Actualizado Jueves,

julio

00:08La polic�a de Par�s y de otras grandes ciudades francesas ha extremado la vigilancia ante el partido entre Francia y Marruecos, por temor a disturbios como los que causaron 780 detenidos y 200 heridos tras las celebraciones de la victoria del PSG en la final de la Liga de Campeones el pasado 30 mayo. Como ocurri� en las eliminatorias previas (no solo en partidos de Francia, sino tambi�n con los de Argelia), se cerrar�n cuatro estaciones de metro a lo largo de los Campos El�seos y se reforzar� la vigilancia policial en la veintena de "zonas de aficionados" donde puede verse el Mundial en pantallas gigantes en la capital francesa.Frente a la relativa permisividad bajo vigilancia en las ciudades con alcaldes de izquierdas, en localidades con ediles de derechas como Toulouse, Orleans o Clermont-Ferrrand no solo se han prohibido las zonas de fans, sino que se han impuesto incluso toques de queda para los menores de 16 a�os y prohibici�n de la venta de alcohol a partir de la diez de la noche durante el Mundial."Las prohibiciones estar�n en vigor incluso si Francia llega a la final, con el objetivo de evitar multitudes en las calles y prevenir la violencia urbana", declar� el alcalde de Clermont-Ferrand, Julien Bony. En contraste, el alcalde de Par�s, Emmanuel Gr�gorie, inst� a los ciudadanos a "disfrutar de un momento deportivo, alegre, familiar, popular y libre" en las pantallas gigantes instaladas en la ciudad.En �pinay-sur-Seine, en la periferia norte de la ciudad, la asociaci�n Plaisir de Partage ha creado una zona especial para 200 aficionados que registrar� hoy un lleno absoluto. En Estrasgburgo, de donde provienen algunas de las figuras m�s destacadas de los Leones de los Atlas, como Samy El Murabet y Gessine Yassine, el partido de cuartos de finales se va a vivir con una intensidad especial. "Toda nuestra vida est� en Francia, pero nuestro anhelo por el hogar y nuestros v�nculos con Marruecos siguen siendo muy fuertes", reconoce Jamal Boussif, al frente de la asociaci�n Estrasburgo Plural."Los a�os de convivencia dentro de la sociedad francesa tienen que ser especialmente reflejados en momentos como este", advierte Boussif, en declaraciones al portal Yabiladi. "Insto a todos a celebrar el resultado con calma, a respetar la ley y a no ser arrastrados al desorden", a�ade. En la mente de gran parte de los 800.000 marroqu�es afincados en Francia (la segunda mayor comunidad de inmigrantes, despu�s de los argelinos) est� a�n dolida por la derrota por 2-0 ante Mbapp� y los suyos en las semifinales en el Mundial de Qatar. "Pero hoy ya no somos una sorpresa, y eso es una gran fuente de orgullo", ha declarado el entrenador marroqu� Mohamed Ouahbi, que puede presumir de tener en su equipo a varias estrellas nacidas en Francia (entre ellas, Ayyoub Bouaddi, el "tesoro perdido" como titula L'�quipe, alertando sobre la fuga de talentos a las selecciones magreb�es).Otra gran diferencia con respecto a 2022 es la relajaci�n de la tensi�n pol�tica, tras el discurso de Emmanuel Macron hace dos a�os en el Parlamento de Rabat proclamando que "el futuro del Sahara Occidental encaja en el marco de la soberan�a marroqu�". El hito hist�rico sirvi�, eso s�, para reavivar las heridas abiertas entre Francia y Argelia, que culminaron el a�o pasado con la retirada temporal de los embajadores.Las tensiones frecuentes con Argelia contrastan con el "nuevo cap�tulo" suscrito por Macron y Mohamed VI y con la memoria hist�rica algo m�s benigna del protectorado franc�s en Marruecos (1912-1956). El "sue�o franc�s" pervive en la mente de los inmigrantes marroqu�es, que siguen a la cabeza del n�mero permisos de residencia otorgados en el pa�s, por delante de Argelia y de T�nez.Antes incluso de la final del Mundial, el 15 y 16 de julio el primer ministro franc�s, S�bastien Lercornu, viajar� a Rabat para participar junto a seis de sus ministros en la sesi�n plenaria la Alta Comisi�n Mixta de cooperaci�n bilateral. Fuentes marroqu�es describieron el encuentro pol�tico -precedido del deportivo- como "un momento especialmente significativo, dada la excepcional calidad de la relaci�n entre los dos pa�ses".