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La buena noticiaLa parábola del sembrador no sólo habla del corazón humano; también desenmascara las estructuras que sofocan la vida y el Reino de Dios.

¿Por qué, si el Evangelio lleva más de dos mil años anunciándose, nuestro mundo sigue marcado por la violencia, la corrupción, el empobrecimiento y la desigualdad? Jesús responde a esta inquietud con la parábola del sembrador (Mt 13,1-23), ofreciendo una radiografía del corazón humano, la sociedad y la historia.

Sorprende que el protagonista sea el sembrador. Dios nunca deja de sembrar su Palabra. Sale una y otra vez, incluso donde todo parece perdido. El problema no está en la semilla, cuya fuerza permanece intacta, sino en el terreno que encuentra.