El momento de mayor conmoci�n para Gertrudis, aquel que le indic� que se hab�a producido un antes y un despu�s, que todas las barreras de protecci�n hab�an ca�do y se iba a producir un cambio de mundo, probablemente fue el momento en el que el polic�a de la UDEF le comunic� que iba a proceder a practicarle un �registro corporal externo�. Resulta injusta la comparaci�n en una mujer a la que describen como trabajadora y seria, y resulta enjundioso establecer el paralelismo, pero la escena recordaba al momento no tan lejano en el que los agentes del caso �balos interceptaron un disquete oculto en los pantalones de Ana�s, la nueva amiga especial del ex ministro de Transportes, mientras registraban su casa de Valencia.Gertrudis Alc�zar, Gertru, la mujer de confianza del presidente Zapatero estaba all�, en aquel inmueble de 181 metros ubicado frente a la sede del PSOE, en Ferraz n�35, el lugar que su jefe hab�a elegido como centro de operaciones para sus negocios. Los agentes la cachearon para evitar que los dispositivos electr�nicos que pudiera llevar a cuestas pudieran �perderse, alterarse o destruirse�, como muy diplom�ticamente hab�a indicado en su escrito el magistrado instructor. Le incautaron s�lo el tel�fono.Como otras mujeres antes que ella, Gertrudis pudo percatarse entonces de que la de secretaria fiel y leal, cuyo deporte diario es la idolatr�a al jefe, es una profesi�n de alt�simo riesgo.A d�a de hoy el juez Jos� Luis Calama, el reputado magistrado instructor experto en delitos econ�micos de la Audiencia Nacional, la considera una �pieza operativa esencial� de la presunta trama relacionada con el caso Plus Ultra cuyo �l�der� ser�a Zapatero y cuyos miembros est�n siendo investigados por la comisi�n, presuntamente, de los delitos de pertenencia a organizaci�n criminal, tr�fico de influencias, apropiaci�n indebida, falsedad documental y blanqueo de capitales.Gertrudis Alc�zar ser�a, seg�n el relato del juez Calama en el auto que ha sacudido la pol�tica nacional, la �encargada de la elaboraci�n y cobertura formal de documentaci�n� de una estructura internacional que ha estado maniobrando en operaciones de petcoke, oro, compraventa de acciones y divisas en contacto con autoridades de Venezuela, China, Emiratos �rabes y otros pa�ses."Le proteg�a de todo"Getrudis Alc�zar, Gertru para los amigos y en el mundo de la pol�tica, ha sido una mujer poderosa. Una mujer poderosa desde la discreci�n m�s insobornable. Y por eso ha suscitado cr�ticas y halagos, como casi todas las mujeres que han estado en su posici�n. Las cr�ticas vienen de quienes intentaron saltar la barrera que ella interpon�a entre Zapatero secretario general, Zapatero presidente, y el resto del mundo. �Es muy inteligente, seca, con mucho car�cter. El suficiente para mantener a raya a los miembros de la Ejecutiva del secretario general sin un solo titubeo. Ten�a la potestad para decidir si pod�as pasar al despacho del jefe, era su parapeto, le proteg�a de todo. Cumpl�a con su funci�n y ten�a tal capacidad que me cuesta pensar que haya hecho lo que haya hecho, no fuera consciente de ello. Es socialista hasta la m�dula�, se�ala a Cr�nica un dirigente del PSOE con importantes cargos de representaci�n institucional.Otro, ya retirado de la vida p�blica, pero que form� parte de los Gobiernos de Rodr�guez Zapatero, la define como una persona �excepcional, amabil�sima, accesible, trabajadora, de origen humilde, honrada y muy leal, a la que han metido en un l�o, no se sabe bien si el juez o el propio Zapatero. Eso se ver�.Gertrudis, la secretaria "socialista hasta la m�dula" que proteg�a "sin titubeos" a su Zapatero "de oro".La propia Gertrudis Alc�zar ha escrito que naci� en la poblaci�n castellanomanchega de Daimiel, pero que su familia la traslad� a Madrid, donde estudi� en el colegio San Isidro Labrador y en el Instituto Beatriz Galindo. Su militancia est� vinculada al PSOE de Ciudad Lineal. Es hermana de Antonia Alc�zar, la actual alcaldesa socialista de la localidad madrile�a de Velilla de San Antonio. Tambi�n en apuros judiciales: este mi�rcoles se sentar� en el banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid acusada de un delito de prevaricaci�n -relacionado con la actividad al aire libre de un restaurante