El radicalismo cordobés llega­rá este sábado a uno de los ca­pítulos internos más delicados desde que Ro­drigo de Lore­do consolidó su liderazgo par­tidario. El Con­greso Provincial deberá resolver si aprueba la prórroga de los mandatos de las actuales autoridades, una iniciativa impulsada por Mar­cos Ferrer y respaldada por el núcleo político que responde al exdiputado nacional.

Pero la discusión excede una cuestión administrativa. Si el oficialismo logra imponer la prórroga, la oposición ya resol­vió acudir a la Justicia Electoral para reclamar la realización de elecciones internas, trasladan­do el conflicto de la arena polí­tica a los tribunales.

El oficialismo sostiene que la Carta Orgánica habilita al Con­greso a resolver la prórroga por mayoría especial. La oposición rechaza esa interpretación y afirma que únicamente corres­ponde convocar a elecciones para renovar las autoridades.

La discusión jurídica es ape­nas la superficie de una disputa política mucho más profunda. Lo que está en juego no es sólo quién conducirá la UCR du­rante los próximos meses, sino quién tendrá la lapicera para negociar las alianzas y definir la estrategia electoral del parti­do hacia 2027.

Una votación abierta