Ma�ana, 12 de julio, se cumple medio siglo de la llegada de Carmen D�ez de Rivera (CDR) a la sede de la Presidencia del Gobierno a bordo de su R5 naranja matr�cula M-3467-N. Pertrechada de abanico y leyenda, primero en Castellana 3 y despu�s en La Moncloa, CDR ejerci� el cargo durante 10 meses raspados entre dos �rdenes del BOE: la 13.929 de 19 de julio de 1976 que la nombr� "Director" del Gabinete del presidente del Gobierno, y la 12.132 de 14 de mayo de 1977, que la ces�. Un extra�o "director" de 33 a�os de nariz operada, pelo rubio reforzado con mechas y unos hermos�simos ojos azul acero cuya mirada inquisitiva e inteligente jam�s olvidar�.Han pasado 50 a�os y el enigma CDR contin�a a pesar de contar ya con sala propia en La Moncloa de Pedro S�nchez, que la distingui� post mortem el pasado oto�o con la Encomienda de Carlos III. "Se la merece", afirma su principal y primer valedor en la Transici�n, el Rey Juan Carlos, el �nico que perdura de aquel ins�lito tri�ngulo formado por tres j�venes audaces criados en el franquismo: un pr�ncipe sin corona, un modesto pol�tico de provincias y una mujer imposible de entender sin la ayuda de los cl�sicos griegos.Para saber m�sCompart�an los tres generaci�n de posguerra, problemas con el padre y una energ�a vital rebosante de ambici�n. CDR aliment� la leyenda con un silencio autoimpuesto que rompi� en EL MUNDO el 28 de marzo de 1999. En 2002 tambi�n fue este peri�dico el que adelant� las memorias que elaboramos juntas con un inusual sistema de fact checking: ella hablaba y certificaba la veracidad de sus palabras compar�ndolas con lo escrito en sus diarios, unos cuadernos de tapas verdes con anillas.De ah� salieron los cuatro hitos de su vida: su historia personal (hija extramarital que borde� el incesto), su dif�cil labor pol�tica en la Transici�n, su visionario trabajo medioambiental en Europa y su regreso a la religi�n cat�lica antes de morir de manera cruel y prematura de c�ncer con tan solo 57 a�os.En este aniversario hist�rico es en LOC donde Juan Carlos I se declara "muy contento" por este reconocimiento de Espa�a al papel "clave" de CDR en la Transici�n. Se muestra, sin embargo, reacio a viajar en el tiempo de la memoria hasta noviembre de 1969, cuando recomienda a CDR para trabajar con Adolfo Su�rez, sobre el que previamente ha movido los hilos para que sea nombrado director de RTVE.Carmen D�ez de Rivera y Adolfo Su�rez junto a Rafael Ans�n en 1976.EMSus recuerdos sobre ese a�o decisivo son lejanos: en enero conoce a Adolfo Su�rez en Segovia, poco despu�s de coincidir con CDR en una cena en La Zarzuela en la que ella, reci�n llegada de �frica y bastante perdida, interact�a sobre todo con la Princesa Sof�a. La actual Reina Sof�a y CDR establecieron as� una relaci�n de cercan�a certificada por el general Alfonso Armada a Juan Francisco Fuentes, principal bi�grafo de Su�rez. Sobre la relaci�n de confianza entre Don Juan Carlos y CDR se escriben y se dicen desde tonter�as hasta calumnias: que jugaron de ni�os, que se conocieron en Suiza durante unas vacaciones con la Reina Sof�a, que fueron amantes, que tuvieron un hijo en com�n.Seg�n Don Juan Carlos, la relaci�n pol�tica con CDR se forj� "tarde", en torno al a�o previo a la muerte del general Franco. "Carmen estuvo siempre muy cerca de Su�rez", se�ala el Rey Juan Carlos a trav�s del intermediario que desde el pasado 14 de abril en Abu Dabi le recuerda la generosa y leal colaboraci�n que CDR mantuvo hacia �l hasta el final de sus d�as: "Tengo que insistir de nuevo, Ana, en que el pa�s le debe la Transici�n