de la localidad- por el que la Fiscal�a pide tres a�os de prisi�n.Gertrudis no est� casada y su primer rastro pol�tico la sit�a como secretaria de Joaqu�n Almunia en aquellos convulsos a�os en los que el PSOE no encontraba un recambio eficaz para Felipe Gonz�lez. Rodr�guez Zapatero la incorpor� a su equipo hace casi 30 a�os y con �l ha permanecido hasta ahora, acompa��ndole primero en sus cargos institucionales hasta que renunci� a permanecer en el Consejo de Estado y, posteriormente, en sus actividades privadas.Una de las 'Zapatistas'Su nombre sale en el libro Las Zapatistas de Inmaculada S�nchez como una de las 74 mujeres que lograron asaltar el poder despu�s de superar todo tipo de resistencias machistas dentro de su partido. El libro describe una primera etapa socialista, la monopolizada por Felipe Gonz�lez y sus hombres, en la que los compa�eros se avisaban entre s� con un �cuidado con estas brujas� cuando se refer�an a las feministas de su partido, se escandalizaban con las cuotas femeninas que ped�an con un �hasta ah� podr�amos llegar�, y las denostaban con comentarios impresentables. Se relata, por ejemplo, el momento en el que Enrique M�gica, ministro de Justicia, al ver como su compa�era Cristina Alberdi acced�a al Consejo General del Poder judicial, preguntaba: ��Sab�is si han hecho m�s cocinas en el edificio?�.La llegada de Rodr�guez Zapatero fue una revoluci�n para las mujeres socialistas que fueron alcanzando altas cotas de poder, cuya m�xima expresi�n fue la vicepresidencia para Teresa Fern�ndez de la Vega. En esa misma ola iba Gertrudis Alc�zar. Junto con Ang�lica Rubio, actual miembro del Consejo de Administraci�n de RTVE, Gertru lleg� a Moncloa protagonizando an�cdotas como aquella en la que, cuando ambas se encontraban en plena exploraci�n de las dependencias del Palacio, hicieron saltar las alarmas y fueron reconvenidas por la Guardia Civil. De aquella �poca de euforia y efervescencia feminista, sobre Gertrudis Alc�zar se ha escrito que �quienes la conocen no dudan en equipararla en sapiencia e influencia a Pilar Navarro, la Piluca de Felipe Gonz�lez. Aseguran que supera a Piluca en visi�n pol�tica. No en vano, ha sido militante antes que secretaria e iguala en discreci�n a sus predecesoras�.Sin aspirar a ser m�s de lo que era, pero siendo inevitablemente m�s que una secretaria para un presidente con el que lleg� a desarrollar una sincron�a total, sus opiniones pol�ticas influ�an en el presidente. ABC le atribu�a esta semana la elecci�n de Tom�s G�mez como Secretario General del Partido Socialista de Madrid en 2007. Tres a�os despu�s de la llegada del Presidente a Moncloa. Ella le ense�� un reportaje publicado en un peri�dico y �l apost� por G�mez. M�s adelante, en las primarias frente a la candidatura de la hoy n�mero dos de �scar L�pez se incorpor� como vocal en la Ejecutiva de G�mez y trabaj� con lealtad hacia �l cuando era cuestionado desde los sectores sanchistas."Unos ideales"Lo cierto es que Gertrudis Alc�zar ha sabido combinar esa discreci�n para los asuntos institucionales con sus posicionamientos en el partido. De hecho, del mismo modo que lo hiciera Rodr�guez Zapatero, tampoco tuvo ning�n inconveniente en respaldar p�blicamente a Susana D�az, de la que fue avalista, en las primarias contra Pedro S�nchez. Del 21 de abril de 2017 es un art�culo firmado por ella y otros dos compa�eros del partido en el que justifican su respaldo a la que fuera presidenta andaluza para la secretar�a general alegando que �un partido pol�tico como el PSOE es un colectivo de personas unidas por unos ideales y un proyecto de sociedad�, �consciente de d�nde viene, lo que representa en la historia de nuestro pa�s, que se muestra satisfecho de lo que ha aportado�, �sin asamblearismo ni populismos�, �con principios�, que lucha contra �los muchos techos de cristal aun por romper en favor de la igualdad de las mujeres�...Los mensajes en las redes sociales de Gertrudis Alc�zar son durante a�os un azote contra el PP. �La historia de la corrupci�n del PP en Madrid es la historia de la denuncia de los socialistas madrile�os�, escrib�a orgullosa y reivindicativa. Son, sobre todo, un continuo ensalzamiento de la figura de su jefe, �un socialista de oro�. ��A ver quien hace la labor que est� haciendo el presidente Zapatero por el mundo!