos h�bitos. En mi caso, me he adelantado. Me propuse dejar de fumar antes de las vacaciones. En aquellas semanas fumaba con un dispositivo electr�nico, un calentador de tabaco. Y para intentar despedirme del humo, eleg� la medicaci�n. �T� puedes correr una marat�n en tacones, pero es mucho m�s f�cil correr con unas zapatillas. Pues el tratamiento farmacol�gico y los profesionales somos las deportivas�, me hba�a asegurado Noa Rey, presidenta del Comit� Nacional para la Prevenci�n del Tabaquismo (CNPT).La citisina y la vareniclina aumentan las probabilidades de dejar de fumar con �xito, seg�n confirman m�ltiples informes, entre ellos el publicado en 2023 por un grupo de cient�ficos de Oxford. As� que all� fui, con ciertas dudas sobre cu�l es la mejor pastilla y si realmente funciona. �Todos los f�rmacos que tenemos a d�a de hoy en el mercado tienen una eficacia muy similar y todos son muy seguros�, me aclar� Rey.Adem�s de los dos medicamentos ya mencionados, tambi�n se puede recurrir a la terapia de reemplazo de nicotina que se encuentra en distintos formatos, como parches o chicles. A pesar de que su acceso es libre, los expertos coinciden en que deber�a requerir prescripci�n m�dica y estar financiado por el Estado. �Ese tratamiento debe ser monitorizado de forma adecuada por el profesional sanitario. Si esa persona consume demasiados chicles, le podr�a da�ar su salud�, advierte Juan Antonio Riesco, presidente de la Sociedad Espa�ola de Neumolog�a y Cirug�a Tor�cica (SEPAR).Despu�s de conseguir cita con una doctora en el centro de salud Mar B�ltico (situado en la capital madrile�a), me recetaron Todacitan 1,5 mg. Gracias a la financiaci�n del f�rmaco por parte de Sanidad, los 100 comprimidos que deb�a tomar en un mes costaron 44,44 euros. Un valor similar a lo que gastaba en cigarrillos por mes. �Siempre digo que cuando t� tienes que dejarte el dinero en un medicamento para dejar de fumar, est�s invirtiendo en salud. Si lo est�s utilizando para comprar tabaco, lo est�s gastando en c�ncer, en enfermedad�, se�ala la presidenta de CNPT. Y tiene raz�n: con 27 a�os no puedo correr ni hasta la parada del autob�s.Para saber m�sLos profesionales insisten en que hay mayores probabilidades de �xito si el proceso es personalizado. �La receta para dejar de fumar es el tratamiento farmacol�gico y el asesoramiento de un profesional formado en tabaquismo -ya sea farmac�utico, m�dico, enfermero o psic�logo- que acompa�e durante todo el proceso mediante un tratamiento cognitivo conductual�, sostiene Rey.En mi caso, la enfermera me llamaba cada varios d�as para preguntarme qu� tal iba. Mi �nica pregunta ha sido: �qu� pasa si vuelvo a fumar un d�a, un solo cigarrillo? Ella, muy amablemente, me respondi� que echar�a a perder todo el tratamiento y que habr�a que empezar de nuevo. As� que record� que el valor del medicamento sin la subvenci�n es de aproximadamente 100 euros y eleg� ser fuerte (o intentarlo).El presidente de SEPAR, adem�s, considera que el tratamiento debe ser hecho a la medida del paciente. �La evidencia cient�fica dice que es m�s eficaz cuando se usa un tratamiento combinado. Es decir, un medicamento prolongado con una dosis de acci�n r�pida y los f�rmacos nicot�nicos�, afirma.Durante mis primeras horas con el f�rmaco, mientras sosten�a un cigarrillo, les cont� a mis amigos fumadores que hab�a empezado una medicaci�n para dejar de fumar. Uno de ellos me respondi� que podr�a dejarlo cuando quisiera. Yo dudo de su suposici�n. Para muchas personas es m�s dif�cil dejar el tabaco que la coca�na, ya que los cigarrillos est�n m�s disponibles y la nicotina tiene una capacidad adictiva cinco veces mayor que la otra, seg�n SEPAR.Siempre quise parar de fumar, pero nunca fui capaz de abandonarlo por mi cuenta. Ni siquiera cuando los m�dicos me pidieron que lo pusiera en pausa despu�s de sacarme las muelas del juicio o de tener �lceras en el es�fago. Incluso internada en un hospital, con un suero enchufado a mi brazo, pregunt� si pod�a salir a fumar un cigarrillo. Solo pude parar una semana, en pos de no arruinar lo que otros sanaron.Desde el primer hasta el