“Es útil entender a qué se refieren las personas cuando hablan de 'metabolismo'”, afirma James Betts, catedrático de fisiología metabólica de la Universidad de Bath. Por lo general, se refieren a la tasa metabólica, es decir, la cantidad de energía que quema el cuerpo en un tiempo determinado. Esta viene determinada en gran medida por factores como el tamaño, la edad, el sexo y la composición corporal.
El gasto energético diario proviene de tres fuentes principales: el metabolismo en reposo (la energía necesaria para mantener el funcionamiento de los órganos y tejidos), las calorías quemadas al procesar los alimentos y la actividad física. De todas ellas, el ejercicio y el movimiento son, con diferencia, los más variables.
“Cuando la gente dice que quiere acelerar su metabolismo, lo que realmente quiere decir es que quiere quemar más energía”, afirma Betts. “Pero el metabolismo en reposo es, en realidad, muy predecible. En el caso de la mayoría de las personas, podemos estimarlo con bastante precisión a partir de datos como el peso corporal, la edad y el sexo”.
Entonces, ¿ayuda comer cada pocas horas? Solo en un sentido muy limitado.
Si ingieres 100 calorías, tendrás un aumento neto de 90 calorías











