No siempre somos responsables de los pensamientos que llegan a nuestra mente. Hay recuerdos, preocupaciones, críticas o miedos que aparecen sin haberlos invitado.
Pero sí somos responsables de cuánto tiempo les damos lugar.
La atención es nuestra energía. Allí donde ponemos nuestra atención, ponemos nuestra vida. Poco a poco terminamos convirtiéndonos en aquello en lo que invertimos nuestra energía.
La historia del vaso descartable que enseña por qué tu identidad vale más que tu cargo
“Había una vez un maestro muy sabio que caminaba junto a sus discípulos por un largo sendero. Después de varias horas llegaron a un río. En la orilla había una mujer desesperada porque no podía cruzar.









