Durante los últimos años, la flexibilidad se convirtió en una de las grandes promesas del mundo laboral. Trabajar algunos días desde casa, adaptar horarios o reducir la presencialidad comenzaron a presentarse casi como sinónimos de bienestar, conciliación y productividad. Pero ¿alcanza realmente con ofrecer flexibilidad para trabajar mejor? Una encuesta impulsada por el Centro Conciliación Familia y Empresa de IAE Business School, realizada a 3.560 personas de 12 países de América Latina, invita a revisar esta idea. Los datos muestran que la flexibilidad importa, pero que el verdadero factor diferencial del trabajo híbrido o remoto es otro: la confianza. El estudio analizó la relación entre confianza organizacional, flexibilidad, comunicación, interferencia entre la vida laboral y personal y productividad. La asociación más fuerte se observa entre la confianza y una menor interferencia del trabajo sobre la vida personal. Cuando las personas sienten que la empresa confía en ellas —y, a su vez, pueden confiar en la organización— gestionan mejor las fronteras entre sus responsabilidades laborales, personales y familiares.
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