La llamaban Pinito como a tantas niñas grancanarias, en honor a la patrona de la Isla. En los papeles oficiales, María Cristina del Pino Segura; en los carteles de las funciones del circo, Pinito del Oro. Y llegaron a ser funciones de cuarenta elefantes en la pista, veinte caballos, más de cincuenta bailarinas, vestuario de plumas y 16.000 personas en la grada. Aquel debut en el Madison Square Garden era el resultado de años de trabajo y penurias; desde una vida ambulante, tres caídas en la arena casi mortales y un circo familiar que no se lo puso nada fácil.

“No existe la gravedad para Pinito”, titulaba aquellos días la prensa extranjera. Y no solo la gravedad que atrae los cuerpos al suelo, sino la que marcó toda su vida con eventos traumáticos, atravesada por una infancia dura con 18 hermanos que la denostaron y un matrimonio apresurado para escapar de ese asfixiante contexto familiar en una vida de sacrificios por el circo y por la aprobación de quienes más amó.

Su vida es una leyenda, y también de película, como ha sabido ver la directora canaria Arima León, que ha escrito y dirigido Tal vez, un film sobre la vida de la trapecista, que se estrenará en España el próximo 10 de julio y que trae de nuevo al presente a una de las canarias más famosas de la historia.