La situación de la vivienda continúa preocupando: los precios de compra no aflojan y tampoco los del alquiler, excepto en zonas intervenidas. Dada su relevancia para el bienestar social y el crecimiento, no sorprende que tanto la Comisión Europea, como el FMI o el Banco de España hayan destinado los últimos meses parte de sus análisis a estudiar esa situación. Sucintamente, hay consenso general que el origen de las tensiones de precios radica en una oferta insuficiente para atender la nueva demanda, lo que genera un déficit situado ya por encima de las 750 mil viviendas. Ello explica el alza de los precios de compra: según el INE, en el primer trimestre de este año han avanzado cerca de un 13% anual, con un 10,5% en Cataluña y un 13,6% en Madrid. No obstante, a pesar de esos aumentos nominales, descontando la inflación esos registros se sitúan todavía en el entorno del 88% del máximo alcanzado a finales del 2007.Esos fuertes incrementos son reflejo de unas transacciones que llevan una década aumentando: desde el mínimo del 2013 (inferior a las 300 mil) no han dejado de crecer hasta alcanzar valores anuales superiores a las 700 mil. Y aunque hoy las compraventas se han estabilizado, su dinámica no permite augurar una próxima reducción entre otras razones porque, incorporando la población, sus registros son más contenidos: unas 35 mil transacciones por cada millón de hogares, lejos de las 52 mil del 2004-07.Las compraventas se han estabilizado pero su dinámica no augura una próxima reducciónDada la historia del país y la fuerte tensión del mercado (entre el 2021 y el 2024, los precios reales de la vivienda en España han aumentado un 8,5% anual frente al 2,7% de la eurozona), se entiende que las instituciones muestren cierta inquietud por sus potenciales efectos sobre la estabilidad financiera. En ese aspecto, el informe anual del Banco de España (junio del 2026) destaca dos tesis relevantes: la situación, aunque se ha deteriorado un tanto últimamente, no es preocupante y se asemeja a la previa al 2004.Estos serían los casos, por ejemplo, de la ratio entre el importe de las nuevas hipotecas y el valor de tasación de la vivienda en el entorno de un 70% de media, aunque crecen aquellas por encima del 80%; o también del cociente entre el valor del préstamo hipotecario e ingresos, que continua inferior a los máximos de los 2000, aunque también ha aumentado un tanto; finalmente, sucede algo parecido con los intereses a pagar por las nuevas hipotecas, con una media cercana al 24% de los ingresos y un moderado peso de hogares que deben destinar más del 30% de su renta para atenderlos, lejos también de los valores del boom.De no endurecerse sustancialmente las actuales condiciones del crédito, los aumentos de población, el crecimiento del empleo y de la renta familiar y la sólida situación financiera de los hogares anticipan nuevas alzas de precios. ¿Mercado tenso? Sin duda. Aunque todavía lejos de los excesos del 2004-2007.
Intranquilidad residencial, por Josep Oliver Alonso
La situación de la vivienda continúa preocupando: los precios de compra no aflojan y tampoco los del alquiler, excepto en zonas intervenidas. Dada su relevancia para el bienestar social y el crecimiento, no sorprende que tanto la Comisión Europea, como el FMI o el Banco de...







