La empresa Alúmina Española SA, propiedad de la multinacional estadounidense Alcoa, y la Xunta de Galicia conocían desde febrero de 2025 que la peligrosidad de los residuos almacenados en el depósito de barros rojos de su complejo industrial en San Cibrao (Cervo, Lugo) podía aumentar de forma significativa si los lodos perdían humedad y acababan convertidos en polvo en suspensión. Así consta en un informe técnico elaborado por la empresa AGQ Mining & Bioenergy y remitido por Alcoa a la Administración gallega ese mes con motivo del proyecto de recrecido de la balsa de residuos de la planta de alúmina y aluminio.PublicidadEl documento, titulado Informe caracterización de barros rojos como residuo y de más de 700 páginas, analiza la clasificación de peligrosidad de los residuos conforme a la normativa europea y concluye que los lodos almacenados pueden mantenerse fuera de las categorías más graves de riesgo siempre que permanezcan en las condiciones en las que fueron muestreados: húmedos y con escasa capacidad de dispersión. Pero el propio estudio advierte de que esa conclusión está condicionada a que el material no se transforme en polvo.Las muestras tomadas en julio y agosto de 2024 presentaban una humedad media del 38%, por lo que los técnicos concluyeron que no podían considerarse material particulado seco. "No pueden clasificarse como material particulado seco, sino que corresponden a una matriz semisólida en forma de pasta", señala el documento, que añade que "este nivel de humedad genera una alta cohesión entre las partículas, reduciendo significativamente su capacidad de dispersión en el aire y, por lo tanto, minimizando el riesgo de inhalación".Toxicidad específica y carcinógenaA partir de esa premisa, el informe mantiene la clasificación de los barros rojos como residuos peligrosos HP4 (irritantes) y HP8 (corrosivos), pero excluye las categorías HP5 (toxicidad específica en determinados órganos, especialmente por inhalación) y HP7 (carcinogenicidad). HP son las siglas de hazardous properties, propiedades peligrosas, según el estándar del listado europeo de residuos tóxicos que establece la legislación europea. En el caso de los de la balsa de Alcoa, los autores del estudio introducen una advertencia sobre la calificación que certifican: "La propuesta de no clasificación del material como HP5 ni HP7 está condicionada [...] al cumplimiento de los criterios de humedad que determinan que el material no puede ser considerado un polvo, lo que excluye la inhalación como vía de exposición relevante".El estudio añade que esa clasificación queda además vinculada a la obligación de adoptar precauciones específicas para evitar riesgos derivados de una posible dispersión: "Esta clasificación [HP4 y HP8] está sujeta a la obligación del productor de incluir advertencias específicas sobre las medidas de precaución necesarias para su manipulación, con el fin de mitigar cualquier riesgo potencial asociado tanto a la generación de material particulado durante su uso como a los posibles efectos en la población circundante derivados de su dispersión en el ambiente".PublicidadEl problema que denuncian desde hace años los colectivos ambientales es precisamente que esas condiciones de humedad pueden dejar de cumplirse durante los episodios de calor y sequía que afectan a la comarca. Ecoloxistas Galiza Atlántica e Verde (EGAV), la asociación que ha denunciado ante la Xunta y el Seprona la emisión de polvo procedente de la balsa, sostiene que cuando los lodos se secan y el viento arrastra las partículas cambia la naturaleza del riesgo al que se enfrenta el entorno."El problema es consecuencia directa de un modelo industrial contaminante que lleva activo desde octubre de 1980, año en el que se inauguró la factoría. Más de 45 años en los que la población, el mar y la tierra vienen sufriendo las consecuencias sin una respuesta eficaz por parte de las administraciones", denuncia la asociación.PublicidadUna balsa tan grande como el parque del Oeste de MadridEGAV sostiene que la balsa de lodos rojos, con una extensión equivalente a casi 160 campos de fútbol, más que todo el parque del Oeste de Madrid, forma parte de un impacto ambiental acumulado durante décadas: "Las nubes de polvo tóxico cuando sopla el viento, las plantaciones cubiertas de residuos, el cierre de negocios afectados, la degradación del paisaje y de la calidad del aire… Todo esto forma parte del día a día de un entorno que lleva décadas soportando un impacto ambiental constante", afirman los ecologistas.EGAV acusa a la Xunta y al resto de administraciones competentes de mantener "una actitud de permisividad