�, retuiteaba. Y una reivindicaci�n continua de la labor del presidente en pro del feminismo que incluso le llev� a Cabo Verde; de su trabajo para lograr el fin de ETA, y de cada uno de los actos p�blicos en los que ha venido interviniendo.Un cambioLa reconciliaci�n del presidente Zapatero con el presidente S�nchez, que dio lugar a la colaboraci�n del primero en campa�as electorales y al condicionamiento de la pol�tica exterior, pareci� hacer mella tambi�n en los posicionamientos p�blicos de Gertrudis Alc�zar. Algo debi� pasar en coincidencia porque su defensa del feminismo, entre otras cosas, dej� de plasmarse en sus mensajes. En ellos no se registrar� alusi�n alguna a las aportaciones jur�dicas del Gobierno de S�nchez contra las que se levantaron las feministas tradicionales a las que ella estaba vinculada, como la Ley Trans o la del S�lo s� es s�, que acort� la estancia en prisi�n de violadores o maltratadores. Y no hay alusi�n alguna, como tampoco mereci� la atenci�n del presidente Rodr�guez Zapatero, al trasiego vergonzoso de prostitutas con dinero p�blico, ni al resto de presuntas corrupciones mayores de los protagonistas del caso �balos , que devolvieron al PSOE y al Gobierno socialista a las cavernas del machismo. Su �ltimo mensaje en redes sociales es del pasado d�a 13 y reproduce un art�culo de El Pa�s sobre un asunto que nada tiene que ver con nada de lo anterior, relacionado con la muerte del Hilda Farfante, la voz de los desaparecidos del franquismo. Seg�n relata el juez en su auto, hab�a una guerra soterrada de conveniencias que, quiz�s, aconsejaba el silencio.La historia de la aerol�nea Plus Ultra, que ha llevado al grupo Zapatero a los juzgados se remonta a marzo de 2021, cuando el Gobierno de Pedro S�nchez aprob� el rescate de esta empresa en quiebra con capital venezolano en el Consejo de Ministros. Sucedi� despu�s de que, seg�n el auto del juez, la carrera por conseguir el visto bueno entre �balos y Zapatero la ganase el presidente, a quien el magistrado instructor atribuye el presunto cobro, entre �l y sus hijas, de unos dos millones de euros en comisiones.El magistrado asegura de Gertrudis en este punto que es una �pieza fundamental de la estructura organizada y estable�, dedicada al �ejercicio il�cito de influencias� y detalla los correos intercambiados entre ella y el gestor de Julio Mart�nez, el amigo de running del presidente (que ha acabado siendo, presuntamente, quien le proporcionaba las empresas pantalla), para constituir una sociedad en Dub�i.El juez aporta otros correos posteriores que contienen la �copia del contrato honorarios Sepi� (organismo que dio v�a libre a la aprobaci�n); reproduce la conversaci�n de la secretaria en la que se sugiere ir �consensuando los conceptos de las facturas� y se alude a la posibilidad de ir dividiendo las cantidades contenidas en estas, de un modo que el magistrado descalifica. �La operativa de la facturaci�n est� desvinculada de la realidad econ�mica�, afirma. As�, con ser delicado el asunto, cabe la posibilidad de que no sea lo �nico a lo que se tenga que enfrentar Gertrudis Alc�zar, habida cuenta de que la investigaci�n se inici� a ra�z de una solicitud de colaboraci�n por parte de las fiscal�as francesa y suiza, que le segu�an la pista a una organizaci�n internacional.Tras los �ltimos acontecimientos, Gertrudis Alc�zar ha pasado a formar parte de la estirpe de secretarias cuya fidelidad hacia su jefe las ha hecho pasar por los tribunales. Antes que ella pasaron por los juzgados las empleadas de confianza de Rodrigo Rato y de Eduardo Zaplana, Teresa Arellano y Mitsouko Henr�quez, las dos finalmente absueltas. Todas ellas ten�an un perfil similar. Inteligentes, solteras, dedicadas por completo a su trabajo, poderosas en su terreno, criticadas y alabadas a partes iguales, extremadamente discretas y, despu�s, con la vida destrozada. Arellano, la secretaria de Rato, rompi� a llorar en la Audiencia Provincial cuando lleg� su turno de declarar: �Mi vida se acab� y no lo logro superar�.De la abogada de una de ellas es una frase memorable, pronunciada entonces con iron�a: �Ahora resulta que la de secretaria es una profesi�n de riesgo�. Y Gertru lo sabe.