La decisión pilló a todo el mundo por sorpresa. La vista llevaba apenas 20 minutos en marcha en el histórico Palacio de Justicia de París cuando la presidenta del tribunal de apelación anunció las penas impuestas a Marine Le Pen. Condenada de nuevo por malversación de fondos públicos, la líder de la extrema derecha francesa se benefició de una mayor clemencia por parte de los jueces de segunda instancia, con una inhabilitación reducida al mínimo imprescindible —que ya ha cumplido— en nombre de “la libertad de candidaturas” de cara a las próximas citas electorales.

Habilitada para las elecciones presidenciales del año que viene pese a estar condenada, la triple candidata a la presidencia —finalista en 2017 y 2022— salió del tribunal sin hacer declaraciones, rumbo a las lujosas oficinas de la nueva sede del partido en el 16º distrito de la capital francesa.