El plan de la OTAN para que la cumbre de Ankara no saltara por los aires por las salidas de tono de Donald Trump sirvió de poco. EE.UU. y sus socios europeos en la Alianza están más recelosos que nunca. “No estoy contento con la OTAN”, dijo ayer Trump, quien ha vuelto a demostrar animadversión hacia sus aliados, entre ellos España, que fue objeto de una dura diatriba del líder republicano. En paralelo, el presidente estadounidense tuvo tiempo para dar por rota la tregua con Irán, afirmar que el alto el fuego se ha acabado y calificar al régimen de los ayatolás de “escoria”.Mark Rutte, secretario general de la OTAN, y los aliados europeos, habían dado pasos significativos para tratar de paliar al mínimo los daños ante el esperado ataque de Trump. El inquilino de la Casa Blanca ya llegó a Ankara diciendo que acudía a la cumbre solo por respeto a su amigo, el presidente Erdogan, y se daba por hecho que lanzaría la caballería contra sus socios europeos por su supuesta “falta de lealtad” y cooperación en la guerra de Irán. Sabedora de ello, la Alianza había puesto sobre la mesa una serie de iniciativas para aplacar al republicano, empezando por el anuncio de una serie de milmillonarias inversiones en defensa por parte de los europeos. Pretendían con ello mostrar más gasto militar, más programas de rearme y unidad para evitar otro choque con Washington.España, que se mantiene en su posición de no gastar el 5% del PIB en defensa, como exige Trump, y que insiste en que ha hecho los deberes en el cumplimiento de los objetivos marcados por la OTAN, se ha sumado a estos contratos millonarios participando en el proyecto de una flota de aviones militares A400M. Pero ni ello ha evitado los intolerables ataques de Trump, críticas extendidas a la Italia de Georgia Meloni y a Dinamarca, tras su reiterada pretensión de hacerse con Groenlandia.El presidente califica a España de “aliado terrible” y amenaza otra vez con cortar el comercio bilateralAyer Trump se ensañó con España por su gasto en defensa, dijo que “es un socio terrible de la OTAN”, que es “una causa perdida”, “mala gente”, y ordenó a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, que corte todo el comercio con España. Horas después, sin embargo, se mostró más conciliador y evitó insistir en los ataques a España y se limitó a decir que “vamos a ver qué ocurre con la UE”.El Gobierno español ya se esperaba una invectiva y tenía la respuesta preparada. Recordó que EE.UU. tiene superávit comercial con España, que las competencias de comercio las tiene exclusivamente la Comisión Europea –Bruselas lo ratificó ayer– y que “los vínculos económicos los tejen las empresas privadas, no los gobiernos”. Esa posición la confirmó Pedro Sánchez al acabar la cumbre, hablando de “calma y paciencia” ante las declaraciones de Trump, con quien dijo haber tenido en la cumbre una charla informal “muy cordial” hablando de fútbol y de golf. Ya en la cumbre de la OTAN del año pasado en La Haya, Trump amenazó con terribles aranceles contra España, de los que nunca más se supo.Trump anunció también que, tras dos días de fuertes ataques cruzados entre EE.UU. e Irán, daba por rota la tregua y consideraba acabado el acuerdo de alto el fuego. Es más, declaró: “No quiero tener nada que ver con ellos (el Gobierno iraní). Son escoria, son gente enferma, gente cruel y violenta”. Comparó el régimen iraní con “un cáncer que hay que extirpar pronto” y afirmó que “es una pérdida de tiempo tratar con ellos. Son unos mentirosos… Para mí, se acabó”. Pero al mismo tiempo, ha asegurado a la prensa que las negociaciones con Irán pueden continuar, abriendo otro episodio de confusión sobre el futuro del memorándum de entendimiento entre Washington y Teherán.El republicano da por rota la tregua con Irán y califica de “escoria” a los líderes de ese paísMomentos antes del anuncio de Trump, Irán ya había acusado a EE.UU. de “una grave violación” del acuerdo con sus últimos bombardeos contra territorio iraní y había afirmado que estos hechos, junto a los bombardeos de Israel contra Líbano y la revocación por Washington de la autorización de las ventas de petróleo iraní, dejan “sin efecto” varias cláusulas del pacto. Se sabía que el acuerdo estaba cogido con pinzas y cualquier incidente o excusa por las partes podía dinamitarlo, y Washington y Teherán están jugando sus cartas al límite.Más allá del protagonismo de Trump, la cumbre de la OTAN emitió una breve declaración final ratificando el compromiso “inquebrantable” con la defensa colectiva y declarando que “los aliados europeos están asumiendo una mayor responsabilidad en la defensa de la Alianza”. Ha habido también un compromiso de ayudar a Ucrania con 70.000 millones de euros –Trump dijo que dará a Kyiv una licencia para los misiles Patriot– y 12 países, entre ellos España, se han comprometido a asumir más responsabilidad en la defensa del Atlántico Norte frente a la nueva ofensiva de Trump por Groenlandia.