La decisión de la Comisión Europea de avanzar con medidas que limitan el ingreso de biodiésel elaborado a partir de aceite de soja encendió las alarmas en Argentina. Según explicó Federico Martelli, referente del sector biodiesel, la medida se fundamenta en la presunción de que este tipo de producción contribuye a la deforestación y a la ocupación de biomas nativos, una postura que el sector rechaza de plano.
"La Argentina hace 15 años que tiene una superficie estable de soja, no ha avanzado sobre biomas nativos y realmente los estándares ambientales que cumple la producción agropecuaria argentina son de los más importantes del mundo", sostuvo Martelli.
El entrevistado explicó que tanto la Cancillería argentina como las provincias productoras de biodiésel ya iniciaron gestiones para revertir la medida. Además, consideró que detrás de la decisión europea existe un interés por proteger a su propia industria frente a la competencia extranjera.
Impacto sobre exportaciones, divisas y pymes
Martelli advirtió que la restricción podría generar graves consecuencias económicas para el país. Por un lado, limitaría la capacidad de exportación de biodiésel y, por otro, afectaría el proceso de industrialización del aceite de soja, uno de los principales productos de valor agregado de la cadena agroindustrial. "La Argentina se pierde de exportar enormes volúmenes de biodiésel. Esto nos quita la posibilidad de obtener divisas y de industrializar mayor cantidad de materia prima", afirmó.