tercer d�a tuve que tomar un comprimido cada dos horas. El prospecto indica que se puede fumar hasta el quinto d�a y que a partir de esa fecha se debe parar s� o s� porque los efectos adversos pueden empeorar. Anotado.Las primeras 24 horas del tratamiento no fueron memorables, sobre todo porque fum�. Lo �nico distinto fue que, por primera vez, asist� a una clase de zumba con mi mejor amiga. Nunca en mi vida pude mantener en mi rutina ninguna actividad f�sica. Mientras todas iban para un lado y yo para el otro, mientras salt�bamos, cruz�bamos las piernas de aqu� para all�, levant�bamos las manos en movimientos de izquierda a derecha, mientras no paraba de re�rme sola porque me mov�a como un animal que quer�a bailar, me preguntaba: �ser� este escenario de zumba un reflejo de c�mo me ir� en este intento de mejorar mi capacidad respiratoria? �Ser� una farsante que finge hacer algo que no puede? �Ser� el comienzo de una vida m�s sana?El d�a D es la fecha exacta en la que el fumador se despide del tabaco. Para este punto, se suele recomendar una preparaci�n previa. Con anticipaci�n, se anota en el calendario el momento en el que se apagar� el �ltimo cigarrillo. �El d�a antes, recomendamos deshacerse de todos los cigarrillos y los ceniceros. Tambi�n lavar la ropa, porque sabemos que las prendas quedan impregnadas del olor a humo que luego puede generar que el sistema se active y te pida fumar�, dice la presidenta de CNPT. Tambi�n sugiere contarle al entorno la decisi�n.Al cuarto d�a dej� de fumar. Guard� el calentador del tabaco en un caj�n. Todo aquello se sent�a como el momento previo a que llegara un tsunami. Calma y un peque�o temblor de fondo. Pero nada ocurri� realmente. Tuve ganas de fumar, sobre todo despu�s de comer, pero nunca apareci� esa desesperaci�n que ten�a cuando me quedaba sin cigarrillos. Esa desesperaci�n que me ha hecho liar el tabaco con tickets de compras cuando me faltaban papelillos y todo estaba cerrado.El segundo d�a sin cigarrillos llor�. Para ese momento ya era un comprimido cada dos horas y media. Me di cuenta de que dejar el tabaco es como romper con una pareja que amas. Puedes seguir adelante, pero su recuerdo est� presente. Tienes el impulso de llamarlo. Sobre todo, durante los primeros d�as, piensas: 'puedo continuar como si nada, pero te extra�o y quiero estar contigo'. Por suerte mi novio me compr� chicles para que pudiera mermar la crisis que tuve por ese amante tab�quico. As� que, de ah� en adelante, me refugio en otras formas de liberar la ansiedad oral.La lista de posibles reacciones adversas parece un poco larga. Entre las secuelas m�s frecuentes del Todacitan -que pueden afectar a uno cada 10- est�n los cambios en el apetito, estre�imiento, mareos, irritabilidad, cambios de humor, ansiedad, aumento de la presi�n arterial, dolores de cabeza, entre otros. �Muchas veces se confunden con manifestaciones del s�ndrome de abstinencia a la nicotina�, aclara Riesco. �Los efectos secundarios son menores, pero pueden ser molestos para el paciente. Hay gente que puede tener sequedad de boca, malestar estomacal, sue�os v�vidos, problemas para dormir. Muchas veces cambiar la hora de la toma de medicaci�n ayuda a que ese efecto desaparezca�, a�ade Rey.Mientras se cumple una semana sin tabaco, con comprimidos cada tres horas, reflexiono sobre mi v�nculo t�xico. Pienso que el deseo por el cigarrillo nunca se ir� o tardar� mucho en irse. Sostengo, durante esos d�as, que no hay absolutamente nada que me provoque ese tipo de placer que me genera una calada. Que es una pena lo del c�ncer de pulm�n y la p�rdida de capacidad respiratoria, porque si no fuera por eso, seguir�a fumando. Incluso llego a agarrar un cigarrillo (apagado), pero lo dejo sobre una mesa en mi casa y m�gicamente desaparece. Sin embargo, a pesar de la extra�itis, puedo seguir adelante sin �l. Pens� que ser�a una tortura, que me revolcar�a por el suelo. Pero, hasta el momento, solo noto que por momentos estoy m�s irritable.Desde que empec� a fumar hace ocho a�os, pas� por el cigarrillo tradicional, despu�s el tabaco de liar y, por �ltimo, el electr�nico. El �ltimo fue una idea de mi novio, a quien nunca le gust� el tabaco, con la creencia de que eso har�a un da�o menor a mis pulmones. Yo tambi�n quise aferrarme a esa ilusi�n. Pero la presidenta del CNPT lo desmiente: �En la comunidad cient�fica no existe ning�n debate. Los cigarrillos electr�nicos no sirven para dejar de fumar. No hay debate cient�fico alguno. Lo que pasa es que la industria del tabaco, en su campa�a de marketing, quiere bajar la percepci�n de riesgo de estos productos�.Adem�s, Rey aprovecha para se�alar que los expertos en tabaquismo ya no hablan de la industria tabacalera, sino de la �industria de la adicci�n a la nicotina� porque a los empresarios �les da igual lo que consumas, ya sea bolsas de nicotina, cachimbas, cigarrillo convencional, cigarro electr�nico. Lo que quieren son consumidores diarios�.Cuando cumplo 17 d�as de tratamiento, con un comprimido cada cinco horas, confirmo mi sospecha: puedo vivir sin fumar y no pensar en ello (al menos durante mucho tiempo). S�lo por momentos mi cerebro pareci� haberse olvidado de esta nueva etapa y me indica que es momento de fumar. Pero no, desist� y segu�. No lo necesitaba.En mi �ltima semana de tratamiento me sorprend� de la serie de obst�culos que hab�a logrado atravesar durante todos estos d�as. Los finales de las comidas, las cervezas, discusiones y estr�s. Incluso sobreviv� a un combo de mar, cerveza y dos amigos fumando a mi lado. Solo hubo un d�a que estuve al borde del precipicio. Llegu� a agarrar el calentador de tabaco y buscar un estanco cerca, pero logr� detener el impulso. Fue como la escena de esa pel�cula triste y cursi, Bajo la misma estrella, en la que uno de los personajes principales se pone un cigarrillo en la boca pero no lo prende y dice: �Te pones el arma asesina justo entre los dientes, pero no le das el poder de matarte�.Ahora la cuesti�n ser� mantener a raya a la adicci�n. �Siempre es importante evitar situaciones de riesgo, pero tambi�n afrontarlas con maniobras de distracci�n. Por ejemplo, el ejercicio f�sico es adecuado para la liberaci�n de endorfinas�, explica el director de SEPAR. A m� me, funcion�: aunque no he vuelto a las clases de zumba, s� he tenido que caminar r�pido durante una hora para evitar encender un piti. �Las reca�das forman parte del proceso de dejar de fumar. Parte de esa gente que ha tomado la medicaci�n puede que haya reca�do y por eso no termina el tratamiento. Luego hay muchas personas que no completan el tratamiento porque se encuentran bien y deciden que no lo necesitan m�s, pero despu�s caen�, asegur� Rey.Se pueden hacer varios intentos al a�o con la medicaci�n. Incluso est� probado, seg�n un estudio publicado en la revista JAMA en 2023, que un tratamiento m�s largo puede ser m�s efectivo. Sin embargo, el Sistema Nacional de Salud financia un �nico intento al a�o por paciente. �Esta limitaci�n se debe s�lo a criterios totalmente econ�micos, no obedece a una cuesti�n cient�fica�, aclar� Rey.A los 25 d�as de tratamiento, termin� mi �ltima semana con un comprimido diario. No puedo mentir: ante la ansiedad, discusiones o una cerveza, a veces quiero fumar. Sin embargo, sin s�ntomas de abstinencia, parece que todo se trata de una fuerza mental que por momentos quiere debilitarse.Para cuando termino de escribir este texto, ya han pasado casi dos meses desde que dej� de fumar. Lo peor viene cuando terminas las pastillas. Aunque los f�rmacos hayan tapado lo peor de la abstinencia, queda un resto con el que luchar y todo se vuelve fuerza de voluntad. Mi �nico sost�n ha sido la comida, que ha abundado en mi secci�n con el regreso de las vacaciones y ha logrado que aumente cinco kilos (pero sin remordimiento alguno).Aunque mi deseo es convertirme en esos ex fumadores que detestan el olor al cigarrillo, temo ser del grupo que lo extra�ar� toda la vida. Pero cada vez que quiera caer en la tentaci�n, recordar� esto que dijo la presidenta del CNPT: �Dejar de fumar no es f�cil, pero casi nunca es imposible. Yo no conozco a nadie que se haya arrepentido de dejar de fumar, pero s� a much�sima gente que se ha arrepentido de comenzar a hacerlo�.