e inacción, permitiendo que esta situación se perpetúe". La organización aporta imágenes del polvo rojo levantándose sobre la balsa y de bosques, plantaciones y vías públicas cercanas cubiertas por un manto de partículas de ese color. Asegura que los daños al entorno se han extendido al ganado y a las personas, que, sostienen, sufrirían en esa comarca una incidencia de determinadas enfermedades muy superior a la media.La Consellería de Economía e Industria de la Xunta, que dirige María Jesús Lorenzana, asegura a Público que tras las denuncias presentadas por EGAV abrió un periodo de actuaciones previas a través de la Dirección Xeral de Planificación Enerxética e Minas y que solicitó a Alcoa las mediciones registradas en las estaciones de calidad del aire situadas en el entorno de la balsa, así como los resultados de los análisis realizados, aunque no ha informado de si los recibió o no y de qué niveles de toxicidad muestran."Ya el pasado año se le exigió la implantación de medidas adicionales para el control del polvo", asegura la Consellería, que señala que la compañía incorporó "un nuevo sistema de recirculación de agua, productos fijadores, detectores portátiles autónomos de polvo y seguimiento remoto mediante cámaras". El departamento dirigido por María Jesús Lorenzana añade que "continúa abierta la investigación sobre si, a la vista de los hechos denunciados, estas medidas están siendo eficaces o deben ser reforzadas con otras".Caracterización de peligrosidadLa Xunta, sin embargo, no ha respondido a las preguntas específicas que le hizo este diario sobre si la conversión de los lodos húmedos en polvo, como recoge el informe que le envió Alcoa hace más de año y medio, obliga a modificar la caracterización de peligrosidad de los residuos, elevar las categorías de riesgo y, con ello, los planes de emergencias, gestión y seguridad y riesgos laborales. La Consellería de Economía e Industria tampoco responde a si ha solicitado a Alcoa una nueva evaluación específica sobre la nueva situación.Alcoa, por su parte, no se pronuncia sobre si prevé revisar la categorización de peligrosidad de lodos, pero asegura que "está en cumplimiento de la normativa de gestión del residuo de la instalación, en consonancia con lo establecido por las autoridades públicas competentes", aseguran fuentes de la dirección de la empresa. "Igualmente, Alcoa está implementando todas las medidas que le han sido exigidas por las Administraciones Públicas y medidas adicionales para evitar la dispersión de polvo, y, en particular, las establecidas en la declaración de impacto ambiental y en las autorizaciones pertinentes", añaden.PublicidadEn cuanto al Servizo Galego de Saúde (Sergas) de la Xunta, con competencias en la materia a través de la Dirección Xeral de Saúde Pública de la Consellería de Sanidade, que dirige Antonio Gómez Caamaño, y cuyos técnicos participaron en el diseño del muestreo y de los análisis y estuvieron presentes en la toma de muestras, no ha respondido a ninguna de las preguntas formuladas por Público sobre si conoce las denuncias, si ha evaluado los posibles riesgos para la población, si considera necesario revisar la clasificación de peligrosidad o si prevé informar a los vecinos –sólo entre Cervo y Xove suman 7.500 habitantes empadronados– sobre los riesgos asociados a la inhalación de partículas procedentes de la balsa.La Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático –su titular es Ángeles Vázquez– tampoco ha respondido a este diario sobre las cuestiones que le planteó sobre el incremento de los efectos medioambientales de los tóxicos de la balsa cuando los lodos se convierten en polvo. El departamento se remitió a la Consellería de Economía e Industria alegando que las competencias sobre el depósito corresponden a la Dirección Xeral de Planificación Enerxética e Minas y no a la Dirección Xeral de Calidade Ambiental e Sustentabilidade.Tampoco han respondido a las solicitudes de información de Público los ayuntamientos de Cervo y Xove, los dos municipios afectados directamente por la instalación. Este diario ha tratado sin éxito en varias ocasiones de contactar con sus alcaldes, Dolores García Caramés y José Demetrio Salgueiro Rapa, ambos del Partido Popular, y con sus respectivos equipos.
Alcoa y la Xunta sabían desde febrero de 2025 que la peligrosidad de los residuos de la planta de aluminio de Lugo se multiplica cuando se secan
Un informe de hace año y medio en cuyo diseño participaron técnicos de la Xunta advirtió de que si los lodos contaminados se convertían en ‘polvo rojo’ se emitirían a la atmósfera partículas carcin...











