Diecinueve senderos seguros se han creado en el Distrito Metropolitano de Quito en ocho administradores zonales en la gestión municipal actual con una inversión de $ 6′662.503,49.Según el Municipio capitalino, estos son entornos iluminados e infraestructura segura. Como parte del proyecto, se han instalado 782 luminarias y 77 han sido reparadas; además, 246 postes y 219 cruces seguros se han intervenido. También ha habido bacheo y reparación vial, aceras intervenidas, bancas y mobiliario colocado, cámaras instaladas o articuladas.PublicidadPrincipales intervenciones para un sendero seguroDesde la perspectiva local, las principales intervenciones para lograr un sendero seguro incluyen soterramiento de cables, mejora sustancial en la iluminación vial y ornamental con lámparas ledes —que tienen mayor potencia—, instalación de cámaras de seguridad ciudadana conectadas al ECU911, construcción de rampas y caminos con piso podotáctil para la accesibilidad universal.Objetivo y plan metropolitano de seguridadEl objetivo es reducir el riesgo de que se cometan hechos delictivos y de violencia. Autoridades municipales recordaron que en diciembre de 2023 se aprobó el Plan Metropolitano de Seguridad, que incluye una política local de recuperación y cuidado de espacios públicos, entre ellos parques y senderos, así como mantenimiento y adecuación para que sean ocupados por los moradores.Carolina Andrade, secretaria de Seguridad, sostuvo que esto se ha implementado no como una respuesta a los hechos de violencia criminal o de crimen organizado. PublicidadPublicidadLos lugares en los cuales se los implementó corresponden a criterios de la Secretaría de Hábitat y Ordenamiento Territorial, como, por ejemplo, calles más seguras con buena iluminación, adecuado espacio público y área verde, donde es menos propenso a que sucedan incidentes o actos delictivos.Se tomaron en cuenta indicadores de seguridad ciudadana, equidad socioespacial, perspectiva de género, sostenibilidad urbana, capital social y acceso a transporte público.Previamente, se identificaron 52 corredores en los que se podían implementar senderos seguros.Análisis de impacto y reducción del delitoPara un análisis de su impacto se identificaron radios de 50, 100 y 150 metros alrededor de los senderos.En ese indicador se incluyeron datos de convivencia ciudadana, que son del ECU911, denuncias de robos por parte de la Policía y de violencia sexual en el espacio público, puntualizó Andrade en una exposición en el Concejo Metropolitano.A los 50 metros alrededor de los senderos, sostuvo, se evidencia una reducción de los tres indicadores en un 5,1 %, a los 100 metros hay una reducción del 4,9 % y a los 150 metros bajan un 14,1 %.PublicidadAñadió que en libadores existe una baja del 52,6 %, en escándalos del 40,8 %, una reducción en venta y consumo de droga de un 4,6 % y las llamadas por presencia de robo a personas presentan un decrecimiento del 2 %.La funcionaria agregó que, dependiendo de la dinámica de cada sendero, además de la intervención física, se define la presencia de otras entidades y la realización de operativos de ser necesarios.“Eso no elimina el crimen organizado, pero sí contribuye a la seguridad desde un enfoque integral de seguridad humana, donde los ciudadanos también se apropian de los espacios públicos”, dijo.Precisó que los resultados están basados en datos de registros administrativos del ECU911.Opiniones y perspectivas sobre la seguridadPara la concejala Estefanía Grunauer, hay una desarticulación institucional porque no hay un acto administrativo que determine qué entidad se va a hacer cargo de ese proyecto ni un plan anual de activación de la comunidad.A criterio de Carlos Bustamante, presidente de los Comités Barriales de Seguridad de Quito, la seguridad urbana no se mide únicamente por la cantidad de policías en las calles, sino por la libertad con la que los ciudadanos habitan su propio entorno.Se preguntó si los senderos son realmente seguros. A su criterio, un sendero bien diseñado no elimina el delito por arte de magia, pero reduce drásticamente las condiciones que lo facilitan, como la oscuridad, el aislamiento y la falta de vigilancia.Al aplicar los principios de prevención del delito, a través del diseño ambiental se transforman “zonas muertas” en espacios hostiles para el delincuente y acogedores para el peatón.Implementar estos corredores en las ciudades ya no es una opción de embellecimiento, sino que, a su juicio, es una obligación gubernamental para garantizar el derecho humano a la movilidad y a la paz.Planes futurosPara 2026, el Municipio capitalino tiene previstos nuevos senderos en las calles Juan del Alcázar, Ramón Borja, Almagro y Foch, así como ampliar el de La Mariscal, que está cerca de las universidades Católica, Central, Politécnica Nacional y Politécnica Salesiana.Un siguiente paso será evaluar el flujo de personas antes y después del uso de los senderos, anunció el cabildo. (I)
Quito apuesta por senderos seguros: ¿qué impacto tienen en la reducción de delitos en las zonas intervenidas?
El cabildo quiteño ha invertido más de $ 6 millones.







