Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...
A tan pocos días del cambio de mando, está más o menos claro que Pedro Castillo no va a ser indultado por este gobierno. Roberto Sánchez lo puso como condición para reconocer el triunfo de Keiko Fujimori. Pero ahora lo está reconociendo de facto, cocinando una alianza para un Congreso al que él no podrá entrar. Doble derrota y puñalada a Sombrerudo I.
¿Era el reconocimiento por parte de su contrincante de junio un argumento para que K soltara a Castillo? En ningún momento dio señales de ello. Fuerza Popular estuvo entre quienes lo metieron a la cárcel por golpista. Es muy poco probable que ahora lo quieran sacar de allí para tener a un agitador más al frente.
A quien tampoco ha podido ayudar José María Balcázar, en medio de sus viajes familiares, es a Vladimir Cerrón, de quien se ha proclamado muy amigo desde su llegada a la presidencia interina. Lo cual confirma que las cosas están en manos del sistema judicial, donde, a su vez, pesa mucho el fujimorismo en todas sus formas.
Cerrón está particularmente silencioso, como si estuviera esperando algo. No olvidemos que fue un permanente aliado de Fuerza Popular, entre otros poderes de derecha. En esa alianza entregó favores deleznables, precisamente con la esperanza de resolver por esa vía sus problemas legales. No resultó así. ¿Qué va a pasar ahora?