al Rey, a Santiago Carrillo, al pueblo espa�ol y a Su�rez. Por este orden". El mismo Juan Carlos I subraya esa lealtad en la foto dedicada que CDR guardaba con cari�o en su casa de Madrid y que reproducimos aqu�. Al principio, en Presidencia hay alegr�a.Foto firmada del Rey Juan Carlos y Adolfo Su�rez en 1976, que le regalaron a Carmen D�ez de Rivera.EMEl 4 de julio de 1976, al d�a siguiente de la designaci�n de Su�rez como presidente, CDR escribe: "Juan Carlos feliz. Optimista con deseos de construir el pa�s. Luego llam� la Reina. Como siempre, amiga e inteligente. Ella dec�a que Su�rez era como aire fresco. Confiaba en que no cambiase con el poder". Despu�s, cambian los vientos. El cargo de CDR no le permite tomar ciertas decisiones unilaterales que ella considera necesarias para una democracia plena. Legalizar el PCE es sine qua non, y esto va muy lento.El Rey Juan Carlos est� de acuerdo, pero los tiempos y la prudencia los separan. Los esp�as enrarecen a�n m�s la situaci�n. CDR mantiene una relaci�n sentimental con un hombre de perfil similar a ella: mon�rquico, de familia noble, progresista e intelectual. �l vive en otra ciudad y por eso hablan mucho por tel�fono. Tambi�n lo hace con contactos pol�ticos y period�sticos, sobre todo en la izquierda.Esas constantes conversaciones provocan las sospechas del Alto Estado Mayor, el organismo que entonces coordinaba a los tres ej�rcitos y en cuyo seno habitaba el incipiente Cesid (el servicio de inteligencia). El Alto Estado Mayor -desde la democracia Estado Mayor de la Defensa- depende directamente de Presidencia. El informe lo entrega Andr�s Casinello en mano a Su�rez. La semilla de la discordia est� sembrada. Su�rez le raciona la informaci�n y CDR reacciona comport�ndose como una freelance que lleva a cabo cuatro actuaciones no autorizadas. A toro pasado, ella las califica de fundamentales para forzar la legalizaci�n del PCE:La foto dedicada que el Rey Juan Carlos le regal� a Carmen D�ez de Rivera y ella ten�a en su casa de Madrid.EM1. 22 de diciembre de 1976. Carrillo es detenido. CDR recibe a los comunistas Ram�n Tamames, Francisco Romero Mar�n y Luis Lucio Lobato en su despacho de Presidencia.2. 20 de enero de 1977. Hotel Ritz de Barcelona. La famosa foto con Carrillo da la vuelta al mundo: por primera vez desde la guerra civil, "el Gobierno" (CDR) y "el asesino de Paracuellos" se citan p�blicamente.3. 24 enero de 1977. Matanza de Atocha: cinco asesinados y cuatro heridos por el terrorismo ultra en un despacho laboralista. Como Ant�gona, CDR se deja la piel para que Su�rez autorice un entierro honorable con homenaje p�blico. El Gobierno teme la violencia. CDR negocia directamente con Antonio Pedrol Rius, decano del Colegio de Abogados de Madrid. El comportamiento impecable del PCE convence al Gobierno de su fiabilidad. Esta fue la actuaci�n m�s exitosa de CDR. El Rey Juan Carlos sobrevuela el cortejo f�nebre en un helic�ptero y se estremece con el silencio atronador.4. 31 enero de 1977. Encuentro secreto con Carrillo en una casa en el Rastro de Madrid. Lleva un mensaje para Su�rez: quiere verlo y est� cansado de esperar. Finalmente, cuando Carrillo y Su�rez se ven casi un mes despu�s, el presidente se lo oculta a CDR, que queda totalmente al margen. S�lo el Rey se digna a llamarla para darle la noticia.CDR jug� un papel clave en la Transici�n. Firme defensora de la legalizaci�n del PCE, acab� forjando una amistad con Dolores Ib�rruri. En la imagen, las dos en la primera fiesta del PCE.EMNo es raro que con todo esto, y algo de imaginaci�n, el