El Parlamento Europeo rechazó la modificación propuesta por la Comisión Europea al Reglamento Delegado 2019/807, una medida que amenazaba con excluir a la soja como materia prima válida para la producción de biocombustibles en el mercado europeo. La decisión fue celebrada por el complejo agroexportador argentino, ya que permite sostener las exportaciones de biodiésel de soja a la Unión Europea y abre una nueva instancia de negociación regulatoria con Bruselas.
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La norma impulsada por la Comisión Europea apuntaba a clasificar al aceite de soja como insumo de alto riesgo de cambio indirecto en el uso del suelo, conocido como ILUC por sus siglas en inglés. En la práctica, esa categoría hubiera dejado al biodiésel de soja fuera del cómputo de los objetivos europeos de energías renovables hacia 2030, lo que podía cerrar uno de los mercados clave para la industria argentina.
“La decisión del Parlamento de votar en contra de la modificación del Reglamento 807 claramente es una muy buena noticia para la Argentina”, afirmó Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC). Para el dirigente, el resultado fue consecuencia de una gestión conjunta entre el sector privado y el Gobierno argentino.







