Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...

¿Cuánto puede durar el negacionismo sanchista de la derrota recién sufrida? Un buen rato. Haber trasladado su narrativa a la CIDH, en Costa Rica, anuncia uno de esos juicios internacionales que suelen durar bastante tiempo, lo cual convertiría a parte de la izquierda en una oposición con un solo tema político.

La manera más simple de practicar el antifujimorismo es repetir que Keiko Fujimori obtuvo una victoria turbia en junio pasado. Los argumentos son lo de menos. Lo importante es tener una maquinita repetidora, que en este caso es el propio Roberto Sánchez. Con eso, y algo de suerte, se puede mantener a las portátiles movilizadas.

Pero es muy probable que el principal desafío de la izquierda tipo Sánchez no sea el keikismo triunfante, sino la gente y las posiciones de Jorge Nieto y su Partido del Buen Gobierno. De ese centro político pueden salir mejores propuestas que un patético “yo fui quien ganó”, sin necesidad de inclinarse hacia el vencedor.

Parte del negacionismo de Sánchez consiste en haberse atado al cuello a Pedro Castillo, a favor del cual está haciendo gestiones en los días finales del impredecible José María Balcázar. ¿Qué tipo de victoria sería anular la condena de un reconocido golpista? ¿Qué ganaría Sánchez colocando a un nuevo rival en la cancha?