Zabala de la Serna PamplonaActualizado Jueves,
julio
21:56Cuando la presidenta de la corrida, do�a Cristina Ibarrola, se sent� en el palco con una chaquetilla de inspiraci�n torera, ya se pod�a sospechar que no ven�a muy en serio. Pero no tanto: una cosa es que Pamplona sea festiva y otra, este festival de chirigota. La puerta grande de Roca Rey y David de Miranda fue un cachondeo, una t�mbola de pueblo, sin los m�nimos argumentos m�s all� de la contundencia de las estocadas. A Ibarrola, exalcaldesa de la ciudad, la pitaron al principio de la corrida por su filiaci�n pol�tica (UPN), no por la casaquilla, pero cuando verdaderamente la debieron abroncar fue al final de la tarde. Victoriano del R�o tambi�n se qued� lejos de las excelencias a las que nos acostumbra: la corrida, en consonancia con la tarde, fue m�s f�cil que brava, m�s aparente que lujosa. La categor�a estuvo ausente por dentro y tambi�n por fuera: una escalera de hechuras y seriedades. Alejandro Talavante cometi� el pecado, visto lo visto, de irse andando con un lote que, aun con sus carencias, fue el m�s redondo para el toreo.Roca Rey volv�a a su feudo de la �ltima d�cada -a excepci�n del a�o pasado, que firm� en blanco- y triunf� de nuevo. Otra historia es que fuera de este modo. Un toro simpl�n, silleto pero bajo, de lomo quebrado y cara inexpresiva, abri� su lote, nada enamorante. Corret�n y escaso de celo, fue tambi�n picado en la querencia, medido en los caballos. Apuntaba mimbres mansitos que se desvelaron demasiado pronto. A Roca Rey le dio para desplegar su repertorio. Esto es: un quite por saltilleras cambiadas y un arranque de faena con tres cambiados de rodillas para prender la mecha: ��Per�, Per�, Per�!�.Despu�s, realmente hubo poco: tras una primera serie de derechazos, el toro increment� su p�rdida de celo y, en su manejabilidad, quer�a irse m�s que embestir. Roca le dio fiesta -un molinete de rodillas por all�- y, como postre, lo enred� entre un circular, m�s espaldinas y un arrim�n. La estocada fue lo verdaderamente importante. Pens� que, con esa resoluci�n y conociendo Pamplona, podr�a caer una oreja. La sorpresa lleg� cuando el p�blico, embalado, sigui� con la fuerte pa�olada tras la concesi�n del primer trofeo e Ibarrola entreg� las dos orejas. Inargumentables. De una facilidad rayana en el cachondeo. �Qu� le dir�a el asesor Fernando Moreno a la presidenta? Vaya mitin. Remat� Roca Rey su primera cita de San Ferm�n con un quinto corpulento, basto por delante, de escaso perfil, una cara lavada Llevaba tambi�n poco dentro: ni clase ni casta. Lo mejor del astro peruano fue el brindis a Eugenio Salinas y Josemari Marco, de la MECA, y la inapelable estocada.Estren� la cinque�a corrida un toro grand�n, muy largo, hondo y cabez�n. De fr�a salida, emplazado de principio y suelto de capotes despu�s, cobr� un puyazo corrido en la querencia y otro, bastante malo, en la contra. Entonado se llamaba. Y as�, como su nombre, fue todo lo que desarroll�. Obediente, sin ser un gran humillador pero s� repetidor, ten�a un buen tramo y luego pasaba, sin esa profundidad �ltima y categ�rica. Alejandro Talavante respondi� con una faena en el mismo tono, entonada tambi�n, por una y otra mano. De tal modo, los entonados se entendieron. Bueno el uno; bien el otro. Un encuentro en el terreno de la correcci�n. La estocada necesit� del verduguillo por su traves�a, y entonces Talavante se atasc� en siete golpes de descabello.Salt� como cuarto un casta�o de buenas hechuras y abierta cara, que colocaba el hocico hacia delante en posici�n de embestir. Lo que apunt� en el capote de Javier Ambel promet�a, un son demasiado suave quiz�. Alejandro Talavante brind� al p�blico y se clav� de rodillas por derechazos en un principio de faena m�s efectista que conveniente para el toro. Tomaba con m�s estilo que vida los naturales volados por Talavante. Aquello no sub�a, y ya no s� qu� pensar. Pues, aun limitaciones, su lote fue el m�s propicio para el toreo y bueno para triunfar en esta Pamplona. Volvi� a echar las rodillas por tierra, se desplant� y le hicieron m�s caso. Un pinchazo, una estocada, una ovaci�n.Fue el tercero un toro desgarbado, muy despegado del piso, alto y caballuno. No se movi� nada bien, pero fue sin maldad. David de Miranda debi� haber buscado otro quite que no fuera por saltilleras, el mismo de Roca Rey. No hubo m�s en toda la tarde y le qued�, adem�s, regular. Ni descolgaba ni se empleaba el toro -cada vez m�s encogido-, y Miranda, en esa tesitura, se tapa poco. La espada se le atragant�. Dej� mejor imagen con el sexto, m�s armonizado de trap�o que el anterior -no era dif�cil-, manejable y muy a menos. Ideal para su tauromaquia de cercan�as. Se arrim� mucho, abroch� por manoletinas y enterr� un se�or espadazo. Otras dos orejas cuando apenas hab�a petici�n de la segunda. De chirigota Pamplona, ya digo. Cuando venga lo bueno, no lo sabr�n ver.MONUMENTAL DE PAMPLONA. Jueves, 9 de julio de 2026. Quinta de feria. Lleno de "no hay billetes". Toros de Victoriano del R�o, todos cinque�os; una escalera de hechuras y seriedades; de escasa bravura, de f�cil manejo, sin transmisi�n ni clase; destacaron 1� y 4� dentro de un orden.Alejandro Talavante, de blanco y plata con cabos negros. Estocada atravesada y siete descabellos (silencio); pinchazo y estocada rinconera (saludos).Roca Rey, de azul pastel y oro. Estocada (dos orejas); estocada y descabello. Aviso; estocada (silencio).David de Miranda, de blanco y plata. Cuatro pinchazos y bajonazo (silencio); estocada (dos ortejas). Sali� a hombros con Roca Rey.









