Este martes, aunque todos los ojos estaban puestos en Ankara (Turquía), donde los jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN se reunían e intentaban sobrevivir a una nueva cumbre con el presidente estadounidense Donald Trump, todos seguían por el rabillo del ojo lo que ocurría en el tribunal de justicia en la Île-de-France, en París. Allí, la corte de apelación francesa reducía la condena por apropiación indebida de fondos públicos contra Marine Le Pen, líder histórica del partido de extrema derecha Agrupación Nacional (RN). Con su tiempo de inhabilitación reducido, la hija del fundador del Frente Nacional volvía a poder presentarse a las elecciones presidenciales de 2027. Ninguno de los comicios que hay en el calendario electoral europeo se sigue con tanta tensión en Bruselas como las presidenciales. Sin la posibilidad de una reelección del actual presidente, Emmanuel Macron, y con el RN consolidado y liderando todas las encuestas, el miedo a que el Elíseo caiga en manos de un partido de extrema derecha que pueda dañar el buen funcionamiento de la Unión Europea es real. Una muestra son las negociaciones del próximo Marco Financiero Plurianual, el presupuesto de la UE para el periodo 2028-2034. Aunque las fuentes diplomáticas argumentan que hay otros comicios en 2027 que invitan a acelerar las negociaciones, como las elecciones en España, Italia o Polonia, prácticamente todas admiten que las que más animan a cerrar la cuestión en diciembre de 2026 son las francesas. TE PUEDE INTERESAR Le Pen es una política enormemente popular en Francia y, bajo su liderazgo, es indudable que la formación ha avanzado mucho. En las primeras elecciones en las que participó, en 2012, Le Pen obtuvo poco menos del 18% de los votos. Diez años después, fue el 23,15%, pasando a la segunda vuelta por segunda vez consecutiva, una ronda final que también refleja el auge del RN: en 2017 logró casi el 34% de los votos en esa segunda ronda, y cinco años después, en 2022, alcanzó casi el 41,5%. En Bruselas, su vuelta al ruedo de las presidenciales se sigue sin comentarios públicos, pero con atención. Ella ha sido la auténtica bestia negra de las instituciones europeas durante mucho tiempo. La figura más crítica con opciones reales de alcanzar uno de los corazones del poder europeo. TE PUEDE INTERESAR Le Pen está preparándose para movilizar a su electorado con un mensaje de persecución judicial, porque sabe que para ella romper el techo de la segunda vuelta es muy complicado, aunque hoy por hoy las encuestas apuntan a que se podría imponer a los candidatos del espacio ‘macronista’, como podrían ser Édouard Philippe o Gabriel Attal, ambos exprimeros ministros de Macron. Lo que hace la reducción de su sentencia es aumentar presión precisamente en el espacio rival: la candidatura tiene que ser muy sólida. Una transición ordenada Es indudable que Le Pen es el corazón del RN. Sin embargo, su inhabilitación en 2025 abría la ventana de oportunidad al partido para lograr una transición ordenada y pacífica dentro de la formación, pasando el liderazgo a estar en manos de su ‘delfín’, el jovencísimo eurodiputado Jordan Bardella. Algunos analistas veían en esta transición la oportunidad de que el RN siguiera la ruta de Fratelli d’Italia, la formación de Giorgia Meloni, que a lo largo de los años ha pasado de una formación neofascista en los márgenes de la política nacional a la formación hegemónica conservadora en Italia, una transformación que culminó con la llegada al poder de Meloni y la captura de gran parte del espacio de derechas. La normalización tiene ahora en Europa un nuevo nombre, que es ‘melonización’. TE PUEDE INTERESAR Opinión Había mucho debate en Bruselas y Estrasburgo sobre si Bardella era la persona encargada de ‘melonizar’ al RN y romper la barrera que, sistemáticamente, ha impedido al partido de extrema derecha imponerse en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, donde los franceses son capaces de votar a un rival con tal de evitar la llegada de Le Pen al Elíseo. Para romper ese techo de cristal, el RN debía centrarse, aunque fuera estéticamente. ¿Suerte o desgracia? La gran pregunta es si Le Pen, como candidata, aumenta o disminuye las opciones del RN. Todavía es pronto, pero hasta la previa del fallo, el consenso de las encuestas daba mejor resultado a Bardella que a la líder histórica del partido. Pocos creen que el eurodiputado sea más sólido que Le Pen, mucho más agresiva, mejor oradora, ágil e inteligente en el cara a cara, además de muchísimo más experimentada. Sencillamente, por todas esas razones, muchos analistas creen que Le Pen moviliza más al llamado “frente republicano”, el cordón sanitario de los votantes en la segunda vuelta. Para Bruselas hay todavía un escenario que puede convertir en mucho más europea la elección: la posibilidad de que Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), abandone antes de la cuenta su puesto en Frankfurt para liderar una candidatura ‘macronista’ en los comicios presidenciales. Durante una entrevista con el periódico francés Les Echos, la presidenta del BCE ya abrió la puerta a salir de su cargo antes de tiempo, un movimiento con el que ya se ha rumoreado en el pasado, bien para presentarse como candidata o para evitar que una Le Pen convertida en presidenta de la república pueda influir en su sucesión. TE PUEDE INTERESAR Esta semana, al ser preguntada, Lagarde se ha limitado a señalar que “en política ocho meses son una eternidad”, explicando que espera que “la razón prevalezca” y “sea quien sea el líder de Francia” entienda que su sitio está en Europa. “No soy candidata a nada, pero me interesa mucho que Europa esté protegida”, explicó la presidenta del BCE en una entrevista con Euronews.