En esta época de furia mundialista, al menos en la Argentina parece haber licencia para asociar cualquier situación con la Selección de fútbol. Así que, en ese juego de casualidades y causalidades, nos permitiremos interpretar que la soja, emblema de nuestros partidos internacionales en materia comercial, ha recibido un espaldarazo clave, casi como “una nueva vida” –salvando las escalas- como las recuperaciones experimentadas por Lionel Messi y la Scaloneta.El hecho detrás de esta metáfora es que esta semana, el Parlamento de la Unión Europea dejó sin efectos los cambios impulsados por la Comisión de ese bloque de países que clasificaban a la soja como un “cultivo de alto riesgo ambiental”.Lo que parece apenas una declaración teórica sin efectos palpables, en rigor generaba mucha inquietud a los protagonistas de la cadena de la soja, la principal aportante de divisas para la economía argentina, que suele ser valorada solo cuando el país necesita salvarse. La última vez fue hace menos de un año, cuando el Gobierno suspendió las retenciones para cubrir uno de los tantos agujeros fiscales y pánicos cambiarios de los últimos años que han puesto a familias y empresas en estado de schock emocional. No tanto, quizás, como el martes pasado, pero no tan lejos.La importancia del caso es que con el argumento de supervisar la deforestación que atenta contra el cambio climático –indiscutible fundamento ambiental, en resguardo de la “casa de todos” (dixit Francisco),- los europeos ponían un freno de mano a las importaciones de la soja y sus subproductos. El rubro más afectado es el biodiesel, que ahora podrá seguir exportando al único mercado abierto (tras castigos antidumping de Estados Unidos). Las compras de Europa representan unos US$350 millones anuales en biodisel, y en aceite de soja para uso industrial otros US$480 millones.El impacto iba más allá de esos números. Es una cuestión fundamental para que la cadena de la soja sostenga su inserción en mercados internacionales, para compensar la debilidad en la demanda de harina proteica, que compromete a nuestro "Messi" del comercio exterior.Por eso, el Gobierno celebró la medida. “Diplomacia efectiva”, remarcó el canciller Pablo Quirno, al indicar que la UE tomó su determinación en sintonía con la postura técnica presentada por la Argentina.El funcionario marcó que “la soja argentina es sustentable, como siempre lo sostuvimos. Las recomendaciones del Parlamento Europeo, que deberán ser tenidas en cuenta por la Comisión Europea en la elaboracion de un nuevo proyecto, van en línea con estas posiciones técnicas presentadas por la Argentina".En el mismo sentido, Gustavo Idigoras, presidente de CIARA-CEC y del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) destacó que la decisión de la UE “es una exitosa gestión público privada de Argentina“.Es un alivio en medio de luces amarillas en el horizonte de la soja como “gallina de los huevos de oro”. La oleaginosa no tiene una cuenta regresiva biológica como el crack rosarino pero… los rivales también juegan. Trump busca ventajas para sus farmers en las negociaciones bilaterales con China y Brasil no para de hacer crecer su cosecha y sus plantas de crushing. Por eso, el complejo soja argentino necesita fortalecer la inserción en múltiples destinos y la Unión Europea es fundamental, por volumen y precio. Al menos mientras aquí sigamos poniendo el palo en la rueda con las retenciones, que desestimulan la producción, estancada en 50 millones de toneladas; lo mismo que hace 15 años.En ese contexto, una luz al final de ese túnel es el debate en el Congreso para ampliar el corte de gasoil con biodiesel, que este 9 de Julio de argentinidad plena impulsó Victoria Villaruel, la vicepresidenta que se lleva muy mal con Patricia Bullrich, pero que en un ánimo mundialista antigrieta, parece estar dispuesta a apoyar el proyecto de la presidenta del bloque oficialista.También el secretario de Energía de la Nación, Daniel González, la ex secretaría de Energía del gobierno anterior, Flavia Royón, y la Liga Bioenergética que integran provincias que oscilan como aliados y opositores, empujan en sentidos similares. Habrá que ver si la petrolera de bandera, sponsor de Messi y compañía, también juega “en equipo” en el campeonato de las energías.
La resiliencia de la soja y la argentinidad mundialista
Para la Unión Europea no tiene "riesgo ambiental" y abre camino para el biodiesel, oportuno, ante luces amarillas.La luz al final del túnel de un nuevo marco regulatorio ampliado para los biocombustibles en la Argentina.










