El doctor Dominic Royé es uno de los científicos climáticos que presta mayor atención a la divulgación del calentamiento global y sus consecuencias. Para este investigador Ramón y Cajal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) es importante que la sociedad en su conjunto conozca el carácter excepcional del período que estamos atravesando. Y con ese afán se muestra especialmente interesado en explorar todas las intersecciones entre datos y sociedad. En su último trabajo ha decidido analizar la distribución diaria de anomalías de temperatura en verano (junio-agosto) a nivel nacional dividiéndolas en cortas franjas de cinco años, desde 1951 hasta la actualidad, para compararlas con el período de referencia 1961-1990. Y el resultado es una de las gráficas climáticas visualmente más impactantes, sobre todo teniendo en cuenta el breve lapso de tiempo al que hace referencia. Pinche en la imagen para ampliar el gráfico. Porque lo que observamos es que, lejos de asistir a episodios puntuales de altas temperaturas (olas de calor), lo que ocurre es que el verano en su conjunto se está desplazando hacia la zona roja de la tabla, con más días de calor extremo y menos días fríos que en las últimas seis décadas. El verano es ya extremo En conversación con El Confidencial, este científico alemán (“nací en Grevenbroich, cerca de Colonia”) afincado en Santiago de Compostela no tiene dudas sobre lo que está ocurriendo: “Estamos ante una aceleración del cambio climático: solo hay que ver la magnitud que está adquiriendo el aumento de las temperaturas máximas en los últimos años: es espectacular”. TE PUEDE INTERESAR Atendamos a la escala desde el período 1996-2000. En esos cinco años las máximas subieron 0,6 grados. En el siguiente período se dispararon hasta alcanzar los 1,6 grados de aumento. Y se mantuvieron más o menos estables en ese ritmo de aumento en torno a los 1,5 grados durante los siguientes períodos. Hasta llegar al último, el más reciente: el que va de 2021 a 2025. En ese tramo la anomalía de temperatura se disparó hasta alcanzar los 2,5 grados de incremento. “Lo que podemos ver de manera muy clara es que los veranos se están alejando de la zona templada para irse cada vez más hacia el extremo” nos señala el autor de la gráfica. La cuestión es si mantendremos ese ritmo de incremento en el período actual. Y aunque como buen científico climático, el Dr. Royé prefiere el dato contrastado a las proyecciones, visto los records de temperatura que se están batiendo estos días cree que “sería del todo factible”. Y batiendo récords Por cierto, mientras hablamos con este experto la AEMET lanza su alerta roja por 'peligro extraordinario' de calor extremo en el litoral mediterráneo y el Observatorio Fabra anuncia que se acaban de alcanzar los 40,7 grados en la ciudad de Barcelona: record absoluto de la serie histórica (112 años). El anterior record estaba en los 40 grados alcanzados en 2024. Lo que vendría a confirmar que la tendencia para este lustro no solo tiende a mantenerse, sino que podría dispararse más allá del aumento alcanzado en el período anterior. El doctor Dominic Royé es uno de los científicos climáticos que presta mayor atención a la divulgación del calentamiento global y sus consecuencias. Para este investigador Ramón y Cajal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) es importante que la sociedad en su conjunto conozca el carácter excepcional del período que estamos atravesando. Y con ese afán se muestra especialmente interesado en explorar todas las intersecciones entre datos y sociedad.
La gráfica que demuestra que no es otra ola de calor, sino un verano extremo
Los episodios de altas temperaturas, cada vez más intensos y más largos, han dejado de ser un hecho puntual y están desplazando el conjunto del período estival hacia el extremo











