Opinión
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Por la libertadAmar y defender mi libertad implica, a su vez, ser responsable de mis propios actos.
A veces damos por hecho que somos libres sin darnos cuenta de que estamos perdiendo esa libertad poco a poco. Cada vez que el gobierno nos impone una ley, un reglamento, un permiso, nos restringe la posibilidad de escoger algún producto para nuestro consumo o nos impone más impuestos, perdemos parte de nuestra libertad. El ser humano es libre por naturaleza, pero la pierde por su propia acción, por ser complaciente con quienes nos gobiernan. No les ponemos un “hasta aquí” a todas esas cosas que aparentemente nos benefician, pero que, a la vez, nos hacen menos libres.
Amar y defender mi libertad implica, a la vez, ser responsable de mis propios actos. Yo me voy a encargar de mis acciones y afrontar las consecuencias de estas. No quiero que el gobierno u otros hagan por mí lo que yo debo y puedo hacer. Permitir que entren en mi vida es perder esa libertad que luego cuesta tanto defender. Una vez que comienzan las intervenciones por parte del gobierno, no se sabe dónde podemos parar. Las justificaciones son muchas.








