Marine Le Pen decidió ayer ser candidata al Elíseo la próxima primavera pese a la nueva condena por malversación y aunque debiera llevar brazalete electrónico durante la campaña. La líder de la ultraderecha francesa se decantó por esta arriesgada opción, que ella misma descartó hace unos días, al término de una jornada política y judicial frenética.Después de largos meses de suspense, el Tribunal de Apelación de París dictó una sentencia de gran calado, pero compleja y sutil. Le Pen fue de nuevo condenada severamente por malversar fondos del Parlamento Europeo, aunque sin cerrarle la puerta a ser elegida presidenta, algo insólito.La pena recibida por la líder de la extrema derecha es de tres años de cárcel, uno de ellos firme, y la obligatoriedad de cumplirlo llevando brazalete o tobillera electrónicos en las salidas de su domicilio. Además, fue condenada a 45 meses de inelegibilidad, pero solo 15 efectivos (ya purgados) y 100.000 euros de multa.En una entrevista en el telediario de la primera cadena, TF1, Le Pen, tranquila y combativa, anunció un recurso al Tribunal de Casación (equivalente al Supremo español) porque se proclamó de nuevo inocente. Según ella, ese recurso suspendería la orden del brazalete electrónico, algo que anoche no estaba muy claro jurídicamente. Ella había dicho varias veces que no estaba dispuesta a hacer campaña llevando un sistema de control a distancia que le obligaría a pactar previamente todos sus movimientos, que incluirían viajes transoceánicos a territorios franceses de ultramar y posibles visitas a líderes extranjeros. Aunque tuviera que llevarlo, no es forzoso el periodo de un año. Por buena conducta podría reducirse el tiempo, aunque siempre por decisión discrecional del juez de aplicación de penas.El Tribunal de Apelación de París confirma la condena por malversar fondos de la EurocámaraUna reunión de varias horas en la sede del partido sirvió para analizar los pros y contras, un momento nada fácil. Al final decidió seguir adelante, asumiendo un riesgo considerable. “Los franceses serán jueces”, dijo, en lo que podría interpretarse como un desafío absoluto al sistema judicial. Si no hubiera sido ella la candidata, se habría presentado su delfín –y ya presidente del partido–, Jordan Bardella, de solo 30 años. Las presidenciales se celebrarán el 18 de abril del 2027, el primer turno, y dos semanas después, el 2 de mayo, la segunda ronda. Le Pen insistió en que Bardella será el primer ministro si ganan y que ambos forman un “binomio” muy fuerte.Los hechos por los que fueron condenados Le Pen y su partido sucedieron entre el 2004 y el 2016. Se calcula que el daño económico infligido al Parlamento Europeo por la malversación se elevó a 2,8 millones de euros. Los abogados de la defensa insistieron en que, durante esa época, existía una “zona gris” sobre la actividad de los asistentes parlamentarios en Bruselas y Estrasburgo, y que en cualquier caso no hubo intencionalidad ni lucro personal. La propia Le Pen reconoció haber cometido “errores” en este asunto, aunque no un delito. Los asistentes parlamentarios pagados por la Eurocámara no trabajaban en ella sino para el partido, en Francia, a veces como una secretaria o chófer. Era una manera de ingresar dinero y de dar un sueldo a gente de confianza.El Tribunal de Apelación estimó que la malversación de fondos europeos fue algo “grave”, por diversas razones, porque se desarrolló durante muchos años y porque se trató de una suma elevada. Los jueces consideraron que el sistema supuso un descrédito para las instituciones europeas y una “ruptura de igualdad” respecto a otras fuerzas políticas. Más tarde se hizo público un comunicado para matizar que han sido más flexibles en la condena de inelegibilidad porque en el momento de los hechos no era de cumplimiento inmediato y porque, conscientes del impacto en las presidenciales, han querido respetar “la libertad de opción del elector, condición de la expresión del sufragio democrático”.La líder de la extrema derecha francesa insiste en su inocencia y dice que “los franceses serán jueces”Marine Le Pen, a punto de cumplir 58 años, heredó de su padre, Jean-Marie, un movimiento político que supo transformar -y moderar- para convertirlo, en la presente legislatura, en el grupo más numeroso en la Asamblea Nacional. Asumió la presidencia del Frente Nacional (luego rebautizado Reagrupamiento Nacional) en el 2011, un cargo que ocupó hasta cederlo a Bardella en el 2021. En sus tres candidaturas consecutivas al Elíseo (2012, 2017 y 2022), Le Pen obtuvo cada vez mejores resultados, hasta el alcanzar el 41,45% de votos en la segunda vuelta del 2022.Entre las reacciones a la sentencia hubo consenso entre los rivales de que Le Pen no puede moralmente aspirar a la presidencia después de una condena tan dura. “Bienvenidos a la República de los brazaletes electrónicos”, declaró el diputado de izquierdas François Ruffin, él mismo -entre muchos otros- aspirante a la primera magistratura. Varios dirigentes socialistas calificaron al RN de partido corrupto. El jefe de su grupo parlamentario, Boris Vallaud, llamó “delincuente” a Le Pen.Desde Siria, donde se halla de visita, Emmanuel Macron no quiso pronunciarse. “Lo que es sano para la democracia es que el presidente no comente las decisiones de la justicia”, afirmó.Louis Aliot sigue de alcalde en PerpiñánEl Tribunal de Apelación de París no solo condenó ayer a Marine Le Pen sino al resto de dirigentes de su partido implicados en el escándalo del fraude al Parlamento Europeo en el empleo de asistentes. Uno de ellos fue el alcalde de Perpiñán y vicepresidente del Reagrupamiento Nacional, Louis Aliot, quien vio reducida su pena inicial de 18 meses de prisión suspendida por otra de un año en las mismas condiciones, además de dos años de inelegibilidad -aunque también suspendida, salvo reincidencia- y 5.000 euros de multa. Aliot, que fue eurodiputado y durante unos años el compañero sentimental de Le Pen, fue elegido alcalde de la capital rosellonesa en el 2020 y confirmado el año pasado, por mayoría absoluta en la primera vuelta.Corresponsal de 'La Vanguardia' en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)