Mientras Mbappé marcaba el enésimo golazo y Dembélé sentenciaba a Marruecos en Boston durante la noche del jueves, a 6.000 kilómetros miles de policías se amarraban los chalecos antibalas y los cascos en el centro de París. Ganaba su selección, pero la orden de controlar las calles no difería en función del resultado, porque se preveían incidentes pasara lo que pasara. En el Mundial de 2022, tras imponerse Francia también por 2-0 a Marruecos, se registró la muerte de un adolescente y hubo casi 300 detenidos. La noche del jueves, aun con incidentes, no fue tan grave porque la policía bloqueó la movilidad desde los barrios al centro, cerrando el metro y restringiendo el tráfico. Además, impuso un toque de queda para menores de 16 años: medidas de guerra. Con ello consiguió confinar el foco de tensión en la banlieue, los barrios periféricos de la capital. Allí donde realmente todo empezó.
El Stade de France, en Saint-Denis, una joya arquitectónica de finales del siglo pasado, fue construido para el Mundial de 1998. Con la obra se alentaba además otra motivación, la de revitalizar un lugar donde ya se percibían las enormes desigualdades derivadas de las migraciones desde las excolonias. El nombre ya le daba un sello patriótico: Estadio de Francia. Los apenas diez kilómetros que separan el campo del Arco del Triunfo se multiplican en cuanto a nivel de vida e índice de desarrollo. El fútbol podía acortar simbólicamente esos kilómetros y lo hizo con un logro representativo: Francia ganó su primera Copa del Mundo imponiéndose a Brasil por 3- 0. Y además lo hizo con una selección multicultural, liderada por Zinedine Zidane y que pasó a la historia con el lema Black-Blanc-Beur (negro-blanco-árabe). La victoria, resonante desde el canto atronador de La Marsellesa antes de la final, ahuyentaba en términos políticos al fantasma de la extrema derecha de Jean-Marie Le Pen, que había pasado de ser residual a conseguir tres años antes un 15% en las presidenciales francesas. Ganando el campeonato se contendría la tormenta, se pensaba.