machismo y el feminismo quieran convertir a CDR en un icono pop de la Transici�n. Desde aquel d�a de 1999 en el que CDR habl� por primera vez en EL MUNDO, sus memorias han sido empaquetadas y utilizadas en novelas, series de televisi�n, obras de teatro y supuestos ensayos biogr�ficos, como uno reciente que ha sido requerido v�a burofax por vulneraci�n de nuestros derechos a la propiedad intelectual.El machismo contempor�neo de una serie de calidad mostr� a CDR sirviendo caf�s. Las redes protestaron. La monetizaci�n del feminismo intenta convertirla en art�fice (ella sola) de la legalizaci�n del PCE y en insolente contrapartida del Rey y del presidente del Gobierno, por los que ella sent�a un inmenso respeto institucional.Mon�rquica y progresistaEntre la nobody m�s absoluta (la "secretaria") y la �bermensch sin la cual la Transici�n no hubiera existido se encuentra la verdadera CDR, que es un maravilloso personaje secundario henchido de �pica y movido por dos pulsiones: el af�n pol�tico por su pa�s y la b�squeda incesante del amor.Lo busc� en los jerseys de cashmere que tom� prestados de alguna querida amiga. Lo busc� en algunos hombres con los que nunca acab� bien. "Ten�a una mente muy privilegiada para lo intelectual y lo pol�tico, y otra absolutamente confusa y no controlada para lo afectivo", afirma una persona que la quiso y la quiere. Lo busc� intentando sobrepasar los logros pol�ticos de su padre biol�gico, Ram�n Serrano Su�er. Lo encontr�, siempre, en su padre de apellido, el marqu�s de Llanzol.Estuvo CDR tambi�n muy sola pol�ticamente, debido quiz� a su constante construcci�n ideol�gica -la USDE de Dionisio Ridruejo, el PSP de Tierno Galv�n, el CDS de Adolfo Su�rez, el PSOE de Felipe Gonz�lez-. Al final, acab� liderando el carmendiezriverismo, un movimiento �nico basado en sus lecturas, su experiencia y su inteligencia intuitiva y visionaria. Tambi�n, en su obstinaci�n y su falta de pragmatismo, en su incapacidad para el cinismo negociador tan necesario en pol�tica. Ante mi insistencia, CDR acu�� un t�rmino revolucionario en el vocabulario pol�tico del momento: "ecosocialista". Se defini� as� porque su �ltimo cargo fue el de eurodiputada del PSOE, pero votaba en contra de su propio partido y compart�a bar y vida en Europa con colegas a la izquierda y a la derecha del PSOE.CDR era mon�rquica y progresista, igualitaria y clasista, religiosa y libre, bienhumorada y malencarada, enamorada y fr�a. Era todo eso y lo contrario. Era grande y peque�a. Era enormemente generosa, sin que nadie lo supiera coste� los estudios de una chica de Costa de Marfil y de otra de Candeleda, la hija de una se�ora que la cuid�.Hizo muchas cosas m�s que se mantienen en el silencio que a ella le gustaba. En sus propias palabras, escritas en su diario el 18 de abril de 1977, cuando ya barruntaba su salida de Moncloa a bordo de su peque�o R5 naranja: "Lo que m�s detestan las personas en la vida es que seas independiente. Yo lo soy. Un ser libre es peligros�simo. En algunas cosas uno es de derechas, en otras uno es de izquierdas, y en otras cosas uno es, simplemente, libertario"............*Ana Romero Gal�n Autora. Doctora en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. MS@columbiajourn
Verdad y contradicciones de Carmen D�ez de Rivera. Ni la secretaria ni la supermujer de la Transici�n: "Estuvo muy cerca de Su�rez", dice Juan Carlos I
Ma�ana, 12 de julio, se cumple medio siglo de la llegada de Carmen D�ez de Rivera (CDR) a la sede de la Presidencia del Gobierno a bordo de su R5 naranja matr�cula M-3467-N....






