El principal reto es acertar a la hora de gestionar los humores de Trump. En este sentido, los europeos m�s Canad� bien pueden pensar que han aprendido mucho. Los piropos que englobaban sus relaciones con el presidente de Estados Unidos van dando paso a la firmeza.No hubo nada nada nuevo en la cumbre anual que los treinta y dos miembros de la OTAN celebraron el martes y el mi�rcoles en Ankara. Donald Trump se port� como Donald Trump qu�micamente puro: grosero y pesado, haci�ndose la v�ctima porque los aliados no le apoyan en sus intentos de aplastar el r�gimen de los ayatolas en Teher�n y, a la vez, actuando de mat�n con su obsesiva amenaza de hacerse con Groenlandia.El presidente de Estados Unidos se mostr�, como acostumbra, equ�voco e inconstante diciendo una cosa y a continuaci�n la contraria. Y, como siempre, centr� la atenci�n de los medios. Nada en la performance de Trump en estos d�as pasados constituye una novedad. Pero con el paso del tiempo puede que se juzgue que esta cumbre no fue una m�s.Lo importante fue que no lleg� a dar el tremebundo golpetazo trumpiano sobre la mesa que levanta la vajilla por los aires y la destroza. Eso se tem�a. El hecho de que no se produjera representa una victoria para el mundo libre, para el multilateralismo y para el sentido com�n.Por si acaso, los t�cnicos que son los embajadores y sus equipos diplom�ticos acreditados ante la Alianza Atl�ntica y la secretar�a general del Tratado del Atl�ntico Norte se pusieron manos a la obra. Con el benepl�cito del autocr�tico anfitri�n de la cumbre, Recep Tayyip Erdogan, consensuaron el comunicado final de la reuni�n antes de que llegasen los jefes de Estado y de Gobierno a la capital turca.De esta manera se salvaguard� en el acta de la cumbre el principio clave de la OTAN que, seg�n el muy citado Art�culo Cinco del tratado, establece que un "ataque armado" contra un pa�s aliado se considerar� un ataque contra todos ellos. Trump, que en sus momentos m�s col�ricos amenaza con abandonar la Alianza, acab� hablando del "amor" que flotaba en el ambiente de sus reuniones en Ankara.Se requiere para que florezca el "amor" un equilibrio emocional y puede que la OTAN haya entrado en una fase de reequilibrio. Esto lo dir� el tiempo.La OTAN, que presume de ser el acuerdo militar m�s duradero y exitoso de la historia, sigue por lo pronto en pie. Los l�deres europeos y el primer ministro de Canad� que aparecieron sonrientes en la foto de familia aparentemente hab�an brindado con la copa al menos medio llena.Los asistentes a la cumbre que posaban con Trump �pon�an buena cara a circunstancias adversas? �Se hac�an ilusiones? �Sus deseos superaban la realidad? �Hicieron un ejercicio colectivo de wishful thinking?Algo de todo eso estaba en el �nimo de los asistentes pero no es menos cierto que los treinta y uno de la foto, todos salvo Trump, ten�an motivos para estar satisfechos. De una manera muy relevante pod�an decir "misi�n cumplida", lo cual es mucho en estos tiempos que corren.El principal reto de la cumbre no era, ni es, el de establecer nuevas estrategias, acoplarse al rearme colectivo requerido y acordar la financiaci�n de los pr�ximos pasos que se han de dar. La OTAN ya ha emprendido ese camino y su decisi�n de seguir por �l es inequ�voca. Todos los aliados, Espa�a incluida, aumentar�n su gasto militar, se preparar�n para guerras h�bridas y coordinar�n una masiva inversi�n en Defensa y seguridad.El principal reto era, y es, acertar a la hora de gestionar los humores de Trump. En este sentido, los europeos m�s Canad� bien pueden pensar que han aprendido mucho. La pelotilla y los piropos que englobaban sus relaciones con el presidente de Estados Unidos van dando paso a la firmeza.Hasta hace bien poco los aliados hab�an elegido la v�a del apaciguamiento. A Trump hab�a que re�rle las supuestas gracias, aplicar lisonjas por un tubo y aguantar estoicamente sus salidas de tono. Hay mucho de infantil en la conducta de Trump y los aliados optaron por comportarse con �l como hacen los padres insensatos que maleducan a los ni�os al consentirles todos los caprichos.Ahora, desde el inicio de la desastrosa crisis del Golfo a finales de febrero, un conflicto que ya adquiere la tipolog�a de aquellas guerras de nunca acabar como fueron la de Irak y la de Afganist�n, el apaciguamiento va perdiendo cualquier aceptaci�n que tuvo. Los aliados est�n m�s y m�s por la labor de plantarse ante un Trump que no les consulta porque no les toma