El histórico “avance” del Norte Global se produjo durante un período de estabilidad geopolítica y una influencia desproporcionada en el diseño de las normas e instituciones del comercio internacional. Hoy, esa previsibilidad es una frágil excepción. El comercio contemporáneo está condicionado por la fragmentación, las sanciones, la volatilidad cambiaria y los cambiantes corredores logísticos. En estas condiciones, el desempeño comercial depende de la capacidad de mantener los flujos económicos en un entorno inestable. Esta capacidad puede conceptualizarse como “plasticidad del sistema comercial”: la capacidad de un sistema comercial para reconfigurar continuamente sus instituciones, redes y modos operativos en condiciones de creciente volatilidad y fragmentación. Mientras que la resiliencia absorbe las perturbaciones para recuperar un estado de referencia, la plasticidad denota la adaptación organizacional permanente necesaria para mantener la continuidad sistémica. Esta aptitud surge de un proceso estructurado en torno a tres dimensiones interdependientes: 1. Plasticidad institucional: el ajuste adaptativo de las normas, los procedimientos y la diplomacia comercial estatales en respuesta a la reconfiguración geoeconómica.
Cómo el Sur Global anticipó las reglas del comercio en tiempos de incertidumbre
En gran parte del Sur, los desafíos económicos han sido persistentes. En las economías avanzadas, por el contrario, han sido episódicas. A medida que se vuelven más frecuentes en el Norte, la experiencia de los países emergentes ofrece un útil punto de referencia analítico para comprender cómo funcionan los sistemas comerciales en condiciones de inestabilidad.








