La obra culmen de Her�doto, Historias, que fue inspirada en las Guerras M�dicas, es todav�a una gu�a muy �til. El historiador griego postula preservar la fama de los h�roes y llevar a cabo un estudio racional del pasado.Los historiadores no est�n de moda. En realidad, nunca lo han estado. Sin embargo, algo dice que son importantes para la sociedad porque las dictaduras -y algunas democracias disfuncionales- suelen tenerlos como primer objetivo de sus pol�ticas represivas. Tenemos un canon bien fijado para fil�sofos, literatos, pintores y m�sicos, pero �ser�amos capaces de nombrar diez de los m�s grandes historiadores con sus grandes obras?Nuestra falta de inter�s por la celebridad se explica porque hemos recibido una formaci�n que nos conduce a disminuir nuestro ego como autores para que sean los eventos del pasado los que hablen por s� mismos. As� sucede con los ocho historiadores que completan la serie que iniciamos hoy con Her�doto. De entre los que comentaremos en las siguientes semanas, los lectores reconocer�n a Alfonso X el Sabio e identificar�n probablemente a Edward Gibbon y Jules Michelet. Pero mucho de ellos se preguntar�n quienes fueron C. L. R. James, Edward Thompson y las magn�ficas historiadoras Natalie Z. Davis y Carolyn Steedman y qu� relevancia tiene su obra.Pero hay que empezar por Her�doto, porque ya en la Antig�edad el mism�simo Cicer�n le otorg� el t�tulo de "padre de la historia". Her�doto destac� por su apertura de ojos y de mente para comprender otras civilizaciones y culturas, una actitud que tanto bien nos har�a recuperar en la actualidad. El historiador griego se quejaba con frecuencia de que solamente los griegos se interesaban por la cultura de los otros pueblos. Esta actitud hizo grande a Europa, cuna de exploradores y cient�ficos, durante tantos siglos.Me lo imagino ligero de equipaje, como Antonio Machado, dispuesto a escuchar cualquier testimonio, cribarlo con su propia cr�tica y disfrutar aprendiendo de otras culturas. O marchando de ciudad en ciudad, con los manuscritos de su Divina Comedia bajo el brazo como �nico tesoro, como el exiliado Dante. O dispuesto a jugarse el tipo cubriendo cualquier conflicto en cualquier parte del mundo, como el reportero Ryszard Kapuscinski.Su texto Historias narra el enfrentamiento entre Persia y Grecia. Su trama es la dramatizaci�n de una batalla por la hegemon�a, un duelo a muerte entre dos civilizaciones con modelos de vida diferentes: Grecia como semilla de Occidente y Persia como semilla de Ir�n. Desgraciadamente, hoy como ayer. Her�doto combina la descripci�n de los eventos hist�ricos con el examen de las condiciones culturales y etnogr�ficos de los pueblos que van apareciendo en la acci�n. Describe la geograf�a y la cultura de naciones tan dispares como Lidia, Egipto y Persia, Etiop�a, India, Arabia y Babilonia.Nada se resiste a su curiosidad universal. Narra tres de las batallas fundantes de la conciencia hist�rica de Occidente. En la batalla de Marat�n (490 a.C), los griegos vencieron a las tropas persas de Dar�o, infinitamente superiores en n�mero. La heroica derrota de las Term�pilas (480 a.C) llen� de valor, coraje y �nimo a los atenienses, al comprobar el arrojo y hero�smo de sus conciudadanos. En la batalla de Salamina (480 a.C.), los atenienses actuaron ingeniosamente, abandonando Atenas y dejando que los persas entraran en ella para luego contratacar mortalmente -exactamente el mismo error que cometi� Napole�n en su entrada ef�meramente triunfal en Mosc�-.Todas estas batallas han sido repetidamente adaptadas al cine -La batalla de Marat�n (1959), El le�n de Esparta (1962), 300: El origen de un imperio (2014)- que ha podido aprovechar toda su carga �pica y heroica: un reducido batall�n de soldados venciendo a todo un ej�rcito poderoso.Prop�sito�Cu�l fue el prop�sito de Her�doto con su Historia? Su autor nos muestra claramente sus cartas desde el inicio: "A continuaci�n se presentan los resultados de la investigaci�n llevada a cabo por Her�doto de Halicarnaso. El objetivo es evitar que el paso del tiempo borre las huellas de los acontecimientos humanosypreservar la fama de los logros importantes y notables realizados tanto por griegos como por no griegos; entre los temas tratados se encuentra, en particular, la causa de las hostilidades entre griegos y no griegos." �Qu� actuales son estas cuatro claves contenidas en estas palabras!En primer lugar, un estudio racional del pasado como el que postula Her�doto har�a innecesario acudir a soluciones espurias como los manifestos pol�ticos de los historiadores que se escudan en bander�as ideol�gicas para eludir su responsabilidad como cient�ficos. Los debates historiogr�ficos deber�an dirimirse en la arena acad�mica para que pol�ticos y ciudadanos, despu�s de documentarse, puedan forjar su criterio.En segundo lugar, Her�doto nos exhorta a conservar una memoria colectiva que preserve a las sociedades tanto de la amnesia del pasado como de la hipertrofia de la memoria. Desgraciadamente, hoy predomina lo segundo: no interesa el pasado en su integridad, sino en el uso que los pol�ticos hacen de �l, como las partidistas conmemoraciones de la guerra civil y de la Transici�n demuestran continuamente.En tercer lugar, el historiador griego postula preservar la fama de los h�roes: hoy tambi�n tendemos a desmitificarlos excesivamente: Col�n ha pasado de h�roe a villano en un abrir y cerrar de ojos. �No habr� un punto medio? Quiz�s hemos olvidado demasiado fr�volamente aquella admonici�n atribuida a Gustav Mahler: "La tradici�n no consiste en adorar las cenizas, sino en avivar el fuego".En cuarto lugar, Her�doto nos anima a exaltar la historia de nuestro pueblo. Hoy hemos sustituido la autoestima -como Espa�a, como Europa, como Occidente- por una artificiosa autoflagelaci�n, que es m�s bien un modo poco elegante de lavarse las manos de los desmanes actuales, echando la culpa sistem�ticamente a nuestros ancestros.Her�doto, escribiendo hace veinticinco siglos, es sorprendentemente universal y, por tanto, actual. El gran poeta T. S. Eliot ped�a recuperar a los cl�sicos, porque ellos nos inmunizan frente al provincianismo: Her�doto nos muestra el camino.Jaume Aurell es catedr�tico de Historia Medieval de la Universidad de Navarra.