en cuenta.Pedro S�nchez proh�be que la fuerza a�rea estadounidense utilice las bases de Rota y Mor�npara bombardear Ir�n y su particular desaf�o estaba descontado al tratarse de un pol�tico que predica el "no a la guerra". Pero Sir Keir Starmer, el primer ministro saliente de Reino Unido, hace lo mismo al vetar el uso para esos mismos fines de la base brit�nica de Diego Garc�a en el oc�ano �ndico y eso es sorpresivo. Londres, que alardea de ser el aliado m�s fiel de Washington, ha se�alado que no est� por la labor de complacer siempre a Trump.En marzo, Friedrich Merz, el canciller alem�n, ya le dijo a Trump, a la cara y delante de los medios en el mism�simo Despacho Oval, que la Guerra del Golfo penalizaba la econom�a global y ten�a que acabar pronto. Es completamente inusual que el mandatario de Alemania critique abiertamente al presidente de Estados Unidos.Antes de que Merz le dijese "basta ya" a Trump, ya lo dijo Matt Carney, el primer ministro de Canad�, a principios de a�o en una memorable conferencia que dict� ante la selecta audiencia que acude al Foro Econ�mico de Davos.Carney sostuvo que el orden liberal de la posguerra estaba irremediablemente quebrado y que las democracias representativas ten�an que estrechar sus lazos y reforzar su uni�n en torno a principios compartidos porque en esta nueva era no pod�an depender del liderazgo de Washington. El canadiense ha dejado muy claro que no es un subordinado de Trump.La iron�a del "plante" de los europeos m�s Canad� que quieren valerse por s� mismos y hacerlo conjuntamente es que esta deriva hacia la "autodeterminaci�n" ha sido inducida por Estados Unidos. Desde Bill Clinton hace treinta a�os, un presidente de Estados Unidos tras otro ha pedido a los dem�s miembros de la OTAN que eleven sus presupuestos de Defensa y contribuyan m�s a la seguridad de occidente y, por fin, es ahora cuando se escucha a Washington.La petici�n de Clinton, George Bush hijo, Barack Obama y Joe Biden era enteramente razonable. Es indiscutible que los treinta y uno se han aprovechado del paraguas protector que lleva m�s de setenta a�os extendiendo ese primero entre iguales de la OTAN que es Estados Unidos. Pero se hizo o�dos sordos a ella.Con la llegada de Trump a la Casa Blanca este constante reproche subi� de tono. Con aut�ntico descaro Trump empez� a decir que si los dem�s aliados no pagaban lo que les correspond�a, Estados Unidos se marchaba de la Alianza.Pudo ser un farol pero la intimidaci�n tuvo un efecto inmediato. Alarmados ante la perspectiva de tal abandono, los treinta y uno, con Espa�a arrastrando los pies incluida, se comprometieron a aumentar su gasto militar. Lo que, quiz�s, no estaba del todo previsto fueron las consecuencias de la presi�n estadounidense.Mark Rutte, el h�bil ex primer ministro de Holanda y el actual secretario general de la OTAN, se present� en el Despacho Oval hace quince d�as y explic� detalladamente c�mo los europeos estaban gastando miles de millones de d�lares en la adquisici�n de armamento americano y, de paso, creando mucho empleo de alta calidad en Estados Unidos.Al tomarse muy en serio sus obligaciones militares, los europeos avanzan, al menos en teor�a, hacia un apalancamiento que puede obtenerles claros r�ditos en cuanto a su futura autonom�a pol�tica. Trump y su movimiento MAGA en Estados Unidos les dice que se ocupen ellos de la amenaza que puede representar la Rusia de Vlad�mir Putin y, si as� lo hacen con todas sus consecuencias, los europeos se desvincular�n progresivamente de Washington.La brusca insistencia trumpiana de que Europa asuma el coste de su defensa y seguridad puede tener por lo tanto la consecuencia no anticipada de que el Viejo Continente se "emancipe" de Estados Unidos. "Independizarse" del todo de Washington es seguramente ir demasiado lejos y en todo caso no ser�a aconsejable. Equilibrar, sin embargo, el reparto de fuerzas en la OTAN, puede ser deseable.Si se sigue esta l�nea argumental, las sonrisas de los l�deres en la foto familiar estaban justificadas. La cumbre de Ankara marca un antes y un despu�s porque parece que el "plante" ante Trump est� surtiendo efecto. Washington dice que apoyar� decididamente con los renombrados misiles Patriot la defensa a�rea de Ucrania. Ya era hora.
El reequilibrio de la OTAN
No hubo nada nada nuevo en la cumbre anual que los treinta y dos miembros de la OTAN celebraron el martes y el mi�rcoles en Ankara. Donald Trump se port� como Donald Trump...










